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En nuestra antigua legislación penal se definió como arma, todo instrumento cortante y punzante, dilacerante, de fuego, contundente o de otra clase con que se ejecute o se intente ejecutar algún delito contra las personas o la propiedad.

El uso de morteros y morterazos a la vista y en programas de televisión y bajo la inoperancia de las autoridades, constituyen delitos graves, y delitos de peligro que pueden afectar a grupos de personas y causarles incluso la muerte.

Causa sorpresa la falta de actividad de la Policía en perseguir la tenencia privada y pública de esos artefactos, verdaderas piezas de artillería, y principalmente su uso a vista y paciencia de la población, lo mismo que su financiamiento. Vemos a individuos entrenados y jóvenes enmascarados, con antifaz o sin él, atacando universidades, embajadas, a grupos de personas y hasta el propio recinto de nuestra Asamblea Nacional; y llevando bolsas llenas de morteros sin que las autoridades actúen ni decomisen el cuerpo del delito.

Acaso no saben que en nuestro Código Penal 2008 esos actos delictivos están catalogados, como terrorismo, el que “actuando al servicio o colaboración con bandas, organizaciones o grupos armados, utilizando explosivos, sustancias tóxicas, armas, incendios, inundación o cualquier acto de destrucción masiva, realice actos en contra de personas, bienes, servicios públicos, medios de transporte, como medio para producir alarma, temor o terror en la población, en un grupo o sector de ella, alterar el orden constitucional, alterar gravemente el orden público o causar pánico en el país, será sancionado con pena de quince a veinte años de prisión”. Disposición penal ésta que no necesita explicación y su sanción es de las más graves, y que no prescribe nunca y es de carácter internacional, perseguible en cualquier país.

Esperemos que los directores y provocadores, y sus dirigentes, y jóvenes recapaciten sobre el accionar de esas armas de guerra, que solamente pueden causar muerte, lesiones graves, destrucción y volverse en contra de quienes dirigen y ejecutan esos trabajos ilícitos.

Proclamemos la paz entre todos y que las autoridades cumplan con su deber, para no ver o sufrir una escalada de la violencia y más víctimas con sangre de inocentes. Todo por la patria.


*Ex presidente de la Corte Suprema de Justicia.