•  |
  •  |
  • END

Una de mis hijas es economista y abogada, más por esfuerzo de su madre y el de ella misma que por la ayuda de su padre a medias. Lo cierto es que encontró trabajo hace un año en una oficina del Estado, en lo que voy a llamar como antaño, la IV Región, donde se desempeña como una joven entusiasta de su trabajo y del gobierno actual. Pero no escribo para decir que la vida es de rosas o rosada chicha, sino para lamentar que tampoco ahora puedo ayudar a mi hija.

Después de casarse mi gorda tuvo una hija, mi sexto nieto o nieta, e inmediatamente que se reincorporó a su trabajo la trasladaron a una sede más distante dentro del mismo departamento, sin contar su estado de recién parida y negándole el derecho de amamantar que le otorga el artículo 143 del Código del Trabajo. La trasladaron porque en su etapa postnatal no la pueden despedir, o al menos eso quiero pensar. Hablando con ella de las causas de su traslado, no me extraña que me cuente de las presiones que recibe porque su madre no es una sandinista activa en las calles y en el poder ciudadano, y porque no es de una familia “de trayectoria”.

Parece que las redes están fallando, porque si no sabrían que la madre de mi hija fue a alfabetizar en 1980 a la montaña cuando casi era una niña, integrándose posteriormente en Occidente como maestra y miembro de los entonces Comité de Base, trabajando en Educación de Adultos, primaria, y fundando con otros profesores un Ciclo Básico en un municipio del norte de Chinandega sin salario alguno por falta de presupuesto, y cuando regresó a su tierra natal siguió su labor docente a la vez integrada como militante a las tareas revolucionarias del resto de los 80 e inicios de los 90. No han podido estas redes escudriñar que los abuelos de mi hija fueron colaboradores de la guerrilla, y que su tío F. P. voló verga en su tierra y en la frontera al inicio de la guerra contrarrevolucionaria.

En la conversación que tuvimos me pide mi hija que le envíe fotocopias de documentos que me acrediten como militante sandinista, pues ya está preparando los papeles que le dio su madre, que no son todos, pues parece que algunos fueron descartados o perdidos seguramente en estas nuevas etapas de la conducción sandinista.

Ay, hijita ¿Qué te puedo mandar? ¿Constancia de 30 años en el Frente Sandinista? Te van a decir que no tengo trayectoria porque soy 19 de Julio. ¿Fotocopia de mi carnet de militante desde 1984? No te lo van aceptar porque no es carnet de la nueva ola. ¿Fotocopia de mis identificaciones como profesional del FSLN desde 1985 a 1992 entre la zona norte de Chinandega y la VI Región? Eso no te sirve, dirán, pues no estoy ahora en los CPC. ¿Fotocopia a colores de una revista que un diario nacional edita, y que en la página 35 del 25 de enero 2009 presenta la foto de un hermano comandante contra entregando a la población civil en Wanawás a su hermano sandinista, y en cuyo centro aparece tu padre de botas de hule porque también andaba secuestrado en ese 1987? Se van a reír de vos, pues no se parece al viejo panzón que soy ahora. ¿Que fui Jefe de Campaña electoral en 1996 y 2000 en La Dalia? ¿Qué fui miembro -se supone que aún soy- del Congreso Nacional del FSLN? Nada de eso te servirá, hija mía, pues en la actualidad estoy auto exiliado, guardando orgulloso la foto del periódico donde soy el único votando en contra de la expulsión de Herty Lewites, a la vez que a partir que ganó el Frente las elecciones nacionales, fui desplazado como el resto de compañeros del Comité Municipal y nombraron de dedo hasta la marca de calcetines que deben usar los actuales dirigentes.

No, hija mía. No te voy a mandar los documentos, pues creo que con o sin ellos, va a pasar lo que va a pasar, debido a que no se escuchan argumentos si las respuestas están preconcebidas; los cambios están previstos porque sos muy pasiva a lo mejor, y no has garroteado a nadie en la calle (de paso te digo que así podrías llegar hasta ministra o alcaldesa). Tu traslado es así porque así debe ser y punto. Perdóname porque no te puedo ayudar, y te fallo nuevamente, pero yo sí te prometí cambiar y te lo he estado cumpliendo. Lo hice a tiempo y me recibiste con los brazos abiertos, y eso, gordita linda, no tiene papeles que mandar a ningún lado. Pero, por si sirve de algo, te deseo suerte, que la necesitás como principio.

Mientras tanto, hija, trabaja fuerte para demostrar tu capacidad, que algún día se valorará la verdadera dimensión de las personas sin imponer colores políticos y provocando infartos que se oxigenan con falsas militancias e hipócritas enarbolaciones de las banderas de los pobres.


genlosa@yahoo.es