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La construcción de la carretera Bluefields – Nueva Guinea, a pesar de estar en agenda de todos los gobiernos de turno, nunca se pudo concretar. En cada campaña política presidencial, los candidatos se lanzaban a prometer una e infinidades de veces la construcción de esta carretera, pero aquellas promesas quedaron en sólo eso, y como bien dice el dicho: “Del dicho al hecho hay mucho trecho”. Pues no basta sólo prometer, sino comprometerse y saber cumplir. El compromiso es lo que hace la diferencia entre un hacedor y un soñador.

Ya es hora de que los gobiernos inviertan en igual proporción en salud, educación e infraestructura, como una ecuación clave que genera desarrollo para todo el país y particularmente para la Costa Caribe Nicaragüense que inescrupulosa y tradicionalmente ha sido marginado, explotado, discriminado y saqueado con la venia de diferentes regímenes de la gran Metrópoli.

Actualmente vivimos en un mundo globalizado donde se hace necesario tener oportunidades competitivas, que sólo se logran con infraestructura (carreteras, puentes, aeropuertos, etc.), porque si no, estaríamos condenando al fracaso a nuestra ya raquítica economía. Tal vez toca hacer una reflexión sobre la disminuida importancia del sector infraestructura en el presupuesto nacional.

Nos gustaría que en nuestra región se diera la posibilidad de hacer cosas que generen impactos grandes, sustentables en el tiempo, para salir de donde estamos, pero a veces nos damos cuenta que no existen las ganas ni la voluntad política para marcar la diferencia en esta zona.

Sería pertinente que los tomadores de decisiones de nuestro país, refrendan la importancia de ayudar a las comunidades más alejadas y desposeídas con proyectos como la referida carretera, que detonen su desarrollo y mejore la calidad de vida de las familias.

La construcción de la carretera Bluefields - Nueva Guinea es un reto que viene de herencia histórica. Es un viejo anhelo que compartimos con los notables señores luchadores sociales y ex -miembros de lo que en los años ´60 se denominaba Organización Progresista Costeña (Oproco) que en su momento, también tuvieron esa visión e hicieron sus gestiones al respecto, pero tampoco se logró.

Hoy muchos costeños del municipio de Bluefields se han dado a la tarea de recoger 20 mil firmas para ser presentadas al Poder Legislativo, con el fin de que este asunto sea analizado y discutido ante el pleno de la Asamblea Nacional. Confiamos en que, con una rectitud de intención, logren el consenso necesario y de una vez por todas, se apruebe la construcción de esta carretera. Aquí estamos dispuestos a recoger la cantidad de firmas que sean necesarias para que la carretera se construya. Aunque sabemos que si tan sólo contáramos con la decidida y firme voluntad política de parte de los que conducen el destino de nuestro país para que esta carretera sea una realidad, nuestras firmas estarían de más.

¿Acaso Bluefields no lleva décadas esperando la carretera Bluefields – Nueva Guinea?
Una cosa es que algunos critiquen la construcción de la referida carretera, pero otra cosa es considerar que el plan que se debe adoptar, es aquel cuyos estudios existentes perciban como el que mayor beneficio social produce. Paralelo a eso, respetar las leyes y los derechos de las personas. Porque no se trata en lo absoluto de una oposición a la Ley de Demarcación y Titulación Territorial, porque de hecho, por derecho y por dicha, eso ya existe. Merecemos ambas cosas y aún mucho más.

Sabemos que como todo, esto tiene sus ventajas y sus desventajas, sus pros y sus contras y también sus riesgos, pero hay que ver con buenos ojos la eventual construcción de esta carretera. Hay que verla desde una óptica positiva, buscando en todo momento lo que sea mejor para nuestra región y por ende, para nuestro país.

Hay que pensar en el desarrollo económico que tanto necesitamos. Al contar con la construcción de dicha carretera, se incentivará el turismo y el comercio a los servicios de la zona. Se estaría abriendo paso para la creación de oportunidades de empleo que se necesitan. Además, esto va a reducir significativamente el tiempo, va a permitir que muchos vehículos también opten por estos tramos, entre otras cosas. En parte, es cuestión de analizar el enfoque económico que se quiere desarrollar y determinar el camino que se requiere construir desde el punto de vista de relación costo/beneficio, sin perder de vista que Nueva Guinea es una zona ganadera, lo cual implicaría tomar también en cuenta una serie de cosas tales como: construir entronques, pasos peatonales, pasos para el ganado, etc., pero bueno, eso lo dejo a los expertos en la materia.

Con mi humilde opinión, sólo trato de estimular y exhortar a los que podrían tener actitudes antagónicas ante si se debería o no, construir la carretera Bluefields – Nueva Guinea, que reflexionen y que apoyen la realización de este proyecto tan importante para nuestra región.

Concluyo recordando la Ley de Murphy y la Ley de Maxwell: La Ley de Murphy dice: “Nada es tan difícil como parece, todo lleva más tiempo de lo que usted espera; si algo puede salir mal, saldrá, y en el peor momento posible”. Y la Ley de Maxwell dice: “Nada es tan difícil como parece; todo es más gratificante de lo que esperas; si algo puede salir bien, saldrá, y en el mejor momento posible”.

¿Qué dicen mis compatriotas?
Nosotros escogemos.

Bluefields, R.A.A.S.