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“Si Nicaragua es pequeña uno grande la sueña”.

Rubén Darío.

Cuando volteamos la mirada, vemos conquistas, humillaciones, sometimientos, esclavismo de nuestros antepasados, guerras e intrigas entre criollos y españoles, guerras internas y externas entre provincias, independencia, golpes de estado entre y uno y otro caudillos, dictaduras, rebelión del pueblo contra la dictadura de Somoza, nuevamente guerra de los ochenta, 16 años de gobiernos Neoliberales y por último surgimiento de una nueva dictadura. Si analizamos los nicaragüenses, vemos que hemos desperdiciado recursos materiales y vidas humanas tan enorme que a estas alturas tuviéramos un país tan bello como cualquier país de Europa. Dónde está la raíz del problema, se encuentra en las pugnas del poder por el poder, porque nada ha sido duradero para la mejoría de los nicaragüenses más bien ha significado el enriquecimiento de unos cuantos y el dolor de otros, hombres que comienzan luchando por su pueblo y terminan siendo verdugos, como es el caso de los que están en el poder.

El único de los presidentes que ha tenido Nicaragua que se ha aproximado al desarrollo y el bienestar de la nación con amor y entrega ha sido José Santos Zelaya, lástima que fue víctima de los yankees, de ahí el resto han sido un fracaso para el país. Cualquiera que llega al poder quiere hacer y deshacer no hay un respeto al estado de derecho del país, las instituciones totalmente pisoteadas, no existen valores éticos y morales en nuestra clase política, lo único que los impulsa es la ambición del poder y del dinero. La clase política carente de principios nacionalistas, patrióticos, democráticos y de gobernabilidad no ha sido la más idónea ni la más consecuente la que ha llegado al poder, han sido los menos honestos, los menos transparentes y los menos entregados para resolver los problemas al pueblo. La clase política debiera de profesionalizarse y no tener en sus filas personas mediocres que ni siquiera se saben el himno nacional, mucho menos la historia sufrida de este pueblo.

Si queremos enrumbar este país hacia la modernidad debemos de pensar en un Proyecto de Nación estable y duradero, no de unirnos simplemente alrededor de un problema común como es el de derrotar a Ortega, sino que trascienda mas allá de las aptitudes de las mentes de todos los nicaragüenses. Humberto Ortega dijo en una entrevista “que el sistema presidencialista no está agotado, lo que está agotado son las aptitudes de las personas”. Y estas aptitudes son las que hay que cambiar.

La reelección no es el problema, el problema es quien quiere reelegirse, la reelección a última instancia debiera ser un premio para alguien que tiene una aceptación popular grande más allá del 50% y Ortega en este caso tiene un raquítico 30% que no representa ni en lo más mínimo el sentir popular y además ha reprimido al pueblo, ha violentado los derechos humanos, ha pisoteado la constitución, por lo tanto no es digno de reelección. El partido del gobierno actual apunta hacia una nueva elite burguesa con la máscara de izquierda y mantiene a una parte de la población esperanzados a prebendas, etc. Ésta es la forma de mantenerse en el poder usando la demagogia, la usurpación de los recursos del estado y el discurso mentiroso antioligarca, antiimperialista y anti-burgués. Esta nueva elite burguesa ahora quiere el control de los gremios y todo lo que huele a factores económicos, el poder económico (comunicación, agrícolas, energética, transporte, hotelería etc) buscando el monopolio y el desplazamiento de sectores económicos tradicionales, a la manera del Somocismo, ellos ya tienen sus empresas privadas al estilo COSEP.

Por el otro lado tenemos una oposición carente de estrategias, desunida, ambiciosa y putrefacta, carente de proyectos sociales que sean atractivos para el pueblo nicaragüense. Lo único que nos queda es unirnos contra la dictadura de Ortega, pero el pueblo necesita de credibilidad y confianza para ir a esta nueva contienda y que no le peguen la puñalada después dejando desprotegido a los que siempre ponen los muertos, creo que la lucha no es quitarte vos para ponerme yo, sino que debe ser de cambiar esas aptitudes mezquinas y egoísta de usurpar el poder unos cuantos, sino de ir todos juntos a través de un pacto social e ir construyendo la nueva Nicaragua que queremos, una Nicaragua donde todos tengamos cabida, que prevalezca el estado de derecho y el respeto a la institucionalidad y así construiremos una Nicaragua grande.


julioquintac@hotmail.com