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El premio Nobel reconoce su vocación de Paz, a la vez es una carga que Dios le pone pero que conlleva la promesa de abrirle las fuentes de la gracia aún a precio de cruz.

Usted es orgulloso de su identidad y origen, surgió desde abajo y conoció en carne propia la pobreza y la violencia extremas, incluso como organizador comunitario desde los barrios de Chicago y por ello sabe que puede ser un interlocutor de esas causas y sectores sociales.

Su espiritualidad la explica en su libro “La audacia de la Esperanza”, en el que comparte su conversión íntima al pie de la Cruz de Cristo escuchando el llamado del Espíritu de Dios que le arrebataba a servirle. Fruto de esa experiencia sintió en su Corazón una compasión pastoral profunda por los atribulados por el pecado, el alcoholismo, la drogadicción, el fraude y la corrupción, o los que llegaron más bajo y no lograban escapar de su propia hostilidad, odios y resentimientos, los que cayeron en la duda de la gracia y no encontraron la Paz.

Por todo ello usted ve en la fe cristiana un rol fundamental en la sociedad, ve la iglesia como espacio de esperanza, liberación y supervivencia como “un corazón que bombea y circula vida que se transfiere en nuevos estilos de vida para pecadores redimidos por Jesucristo y que por la oración y comunión con él forjan un carácter cristiano sean ricos o sean pobres”.

Fue por toda esa voluntad cristiana de servir el Reino de Dios que se procuró el estudio de las leyes y el Derecho en las mejores Universidades, no se trataba de obtener ganancias y acumulaciones millonarias posibles a su inteligencia y capacidad, sino las adquiría como instrumentos para ayudar a los necesitados, para rescatar vidas descarriadas generando leyes en pro de las comunidades de excluidos, marginados y empobrecidos.

Visualizaba desde la campaña electoral que recibiría el país y la nación debilitada por una política económica de inestabilidad, miedo y sospecha, producto del despilfarro de la aristocracia banquera financiera y su idolatría consumista. La crisis financiera heredada de Bush donde las más grandes constructoras (D.R Horton), decenas de financieras poderosísimas (New Century Financial Corporation) se declaraban en bancarrota cuando otros bancos los más grandes impidiendo el retiro de dinero en efectivo eran desbordados de solicitudes; otros iban siendo acusados criminalmente por el colapso de fondos y por conocer y no informar a los inversionistas. La segunda entidad de inversiones (Morgan Stanley) vendiendo el 10% de acciones a China, como reflejo de aquel desastre creado por los banqueros privilegiados por la impunidad que generó un millón de desempleados por mes y 100 millones de personas lanzados a la extrema miseria en los 6 continentes.

El desplome del dólar y el empeoramiento de la economía en los países más industrializados del G-7. La escasez de créditos en una crisis alimentaria de energía y ecológica. Instituciones intervenidas por reguladoras financieras como la Fannie Mac y Feddi Mac, para garantizar las hipotecas de 5 billones de dólares ya que si éstas quebraban se desataba el caos en los Estados Unidos, por millones de ahorrantes afectados, cuentahabientes e inversionistas. Usted como Senador que encabezó el reconocimiento y el combate a la corrupción en ambos partidos sabía que había que enfrentar estructuras férreas del sistema cuyos intereses se anteponen a todo, además de ello, las trampas propias del poder en Washington.

Sabía que había que asumir los valores que moldean su carácter cristiano y con nuevas categorías darle vuelta a la página en un momento de grandes ansiedades nacionales de desorganización económica y social. En las raíces cristianas fundantes de su nación encontró la inspiración así como en vidas emblemáticas como Martin Luther King, se trataba entonces de rescatar y afirmar la gobernabilidad y con ello la honradez y la responsabilidad, el imperio de la ley, el respeto a los demás, el desarrollo humano, la distribución equitativa tributaria e ir más allá de la devolución de impuestos, eliminando más bien las reducciones tributarias a los que ganan más de 250,000 dólares anuales, hacia una igualdad social en los beneficios de la salud, la educación y la vivienda. El cuidado de la naturaleza, el ecosistema, rescatar la ética de lo suficiente, la vida sobria y austera, el ahorro mínimo, la productividad y el trabajo duro de los padres peregrinos.

En un país cansado de políticas divisorias y de barreras de separación económicas, políticas, racial y cultural, llamó a la reconciliación como valor liberador en pro de las grandes transformaciones y afirmaciones de la libertad y dignidad humana, sabía que debería atender la urgencia de ajustes, estímulos, lograr la autosuficiencia energéticas de combustibles renovables, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la reducción de las emisiones de carbonos junto a los países más industrializados del mundo. Y para ello duplicar investigaciones en pro del rediseño de fábricas de automóviles con el menor consumo de petróleo. Enfrentar las amenazas del terrorismo, acabar la guerra y restablecer la paz, hacer pactos de estabilidad en oriente y evitar el peligro nuclear de Irán. Retirar las tropas de Irak y establecer beneficios a los veteranos y damnificados de guerra y a sus familias, aumentar los créditos a empresas pequeñas incorporando el beneficio de la reforma migratoria para las mayorías inmigrantes de otras regiones. Trabajar entorno al problema del aborto previniendo los embarazos y dando recursos a las mujeres que les ayuden a quedarse con el niño, garantizar el apoyo sicológico en la opción de tener quedar al niño en adopción.

Su relación con América Latina

Ha sabido reconocer que nuestro continente vive momentos de transformaciones democráticas necesarias de igualdad, justicia social, equidad tributaria en pro de los más pobres. Cuando las etnias originarias afirman su identidad y nacionalizan sus recursos básicos. Otros ricos en recursos petroleros los comparten con solidaridad y le dan sentido social a la riqueza. Otros con gobierno de obreros claman para que los pocos de los centros mundiales de poder ya no vivan mejor a costo de mayorías excluidas.

Otros reconfirman con referéndum y plebiscitos la democracia popular. Otros con modelos de socialismos moderados responden a las esperanzas crecientes y confirman la voluntad de sus pueblos. Otros rigen su política con los criterios de la Teología de la Liberación y Nicaragua con su Revolución inconclusa convocó al mundo al Año Internacional de la Reconciliación para superar los profundos desacuerdos y unir las potencialidades y capacidades en la búsqueda de soluciones constructivas.

Usted reconoce que “erradicar el mal es tarea de Dios, pero se sabe soldado en ese proceso, “por ello asume la fe para pedir la ayuda de Dios con el clamor del Pastor Joel Hunter de que “… Sea hecha su voluntad en la tierra como en el cielo… en la compasión por los más vulnerables cambiando los valores de los que incitan al odio y al miedo. Pidiendo ser guiados como ciudadanos que contribuyen al bien común.. Para cambiar al mundo de una vez por todas en el nombre de Jesús”.