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Estimadas diputadas, estimados diputados:
Hace dos meses les escribí una carta a todas y todos vosotros expresándoles mi interés y preocupación como parte de la sociedad civil nicaragüense, como maestra y madre, por la calidad y oportunidad de educación que el Estado Nicaragüense ofrece y provee a la niñez y juventud de este país como educación primaria y secundaria.

La educación es un derecho y deber constitucional. Es un derecho que tiene cada una y uno de nuestras hijas e hijos. Y es deber de todos nosotros, madres y padres, poner a estudiar a nuestras hijas e hijos, y también es deber vuestro como padres y madres de la patria proveer posibilidades de educación para todos las y los nicaragüenses y no solo proveer sino velar porque las y los nicaragüenses recibamos educación de calidad.

La calidad de la educación nicaragüense siempre ha sido la más baja en comparación a los países vecinos. Para tener calidad en la educación se requiere de muchos factores y nos toca a todas y todos desde las madres, padres, maestros y maestras, pero el motor de todo es la inversión e interés que tenga el Estado en la educación y en su calidad. La educación no es rentable porque no se puede hacer negocio con la educación en un país tan pobre. Por eso es que la decisión sobre la inversión y gestión está en manos de los gobernantes.

Actualmente la educación de las y los nicaragüenses está en alto peligro y con ella el presente y el futuro de este país. Y no somos los “simples” nicaragüenses los que ponemos en peligro la educación primaria y secundaria, sino las y los políticos: La educación no se debe politizar y tampoco se debe retener la inversión para contrarrestar al oponente. Los cálculos y juegos políticos son quizás beneficiosos para los partidos, pero no siempre los son para el pueblo.

¡La educación de calidad libera! Una persona educada no se deja engañar, no permite que le chantajeen o que le opriman, pues conoce sus derechos y deberes. Y una persona educada es un pensante más que ayudará a desarrollar su familia y su país.

Hasta ahora estoy esperando respuesta a mi carta, ninguno y ninguna se dignó en darme una respuesta.

El presupuesto de educación está igual, mientras los techos de las escuelas les caen encima a los estudiantes, las y los maestros siguen esperando al merecido aumento y nosotras las madres y los padres seguimos esperando que algún día nuestras hijas e hijos reciban educación de calidad.

Creyendo firmemente que inversión en la educación es desarrollo humano y liberación, espero que cierren las sesiones del 2009 con una conciencia limpia, que se sientan realizadas y realizados y contentos de haber cumplido con el deber que requiere el puesto que ocupan...

Yo estoy poniendo mi grano de arena como madre, maestra, directora y pobladora, pero todavía no estoy contenta, la niñez y juventud nicaragüense necesitan del esfuerzo y sacrificio de todos nosotros las y los adultos. Yo quiero hacer más y voy a hacer más, con esa promesa me despido por el momento deseándoles bendiciones del Altísimo y dejándoles el siguiente versículo bíblico para reflexionar:
Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino. Más preciosa es que las piedras preciosas; y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella.

(Proverbios 3, 13 - 15)

Gracias de antemano por haber leído esta carta y por reflexionar.


La Montañita, Nueva Guinea, Región Autónoma Atlántico Sur

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