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A mayores inversiones en el país, mayores fuentes de empleo y mejores niveles de vida. Esta es la expresión catequizada que un estudiado en ciencias económicas expresaría ante el planteamiento de cómo enfrentar la crisis económica que actualmente vivimos en Nicaragua. Este planteamiento (probablemente) tenga validez a largo plazo bajo ciertas “circunstancias” que favorezcan las inversiones. Pero mientras tanto, ¿cómo mermar la presión económica? ¿Qué le podemos aconsejar a los miles de jóvenes que están por finalizar su formación académica y no encontrar empleo presionando aún más? Deportes ¡Cherchez le crâne! Las actividades deportivas impulsarían a la sociedad a mermar el sentimiento negativo que genera la presión económica bajo una práctica sana de ejercitación física y convivencia grupal. Es a lo que un medicamento genérico beneficiaria al paciente, de apaciguar el malestar al menor costo posible. Con el beneficio de la ejercitación física grupal favorecerá la buena salud y un cambio de actitud mental positiva de sus participantes al menor costo posible para el gobierno (mientras se esperan las “inversiones” para generar fuentes de empleo) tras la creación de canchas de fútbol y la maximización de uso de las múltiples canchas de baloncesto que abundan en nuestro país.

La ejercitación de forma grupal beneficiará a nuestra sociedad a decrementar la violencia, sobretodo la intrafamiliar, contraer la prostitución y debilitar el alcoholismo. Dado que la interacción del individuo con el grupo (sociedad) desarrolla una nueva experiencia en la obtención del conocimiento, identifica alternativas de actuación, influencia en la identidad del individuo progresando en el desarrollo de su propio concepto, le da prestigio, crea seguridad, aceptación y sentido de pertenencia. Valores que se van perdiendo por las preocupaciones internas del individuo al verse frustrado o imposibilitado de satisfacer sus “necesidades de seguridad” a como es el empleo y la obtención de recursos. Mientas el individuo se sienta impotente ante la crisis y cada vez sea mayor la presión mental que lleve tras la inhabilidad de satisfacer sus carencias éste, de alguna forma, busca como “despresurizar” estos sentimientos de impotencia violentando la armonía de su hogar, confrontando (o escapando) la realidad con el alcohol o inclusive con sustancias psicotrópicas o simplemente buscar alternativas autodestructivas como es la venta de su propio cuerpo. La recreación deportiva a demás de ser un canal de intercambio de información y de identificación mantiene la mente de la persona “ocupada” y alejada de los vicios y vagancias.

Alejado de la vagancia y con una mente ocupada a través de la interacción social por la actividad grupal, el deporte no únicamente coadyuvará a corregir los malestares sociales por el entorno negativo y carente que se atraviesa y a la construcción del progreso de los países a través de la calidad de sus sociedades pero también del individuo como concepto único e irremplazable. El deporte contribuye automáticamente a la persona en un sin fin de beneficios, a portando un bienestar general del cuerpo sobretodo en el redescubrimiento y resignificación de su cuerpo fortaleciendo su organismo, eleva la autoestima, crear disciplina y autocontrol emocional, evita el aislamiento, promueve un pensamiento positivo, reduce el stress y la ansiedad. Además que es un antidepresivo y desintoxicante natural, provee de energía – mejora la absorción de nutrientes, favorece el aprendizaje – mejora el rendimiento cerebral, aumenta las defensas del organismo y fortalece el sistema inmunológico. En sí la practica de alguna actividad física mejora notablemente el humor de las personas haciéndolas sentirse “felices,” además que es un relajante natural para combatir las aflicciones que día a día protagoniza la crisis en los hogares nicaragüenses de una forma accesible, dinámica y barata.

El deporte sería una prescripción a corto plazo y un consejo para orientar a nuestra juventud en “que hacer” en tiempos difíciles mientras se “espera” la validación de las teorías económicas. La implementación y ejecución de un programa como tal supone costos bajos con beneficios altos tanto para el individuo como para la sociedad. Indiscutiblemente la crisis económica difícilmente se pudiese “solucionar” optando tales medidas pero sí contribuiría a mermar eficazmente sus efectos negativos de nuestra sociedad e inclusive cultivaría la integración, igualdad y respeto hacia la mujer. Los beneficios que aportaría tanto para la sociedad como para el individuo van desde la depuración de la descomposición social hasta la construcción de una autoestima confiable y segura del individuo mejorando la convivencia y la tolerancia social. El deporte puede ser la medicina genérica que aporte a eliminar el sentido depresivo y ansioso que causan, inevitablemente, las crisis económicas presionado a las sociedades pujantes que día a día sacan a las empresas adelante sobretodo una llamada Nicaragua.


*Experto en comunicación y publicidad