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El partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena) cuyo nacimiento se dio en 1981 bajo la sombra de la oligarquía, paramilitares, Fuerzas Armadas y ultraderecha de El Salvador y al mando del ex mayor de Inteligencia Roberto D´Aubuisson -señalado de ser el autor intelectual del asesinato de monseñor Oscar Arnulfo Romero y definido por Estados Unidos como “un asesino patológico”-, fue creado inicialmente con la misión de defender las tradiciones occidentales de las “amenazas comunistas” y un nacionalismo extremo que pregonaba con mantener y perpetuar el dominio militar y económico en la sociedad salvadoreña, convertido posteriormente en un partido clasista donde las principales cuotas de poder se otorgan a quienes ostentan el poder económico no ha logrado superar el trauma post-electoral de la derrota y en la actualidad se debate en una lucha interna que ha dejado hasta el momento la separación de 12 diputados arenistas y al menos 4 dirigentes departamentales.

Mimados de Estados Unidos y punta de lanza de la derecha centroamericana, dejaron el poder en El Salvador luego de 20 años de cuatro gobiernos sucesivos (Cristiani, Sol, Flores y Saca) derrotados por la ex guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en marzo de 2009. Asesores electorales obligados de la derecha criolla nicaragüense y buenos amigos de los renovadores sandinistas; dirigentes de Arena pernoctaron en todos los procesos electorales en nuestro país tratado de unir infructuosamente a los liberales para que derrotaran en su momento a la izquierda nicaragüense, aleccionar a la oligarquía para que no se dejara arrebatar el poder, asegurar la estabilidad, gobernabilidad y un proyecto derechista centroamericano a largo plazo, todo con la bendición del Departamento de Estado estadounidense. Financiaron económicamente a la derecha nicaragüense tratando de evitar el efecto dominó que significaba para El Salvador el triunfo del Comandante Daniel Ortega en 2007.

Recién hace un mes al mando del ex presidente Cristiani, la Alianza Nacionalista Republicana (Arena) celebró una asamblea general ordinaria como partido de oposición por primera y con el llamado a unir fuerzas para recuperar el poder en los comicios de 2014. En esa ocasión amenazaron con “arder Troya” en alusión a crear caos y no dejar gobernar al Presidente Mauricio Funes, evitando la aprobación de muchas leyes de beneficio social, préstamos internacionales y el Presupuesto General de la República. Con un discurso confrontativo se plantearon una lucha sin tregua en contra del Gobierno del FMLN a quien acusaron de amenazar las libertades y la democracia salvadoreña. Sin embargo no esperaban que Troya ardiera en sus propios campos.

Los últimos acontecimientos en el seno del partido derechista salvadoreño nos muestra que la lucha interna no es solo con el fin de evitar que los ex funcionarios de los últimos dos gobiernos que necesariamente saldrán implicados en actos de corrupción profundicen la desaparición de dicha agrupación, sino también recuperar el partido de los supuestos advenedizos que lo hicieron propio en los últimos años (Saca y compañía) involucionando al liderazgo paramilitar ultraderechista que lo fundó y abanderados de los sectores oligárquicos y más conservadores, que dieron vida a esta agrupación (Cristiani), fieles al lema de luchar “contra el comunismo”.

El FMLN no puede estar más que contento, la bancada Arenista pasó de 32 a 20 diputados. Los 12 diputados ex arenistas ahora independientes se han separado completamente del partido, se han comprometido a votar por separado en asuntos de interés nacional y han logrado acuerdos con el FMLN para dar al pueblo salvadoreño un gobierno con estabilidad socioeconómica y paz. Y ARENA se sigue fraccionando, pronto el viento hará su trabajo.