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Los visitantes suelen ser catalizadores del cambio. La visita de Barack Obama a Asia que acaba de concluir tal vez no sea diferente, ya que su viaje hizo que Asia y sus líderes se queden pensando en qué tipo de comunidad regional están construyendo.

El sentido moderno de construcción de una comunidad pan-asiática comenzó con la traumática crisis financiera y económica del este de Asia de 1997, cuando todos los países de la región del Pacífico asiático aprendieron de la peor manera que las reformas y las protecciones nacionales podían resultar lamentablemente inadecuadas. Al poco tiempo, se formó un consenso entre muchos líderes asiáticos de que se necesitaba una mayor cooperación y coordinación.

Incluso, durante esa crisis de 1997, ya se admitía esta lección, dado que los miembros de la Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC, por su sigla en inglés) siguieron comprometidos con la liberalización del comercio, una de las fuerzas clave que ayudó a volver a poner en marcha el crecimiento de las economías de Asia. De hecho, la Cumbre de Líderes Económicos de APEC en 1997 designó 15 sectores importantes –entre ellos, el de los automóviles, los productos químicos, los activos energéticos y las medidas ambientales- para una temprana liberalización. Si uno analiza el crecimiento económico de Asia en los últimos 12 años, resulta claro que la liberalización del comercio y la inversión surtió efecto.

Al darse cuenta de que la economía no se puede separar nítidamente de la política, APEC pronto empezó a incluir cuestiones de seguridad en su agenda. En 2002, los líderes de APEC lanzaron la iniciativa STAR, que establecía un “Área de Comercio Seguro en la Región de APEC”.

La iniciativa STAR salvaguarda el flujo de bienes y de personas a través de medidas que aseguran las embarcaciones, los aviones y los viajeros –mejorando así la seguridad interfronteriza, las redes aduaneras y la protección de las cadenas de suministro corporativas-. Esta iniciativa fue seguida, en 2003-2004, por un fortalecimiento de la cooperación en materia de seguridad a través de la Fuerza de Tareas contra el Terrorismo, así como de la Iniciativa de Seguridad Comercial y Financiera del Banco Asiático de Desarrollo.

Estas iniciativas sin duda han profundizado la sensación de comunidad de Asia. Pero ahora esa comunidad debe enfrentar su mayor desafío: el ascenso de China. A medida que China se vuelve cada vez más poderosa económica y políticamente, ¿cómo se puede asegurar la estabilidad a largo plazo en el Pacífico asiático?

Creo que un giro de Pax Americana a Pax Asia-Pacífico podría ser la respuesta. De la misma manera que las naciones de Europa occidental aprovecharon el estancamiento de la Guerra Fría para construir la Unión Europea, Asia debe explotar los intereses comunes que tienen Estados Unidos, Japón, China, India, Corea del Sur, Rusia, Australia, Nueva Zelanda y todos los países del sudeste asiático para asegurar un Pacífico asiático en paz y estable.

Bajo el “equilibrio del terror” de la Guerra Fría, Europa occidental organizó una comunidad económica, política y cultural que hoy generó una era moderna de “paz perpetua” en ese continente. Los miembros de APEC también deberían utilizar el paraguas existente de la Pax Americana para acelerar la integración económica, de seguridad y política antes de que surjan nuevas rivalidades que frustren sus esfuerzos.

Muchos de los instrumentos para una mayor integración ya existen. Para empezar, existe la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por su sigla en inglés). Pero se están negociando agrupaciones más grandes –“ASEAN más China” y una futura “ASEAN más Japón, Corea del Sur e India”.

Entre las tareas políticas que están empezando a plantear estos grupos más amplios hay estrategias para derrotar el terrorismo sin alienar a la gran población musulmana autóctona de la región. De alguna manera, también los líderes de Asia deben manejar el ritmo de la globalización. De la misma manera que las rebeliones de campesinos del sudeste asiático de los años 1930 fueron una reacción al fracaso de un episodio de globalización anterior, el Islamismo en Asia es una respuesta a nuestras nuevas sociedades secularistas/consumistas.

En toda Asia, APEC está desempeñando un papel central en la creación de una Pax Asia-Pacífico. A diferencia de la Pax Americana, que ha sido impuesta mediante la fuerza militar estadounidense, ésta será una paz prácticamente entre pares. La nueva arquitectura de seguridad del Pacífico asiático debería emanar de una cooperación que no esté basada en un “equilibrio de poder” sino en una distribución de la carga para generar un “equilibrio de beneficio mutuo”.

Claramente, la Pax Asia-Pacífico debe construirse en base a un compromiso inquebrantable con la paz entre los países más poderosos de APEC –Estados Unidos, China y Japón-. Un aporte chino productivo demostraría su compromiso con ser un protagonista responsable en la comunidad mundial más expandida.

Japón también debe desempeñar un rol activo en la seguridad y la preservación de la paz. Un factor crucial para asegurar la Pax Asia-Pacífico es la relación sinérgica entre China y Japón. En el interés de la paz regional, ambas potencias debe dejar de permitir que los resentimientos históricos obstruyan un futuro más armonioso y próspero para la región del Pacífico asiático.

Una vez que empiecen estos cambios políticos, APEC puede comenzar a transformarse en una Comunidad Asia-Pacífico para la Cooperación Económica y la Seguridad. La prueba estratégica será que las organizaciones regionales –como APEC- aseguren que el espíritu de cooperación siempre pese más que los impulsos competitivos de los estados miembro. Las naciones europeas reconocieron esto hace medio siglo, y los países de Asia deben tomar hoy la misma elección autolimitante.

No importa cuáles sean nuestras iniciativas compartidas, los asiáticos debemos ocuparnos de que se las emprenda a través de responsabilidades compartidas, cargas compartidas, valores compartidos y beneficios compartidos. Sólo de esta manera Asia logrará una mejor calidad de vida y una mayor seguridad para todos sus pueblos.

Fidel V. Ramos fue presidente de las Filipinas.
Copyright: Project Syndicate, 2009.
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