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El siglo XVIII fue determinante para la gran Revolución Industrial, con una clara expresión en el acelerado desarrollo de la industria y el comercio, lo que repercutió en el avance extraordinario de la ciencia y la tecnología. Y los nuevos inventos se sucedieron con suma rapidez: el teléfono, el telégrafo, el fonógrafo, la televisión; o el perfeccionamiento de otros medios como la radio y el cine.

La comunicación social se volvió masiva con la difusión y penetración de estos medios hasta los lugares más remotos. La imprenta de Gutenberg, aparecida en 1456, no es ya ni la sombra de los nuevos equipos de impresión que editan en tan poco tiempo enormes cantidades de material publicitario: desde libros y revistas hasta folletos y periódicos. Hemos entrado al siglo de la civilización de la imagen y la comunicación oral y escrita.

La comunicación de masas

La comunicación de masas, o mass media, -para emplear un anglicismo de moda- lo constituye fundamentalmente la prensa, la radio, la televisión, el cine y la Internet, y comprende las instituciones y técnicas mediante las cuales grupos especializados utilizan instrumentos o medios (prensa, radio, cine, televisión, películas, etc.) para difundir un mensaje a audiencias amplias, heterogéneas, muy diseminadas y de naturaleza anónima, razón esta última por la cual el mensaje no tiene por lo general respuesta.

Si bien es cierto, los medios basados en las nuevas tecnologías para la información, tales como Internet, telefonía móvil y televisión digital - por citar algunos ejemplos- , están cambiando esta “limitación”, introduciendo la interactividad y la participación activa del receptor como elemento fundamental de su funcionamiento.

Modernamente se conoce como información a la transmisión y difusión de noticias o datos sobre sucesos más importantes ocurridos en el mundo. La transmisión de esta información se llega –muchas veces en forma inmediata- a millones de lectores, oyentes o televidentes, a través de poderosos medios técnicos de que dispone el hombre en la actualidad, como: el telégrafo, el teléfono, el teletipo, la radio, la televisión, los satélites de comunicaciones, las grandes rotativas, etc.

La radio es un medio de comunicación auditivo. Proporciona una información más amplia que la televisión y llega a lugares remotísimos. Los locutores son periodistas hablantes o radioperiodistas que, bien preparados, se convierten en una especie de “maestros del lenguaje” para los radioescuchas.

La televisión emplea las técnicas de la prensa, la radio y el cine. Su función es, como la mayoría de los medios de comunicación de masas, informativa, instructiva y de entretenimiento.

El cine, desde su nacimiento en 1895, ha ido perfeccionando sus técnicas y aumentando los cineastas. La mayoría de los que van al cine lo hacen atraídos por los actores. La valoración que hacen de la producción casi siempre está condicionada por la simpatía que se le tiene al protagonista. En la actualidad, el cine ha convertido al teatro en un espectáculo de masas, como los dramas de Shakespeare llevados a la pantalla grande, y que la televisión ha llevado hasta los hogares.

En la actualidad, los avances en las telecomunicaciones, la informática y la electrónica y el uso amplio de los nuevos medios están propiciando que los procesos de información se realicen a una mayor velocidad y con una elevada capacidad. Una revolución tecnológica que está produciendo una serie de transformaciones sociales, razón por la cual una parte importante de la sociedad mundial – como afirma el doctor Serrano Caldera- “vive más en la experiencia digital que en el mundo de la comunicación interpersonal”. Es la “cibersociedad” o sociedad digital con sus nuevos productos que invaden el mercado: software, hardware, telefonía móvil, páginas web, etc.

Los medios de comunicación y la educación

Vivimos, entonces, una época en la que los medios de comunicación social desempeñan una función muy importante en nuestra sociedad, porque influyen tanto en el consciente como en el inconsciente del receptor. Transmiten información y ayudan a la comunidad a formarse una opinión de lo que ocurre en el mundo. Sugieren formas de pensar. Influyen en las ideas y conductas. ¡En la conciencia colectiva! Esta influencia provoca cambios que inciden directa o indirectamente en los valores de la sociedad en general.

A través de los medios de comunicación se nos transmiten ideas, costumbres, maneras de ver el mundo –¡valores!- muchas veces ajenos a nuestra realidad. Un anuncio, por ejemplo, nos inculca la idea de que “necesitamos” comprar un producto que quizá ya poseemos o nuestros recursos no nos permiten adquirirlo, o simplemente no lo necesitamos. “!Qué feliz soy -decía Sócrates- viendo tantas cosas que no necesito!”.

¿Qué necesita la sociedad de los medios de comunicación? Una información veraz de los acontecimientos cotidianos; un espacio para el intercambio de críticas y comentarios; una forma de hacer llegar los valores democráticos a través de la información y el pensamiento y sentir que la prensa los proporciona.

Los medios de comunicación deben basarse siempre en testimonios verdaderos y no inciertos; exponer más las verdades que las opiniones; fundamentar los hechos en la realidad misma y no en la información recibida, los rumores y las suposiciones.

Los estudiantes, como parte importante de la sociedad, reciben una información constante por parte de los medios de comunicación, muchas veces mayor que la que reciben en el aula. Es necesario que estos estudiantes vayan poco a poco asumiendo una actitud crítica y responsable ante los mensajes recibidos. Eso significa que las instituciones educativas deben tomar conciencia de los valores que se transmiten a través de los medios de comunicación y su influencia en la opinión pública; conocer el importante papel que estos medios desempeñan con sus nuevas tecnologías para aprovecharlo como recurso didáctico fundamental en el proceso enseñanza-aprendizaje.

Se debe comprender que en las clases relacionadas con Lengua y Literatura, por ejemplo, los medios de comunicación proporcionan un espacio y un material riquísimo que se debe aprovechar, como los diálogos, entrevistas y debates en los programas televisivos; o las lecturas y comentarios de los editoriales y artículos de opinión de un diario; o las consultas o investigaciones breves (resúmenes, esquemas, etc.) a través de Internet. Los estudiantes deben aprender a interpretar una información periodística, a analizar el lenguaje de los anuncios, a diferenciar y leer los diversos mensajes de la imagen, la música y el gesto, como recursos para comprender y expresar la realidad.


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