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La agencia de estadísticas de la Unión Europea informó que el desempleo en los 16 países de la moneda única alcanzó en septiembre de 2009 el 9,7% de la fuerza laboral, su nivel más alto desde enero de 1999. En este contexto, la crisis social con protestas y huelgas (consecuencia de la caída del consumo y los despidos laborales) ya se perfila como un emergente social la crisis recesiva- laboral y se sigue extendiendo peligrosamente por toda la geografía europea y estadounidense.

Así como las trasnacionales y los bancos de las potencias centrales incubaron y luego “globalizaron” la crisis financiera (derrumbe bancario) primero, y la crisis recesiva después (derrumbe industrial y comercial), Estados Unidos y las primeras economías europeas ya están incubando la crisis social de manos del déficit, el desempleo y la no reactivación del consumo. Para la mayoría de los especialistas, incluso para instituciones del sistema como el FMI, BM y OIT, el desempleo, el déficit y la contracción del crédito para el consumo crea un panorama proyectado a corto plazo que consiste en: huelgas y conflictos sociales en crecimiento, expandidos desde Estados Unidos y la Unión Europea hacia el resto de las economías “subdesarrolladas” y/o “emergentes” de Asia, África y América Latina.

El déficit fiscal (caída de la recaudación) impide la reactivación del gasto social por parte del Estado, la contracción del crédito (destinado a la producción) impide la reactivación del consumo y el desempleo (despidos masivos por falta de ventas) da como resultante un conflictivo ambiente social debido a la no reactivación plena de la economía. Ese cóctel, como consecuencia natural, ya incuba una crisis social de difícil pronóstico y desarrollo tanto en los países desarrollados como subdesarrollados y/o emergentes.

El Departamento de Trabajo norteamericano anunció que la productividad de los trabajadores estadounidenses aumentó en el tercer trimestre de 2009 (julio a septiembre) a mayor ritmo de los últimos seis años y los costes laborales descendieron, una combinación que implica más beneficios para las empresas. El índice de productividad, aquel que mide la producción por hora de trabajo, avanzó un 9,5% en el tercer trimestre del 2009 y los costes laborales cayeron un 5,2%. Por lo tanto, a la luz de los datos del mercado laboral, las empresas continuaron los despidos (menos costes laborales) y los que retuvieron su trabajo produjeron a un ritmo mucho mayor.

De acuerdo con el documento “El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo”, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y del Programa Alimentario Mundial (PMA), más de mil millones de personas, una sexta parte de la población mundial, “sufre hambre y subnutrición” como resultado de la crisis económica mundial y a los precios elevados de los alimentos. La Directora Ejecutiva del PMA, Josette Sheeran, ha avisado de que el PMA afronta “un grave déficit presupuestario”, pues este año sólo ha recibido US$ 2.600 millones de dólares de un total de US$ 6.700 millones de dólares necesarios para dar de comer a 108 millones de personas en 74 países.

El sector financiero recibió en un año casi diez veces más dinero que los todos países en desarrollo en los últimos 49 años, según la Campaña del Milenio de Naciones Unidas. Según esta organización, desde que se puso en marcha la ayuda al desarrollo hace casi 50 años, los países donantes han facilitado cerca de US$ 2 billones (millones de millones) de dólares en ayuda, lo que contrasta con los US$ 18.1 billones de dólares que durante un año se movilizaron a nivel mundial para ayudar a las instituciones financieras. Así, el importe total de la ayuda al desarrollo facilitada durante los últimos 49 años sólo representa el 11% del dinero facilitado a estas instituciones bancarias de los países desarrollados.

La FAO solicitó a los líderes mundiales, en junio de 2008, la cantidad de US$ 30 mil millones de dólares anuales para relanzar la agricultura y evitar amenazas futuras de escasez de los alimentos. Sólo recolectó US$ 7,500 millones de dólares pagaderos en cuatro años. Dicho monto representa tan sólo unos dos dólares anuales por cada persona hambrienta en el planeta. Contraste con los US$ 700 mil millones del plan de rescate de Estados Unidos de septiembre de 2008, sin incluir los de Europa. Es decir, los gobiernos de Estados Unidos y Europa gastaron en una semana (finales de septiembre comienzos de octubre de 2008) el equivalente al monto que se necesita para paliar el hambre en el mundo por casi 50 años.

Para 2050, cuando la población mundial probablemente supere los 9 mil millones desde los 6 mil millones actuales, la producción mundial de alimentos deberá aumentar en 70%, indica la FAO. En total, dice la FAO, alimentar a esas bocas requerirá 83 mil millones de dólares en inversiones cada año por las próximas cuatro décadas, aumentando tanto la cantidad de tierra cultivada como lo que produce.

El economista estadounidense Nouriel Roubini advirtió de que la subida de precios del petróleo, en combinación con la incipiente subida que se aprecia en los tipos de interés a largo plazo y los déficit presupuestarios amenazan con frustrar la recuperación en ciernes y provocar una recesión con forma de “doble joroba o W” hacia finales del año 2010.

Por su lado, Barack Obama opinó sobre la posibilidad de una recesión en forma de W (doble recesión), en una entrevista con la cadena de televisión Fox realizada en Pekín. Señaló que la economía en el 2008-2009 se desplomó, indicó que tímidamente resurgiría en el 2010, aunque se corre el riesgo de que prácticamente de inmediato vuelva a caer, para recuperarse a saber cuándo. Por ello, explicó que: “Existe temor de que el exceso de gasto para ayudar a reanimar la economía socave la frágil recuperación estadounidense y provoque una doble recesión”.