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En el recién finalizado Congreso Médico Nacional tuvimos la oportunidad de dar a conocer la problemática en relación con la Enfermedad o Mal de Alzheimer, la inminente epidemia que se nos avecina en las próximas dos o tres décadas.

En 174,000 dólares o 3, 584,400 córdobas se calcula el costo directo e indirecto por paciente, desde que se diagnostica hasta que fallece (6-8 años). Multipliquemos dicha cantidad por 20,000, que son los pacientes estimados en el país en estos momentos. ¿Qué familia puede asumir esos costos para garantizar calidad de vida a su enfermo? ¿Qué sistema sanitario lo puede soportar? Las repuestas las dejamos pendientes.

Como Fundación de familiares y cuidadores, estamos proponiendo se distribuya la responsabilidad entre las instituciones que pueden y deben hacerlo, partiendo del hecho real que quienes asumen dichos costos son los mismos enfermos y enfermas al haber cotizado durante su vida laboral, es decir, 30 años.

Escuchando a un diputado de la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional, conocedor de la problemática sanitaria del país, mencionó que existen 150,000 jubilados. Si aplicamos los estimados de la Organización Mundial de la Salud (OMS); de la Asociación Internacional de Alzheimer (ADI); de estudios canadienses, estadounidenses y mexicanos (Universidad de Baja California), que hablan de 9% de afectados sobre población mayor de 65 años, que es la edad de jubilación en nuestro país, podríamos deducir que del total de enfermos con Alzheimer en Nicaragua más de la mitad deberían estar siendo atendidos por el INSS (13,500), y el resto se distribuirían entre los servicios médicos del Ministerio de Defensa ( Ejército ) y Ministerio de Gobernación, quedando una cantidad mínima para ser atendida por los servicios públicos, Minsa. Es lo justo y lo que puede ser factible y soportable para el presupuesto estrecho de la institución.

La experiencia internacional ha puesto en evidencia que el manejo que mejor resultado ha dado es el ambulatorio, externo o comunitario. La institucionalización en un sanatorio no es la opción más adecuada, pues se ha observado un incremento del deterioro en dichas instituciones. La propuesta de Casas de Día, lugares donde el paciente recibe atención de múltiples terapias (fisioterapia, farmacoterapia, terapia ocupacional o vocacional, musicoterapia, etcétera), de parte de un equipo con diferentes especialidades, es la opción más idónea en la actualidad. Puede hacerse sinergia entre las instituciones, cada una aportando el campo donde más experiencia tiene.

Por decreto presidencial, fue integrado el Consejo Nacional del Adulto Mayor durante el gobierno pasado, el cual, sin embargo, no ha funcionado en los últimos dos años. Consideramos que debe reactivarse dicho consejo para poder ejecutar las estrategias que podrían enfrentar las situaciones que desde ya podemos prever. Las cifras de población de tercera edad van en crecimiento. Ahora representan un 4.5 a 6 %, pero a la vuelta de dos a tres décadas podrán ser entre 12 y 15%. Cada siete segundos se diagnostica un nuevo caso de Alzheimer en el mundo, es decir, en lo que iniciamos y terminamos de leer el presente artículo, ya existen 70 nuevos casos.

Estamos a tiempo de prepararnos ante la inminente epidemia. Para el año 2050 se estima que el 50 % de los mayores de 65 años serán pacientes de Alzheimer, y el otro 50 % deberá dedicarse a su cuidado. ¿Seremos parte de los primeros o de los segundos? El tiempo lo dirá. Mientras ese momento llegue ocupémonos de aumentar nuestra reserva cerebral, es decir, darle trabajo a nuestras neuronas para que estén en constante movimiento, evitándole además agresiones tóxicas con tabaco, alcohol y otras sustancias nocivas. Prevenir sigue siendo lo más barato, y en relación al mal de Alzheimer, es lo que podemos hacer hasta hoy.


*Fundación Alzheimer de Nicaragua.