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“Afuera es noche y llueve tanto…” dice la letra del tango, y nos dice la vida en esta hora, son poco más de las cuatro de la madrugada y las gotas de lluvia percuten sin cesar en el techo de zinc, gotas pesadas que se nos imaginan lágrimas de animales maltratados que nos reclaman que no cejemos en la lucha por sus derechos, por su confort, por su vida misma, contra el maltrato, la deshumanización y la hipocresía de una sociedad que aún no los ampara.

La jornada de ayer fue dura, una reunión entre los diputados de la Asamblea Nacional, los diversos grupos que trabajamos en pos del bienestar y la protección animal, y los “galleros”.

Una reunión organizada por el Club de Jóvenes Ambientalistas, en medio de una estrategia definida entre ellos y nosotros hacia y por la ley, una reunión que por momentos se nos fue de las manos gracias a la actitud indecorosa, ordinaria, falaz, irrespetuosa, ladina y abiertamente hostigosa y ofensiva de la “Gente de Gallos”, Don Mario Tapia y Don Uriel Rodríguez, verdaderos ácratas impolutos y heliogábalos, que en una escatología verbal y denodada, insultaron y agredieron a aquellos que trabajamos por los animales, sabedores de gozar una impunidad asentada en el poder de un mercado de apuestas no reglamentadas que representa verdaderos intereses económicos, moviendo millones de córdobas que en nada agregan a la sociedad civil o al Estado, ya que están, más allá de su dudosa probidad, libre de impuestos.

Haciéndose presentes la Asociación Canina Nicaragüense, Adopción Animal Nicaragua, Asociación Protectora de Animales de Nicaragua, Amor Animal, Club de Jóvenes Ambientalistas, Fundación de Amigos del Zoológico, Marena, Mined, Procuraduría Nacional, Policía Nacional, la UCC y la UNAN-Managua, se creó un consenso “sensu strictu” en los siguientes puntos de reclamo:

1. Que la Comisión Nacional de Protección y Bienestar Animal, Conaprobia, propuesta, esté en la égida y bajo la dirección del Migob y no del Magfor, como se proponía.
2. Especializar a los miembros de la Policía y el Ejército
3. Que las universidades que integren la Conaprobia sean aquellas recomendadas por el Colegio de Médicos Veterinarios de Nicaragua
4. Definir correctamente lo que es eutanasia, disección, vivisección, animales experimentación y otros términos de acuerdo con estándares internacionales
5. No aceptar los circos con animales
6. Declarar como inaceptable que una ley que protege a los animales exceptúe a los gallos y los toros.
7. Promover la educación como base de la aceptación de la ley.
8. Prohibir la tenencia de animales silvestres y definir qué mascotas se pueden tener.
9. Regular todo lo concerniente a los animales de trabajo.
10. Establecer todas las multas basándose en salarios mínimos.

Quedó claro que todos los grupos que trabajamos en el tema le damos a la ley un “apoyo crítico”, es decir, queremos que se apruebe, cuanto antes, porque es mejor tener un marco regulatorio que no tener nada, claro está que señalamos aquellos puntos en que no estamos de acuerdo, pero preferimos pelear para modificar una ley, que seguir desamparados dentro de nuestro marco legal.

Obviamente, aunque no tendría que ser así, el principal cuello de botella de la ley se basa en la disputa acerca de las riñas de gallos.

Los galleros, dueños de antros de perdición donde se apuesta en un entorno de violencia, donde no se respeta la vida del animal, donde van niños que crecen viendo la violencia y las apuestas como algo normal, donde los valores éticos y morales no existen, justifican su pasión aberrante, su fácil modo de ganar dinero sin control y sin impuestos, basándose en una defensa de la cultura, la tradición y la costumbre totalmente inaceptables.

Tradición que alegan fue heredada de los conquistadores españoles, mismos que hoy tienen prohibido en su territorio nacional, porque “en España es ilegal la riña de gallos”, si tanto nos interesa la herencia española, respetémosla, y prohibamos también las riñas de gallo.

Ya sobre el final de la reunión, el Dr. Argüello nos informa que de acuerdo con el “Código Penal, Capítulo IV, artículo 391, donde versa sobre quien causa daños físicos o muerte a animales, se exceptúa en el mismo a los gallos”, por lo que la ley no puede en su texto contradecir el código penal.

La sonrisa espurea y macabra de los galleros lo decía todo, al fin estaban protegidos, podían seguir ejerciendo sus festejos bárbaros y atávicos, sus bacanales sangrientos, sus apuestas sin límites, gozando de total impunidad.

Si bien el desánimo cundió entre nuestras filas, una chispa de esperanza nos ganó nuevamente, después de todo, estábamos en los albores de votación de la ley, y siempre quedan herramientas para luchar y replantear las cosas.

Sólo me hago una pregunta que ya es anatema, una pregunta que se va a convertir en nuestro caballito de batalla, “si se prohíben las apuestas”, ¿si sólo se permite la riña de gallo como acto cultural, cuánto durará la cultura y la tradición? ¡Creo que muy poco!

Apuntaremos ahora a las apuestas, la Asamblea está discutiendo la Ley de Casinos y es la oportunidad, quieren a los gallos como cultura y tradición, bueno, sea, no podemos modificarlo, pero sí “podemos evitar que se apueste”, y hacia ahí vamos.

*Decano Facultad de Ciencias Agrarias
Universidad de Ciencias Comerciales
Doctor en Medicina y Tecnología Veterinarias
erimbaud@gmail.com