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Pedófilo. Había escuchado el término en muchas películas y en algunas series de televisión como un asunto de “broma” e incluso en el diccionario me encontré el término cuando cierta ocasión escuché que el programa de Barney y el de los Teletubbies eran acusados de series pedofilias y guiada por mi curiosidad decidí instruirme acerca de la dichosa palabra para nunca olvidar su significado además de la trascendencia de esta epidemia.

Por otro lado, este mal se conoce desde tiempos antiguos cuando en Atenas, la relación sexual entre un adulto y un joven púber, siempre con el consentimiento de este, se denominaba pederastia, y se consideraba como un elemento más en la relación entre un docente y su discípulo: el amor entre ambos favorecía la transmisión del saber y de las leyes ciudadanas. Por el contrario, el sexo con sujetos prepúberes (niños menores de 13 años) denominado pedofilia, era castigado con condenas que podían llegar a la pena de muerte. Además en la Roma antigua, por su parte, la pederastia estaba muy difundida, pero sin las justificaciones de los griegos y la pedofilia era también condenada.

Por ende, el pedófilo según “muchos psicólogos y psiquiatras […] tendrían una personalidad inmadura, problemas de relación o sentimientos de inferioridad que no les permitirían mantener una relación amorosa adulta e “igualitaria”: individuos con trastornos narcisistas y frágil autoestima se concentran en los niños porque pueden controlarlos y dominarlos y, con ellos, no tienen sentimientos de inadecuación.” Referente al concepto de pedófilo, justo dos días atrás cuando trataba de este tema con mi hermana menor y mi padre cuando escuchó la palabra intentó, en su ánimo de instruirnos, darnos una significación de ella: “Ah, esas son personas que tienen relaciones con las de su mismo sexo”. Sin embargo, alarmada mi hermana inmediatamente le corrigió: “No… son hombres mayores que abusan sexualmente de niños… han llegado al colmo de abusar hasta de bebitos…”; Inmediatamente el rostro de mi papá reflejó un gesto de desaprobación. Pues, mi estimado lector, así como mi padre hay muchos nicaragüenses que hoy en día no tienen idea de en qué consiste este mal y mucho menos que las principales víctimas son sus propios hijos, que quizás en estos momentos juegan en la calle o están al cuidado y merced de este tipo de personas.

A saber que nos referimos a hombres no necesariamente pobres y violentos pues entre mis deberes universitarios tengo el artículo de Mario Vargas Llosa titulado “Los desafueros de la libido” un texto en el que el escritor peruano “señala” los actos inmorales de tres reconocidos personajes, de los cuales dos de ellos son el cineasta Roman Polanski detenido en Zúrich debido a una violación cometida en 1977 en Hollywood a una niña de trece años a quien atrajo, y el otro, el Ministro Mitterrand que en 2005 publicó un libro autobiográfico, La Mauvaise vie (La mala vida) en el que confesaba haber viajado a Tailandia en pos de los chicos jóvenes de los prostíbulos de Patpong, en Bangkok. Hombres pudientes a quienes la ignorante sociedad perdona sus crímenes por ser de “talento comprobado” y por ocupar un puesto en el gobierno, olvidando la inocencia robada a esos niños. Incluso, acá en Nicaragua, la directora de Casa Alianza en artículo “Porno infantil ‘on line’ desata violadores” publicado por EL NUEVO DIARIO hace unos días: “ahora utilizan a criaturitas, y el tipo de clientes que compran material delictivo son personas pudientes, pues la pornografía es un material especial --por su origen--, que venden en CD y por internet, lo que se paga con tarjetas de crédito, ya sea a nivel nacional o a nivel internacional”.

En el mismo artículo se habla de crimen organizado, personas facilitadoras de estos “materiales” y servicios sexuales. Adultos involucrados eran personas que alquilaban varias casas, y el acto delictivo era trasladado de una casa a otra para no ser descubiertos, utilizando diferentes chips de teléfonos para no ser localizados, y utilizando a una mujer adulta para reclutar a las niñas. Además, el área de apoyo legal de Casa Alianza reportó 28 casos de explotación sexual comercial con niños. Un mes atrás, la abuela de una niña llegó alarmada a su casa después de que un hombre y una mujer intentaron arrebatarle a su nietecita de los brazos en la parada de buses: “Si no hubiese sido por los que estaban en la parada que se metieron me roban a mi niña”, contó a sus familiares con lágrimas en los ojos. ¿Que estoy exagerando? Pongámonos a pensar cuando algunos años atrás era común escuchar que a fulanito de tal lo asaltaron, abusaron de la sultanita, pero así como la tecnología ha tenido sus avances científico también el crimen organizado expande sus negros tentáculos a nuestros “negocios rentables” implicando “nuevos” recursos: nuestros hijos. Ahora los rumores giran en que se perdió el niño tal, el tío abusó de la sobrina de cuatro añitos o se robaron a “tal” en el mercado.

Es necesario que pongamos un alto a esta plaga. De acuerdo con la Primera Comisionada de la Policía Nacional, Aminta Granera, Nicaragua es el único país “donde se ha institucionalizado con comisarías de niñez y mujer, una forma de combatir este problema” lo cual es un paso, sin embargo hay mucho que hacer. Exhibicionismo, fetichismo, frotteurismo, masoquismo sexual, sadismo sexual, fetichismo transvestista, voyeurismo, pedofilia o pederastía y el proxenetismo y muchas cosas más que asesinan nuestra integridad humana, que se ha venido desmoronando a través de las frustraciones. El consumismo intenso de una moderna “fiebre por el oro” ha desatado las más sanguinarias depravaciones y hay que poner los puntos sobre las “íes” al tratar acerca de la pedofilia. Cuando la realidad no puede ser más clara que el agua: En Nicaragua hay pedófilos. Hombres depravados que aprovechándose de nuestra confianza abusan sexualmente de nuestros hijos… tanto de la niña como del niño. Es más, de acuerdo con analistas estadounidenses, de cada niña que es víctima de estos monstruos, tres a cuatro niños también fueron víctimas. Padre y madre de familia tienen que informarse. Alertar a sus hijos y sobre todo cuidar de ellos.


*Estudiante de Filología y Comunicación, UNAN-Managua.