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Estimado don Roberto: Ser un jubilado en Nicaragua es una completa desdicha, que sólo las personas de la tercera edad, en las que me incluyo, sabemos lo que significa. La odisea de los jubilados inicia desde que comienzan las primeras gestiones para que el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, comience a resarcir lo ahorrado por un trabajador durante su vida laboral, como un aporte para sacar al país adelante. Desde ese momento, comienza a padecer lo que llamaría la vía sacra: la pasión de ir mensualmente a retirar sus pensiones.

Esto lo traigo a colación, porque para que un jubilado comience a recibir sus primeras mensualidades, como retribución a su salario, deben transcurrir un mínimo de cinco meses, debido a la burocracia interna de la institución. Durante esos cinco meses, el jubilado pasa hambre, le cortan los servicios básicos, y las autoridades y funcionarios del INSS no se dan cuenta de las penurias que las y los jubilados pasan durante todo el período durante el que han sufrido la larga espera.

Esto, sin mencionar todos los filtros que éste (a) tiene que pasar para que le sea recibida toda la documentación que solicitan. Las trabas burocráticas no son comparables con la diligencia con la que mes a mes le fue deducido parte de su salario para poder tener derecho a su pensión.

Si un jubilado no cuenta con el funcionario amigo o familiar dentro de la institución, debe atravesar toda clase de vicisitudes, porque el Estado de Nicaragua --y la actual Administración no es la excepción-- se ha caracterizado por ofrecer sus servicios basado en el argollismo y el clientelismo político.

Muchas veces, estos jubilados llegan con lo completo para transportarse, ni siquiera con un dinero extra para alimentarse, porque se llega en ayunas y muchas veces, luego de recorrer largas distancias, para recibir un trato cruel e indigno, que atentan, inclusive, en contra de los derechos humanos, olvidándose estos funcionarios, de que el salario que devenga proviene de todas las cuotas que el INSS recolecta del sudor de más de 30 años de jornadas de labor de los jubilados y de los trabajadores.

Propongo que para evitar esta situación, los trabajadores del INSS que atienden en las diferentes sucursales, reciban una capacitación acerca del trato digno a las personas, y que tengan los conocimientos necesarios acerca de las gestiones que deben hacer las personas de la tercera edad.

Debe haber una estrecha relación entre los funcionarios del INSS y las empresas e instituciones del Estado, para evitar que los trabajadores próximos a retirarse no tengan que hacer mayores gestiones para obtener su jubilación.

Las autoridades del INSS deben saber que ni la inauguración de varias nuevas sucursales en Managua ha mejorado el servicio y la atención a los jubilados. Esta medida, por cierto, únicamente ha venido, de cierta manera, a acortar la distancia que deben recorrer los jubilados para ir a sufrir los mismos malos tratos y desatenciones por parte del personal que les atiende, que deben saber que, algún día, si Dios les presta vida, llegarán a ser jubilados.

Lo ideal sería que, a cada jubilado, se le enviara el cheque a su dirección domiciliar, para evitarle la vergüenza de verle la cara al personal que han colocado en las sucursales para denigrarlos.

Se ha preguntado, don Roberto López: ¿Cómo hace un jubilado que solamente llega con los 2 córdobas con 50 centavos del transporte a retirar su cheque, y no recibe éste ese día? Se ha preguntado: ¿Cómo hace para regresar a su casa? Se ha preguntado: ¿Cómo hace un jubilado para aguantar desde las cuatro de la mañana, hasta horas del mediodía, sin ingerir alimento, hasta que logra recibir su pensión?
Póngase la mano en la conciencia, señor funcionario, que se supone representa al gobierno de los pobres del mundo.

Debe pasar, debe seguir pasando, que mientras hay funcionarios con megasalarios a costa de las cuotas mensuales de los mismos trabajadores a los que maltratan, éstos sigan sin poder resolver los problemas más sentidos de los jubilados: largos tiempos de espera, aguantar regaños, desvelos y hambre en las afueras de sus sucursales.

Hago un exhorto a las autoridades del INSS para que tomen cartas en el asunto, alejados de cualquier apasionamiento político, y resuelven de una vez por todas los problemas que atraviesan los jubilados y pensionados en las diferentes sucursales del INSS. Los jubilados no pedimos ningún favor, sólo exigimos nuestro derecho.


reyvallecillo@yahoo.es