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Segunda Entrega

La sociedad civil es una víctima de los gobiernos que imponen a sus allegados, pero si un líder surge, la sociedad civil será la primera en reconocerlo, por lo que no es cierto que la sociedad civil no tenga interés en los liderazgos.

El Ejército puede ser que haya alcanzado un buen nivel de institucionalidad, pero tiene serias deficiencias de carácter operativo estratégico, al no contar con los cuadros superiores necesarios, capaces para tal fin. Hay algunos generales que tienen experiencia combativa o de planificación táctica operativa, pero no tienen la capacidad política para lograr un buen liderazgo. También hay algunos generales que no tienen ningún tipo de experiencia en operaciones militares y se dedican a oficios administrativos, médicos y diplomáticos. En fin, esta superficial radiografía nos permite valorar las debilidades que se tienen, y sobre las cuales es necesario concentrar los esfuerzos principales.

En la Policía está comandando una mujer apasionada, pero que no tiene el liderazgo para imponer su estilo y lograr una completa subordinación. Al contrario, hay mucha inconformidad con ello.

En términos estratégicos Nicaragua tiene enemigos potenciales, pero que son parte de la comunidad de naciones, por lo tanto, hay países con los que Nicaragua tiene tratados militares de asistencia logística y de preparación de cuadros, que a la hora de un conflicto nos dejarán solos. Por ello, no es conveniente creer que mejorando las relaciones con dichos países se va a resolver el asunto estratégico.

Entre las cuestiones estratégicas hay que especificar la parte de la soberanía e integridad territorial, pues las amenazas que tenemos son: con Honduras, la situación del paralelo quince y la alianza de este país con Colombia, esta última con pretensiones sobre nuestras aguas territoriales; y con Costa Rica que nunca van a estar conformes, así existan cien fallos denegando sus pretensiones sobre el Río San Juan. Con el resto de Centroamérica y América Latina estamos sin ningún tipo de presión.

Hay sugerencias y posiciones de nuestros gobernantes que esperan recuperar las Islas de San Andrés y Providencia, en poder de Colombia desde antes de que muchos de nosotros naciéramos. Si nos vamos sólo por el Código Civil de Nicaragua estas pretensiones ya prescribieron positivamente para Colombia, la que también puede hacer uso del Uti Posidetis Juris, y, además, ¿cómo vamos a hacer para recuperarlas? ¿Por la vía diplomática? Sería la única. Físicamente no se puede hacer nada, porque con guardacostas de bajo calado y helicópteros no se hace nada, ni siquiera podemos vigilarlas ni controlarlas. Hasta los habitantes de dichas islas no quieren saber nada de Nicaragua. Estas pretensiones son pura demagogia y una utopía.

La estrategia con los países donantes del Ejército de Nicaragua no puede estar enmarcada en asuntos de interés estratégico operativo, pues éstas son simplemente puras actividades de asistencia y cooperación, que nada tienen que ver con el asunto del liderazgo. Estados Unidos ni siquiera tiene intenciones de colocar a Nicaragua como un país de interés para sus Fuerzas Armadas, lo que hace es buscar cómo prestar asistencia para que militares de bajo rango se preparen, y, hasta cierto punto, que se sometan a sus intereses ideológicos y abandonen sus raíces sandinistas. En el caso de Taiwan, nos está apoyando con uniformes y cursos menores de asistencia cívica militar y de interés de inteligencia. España es la que más ha profundizado en sus relaciones y está más involucrada con Nicaragua, tanto que sus manuales y tácticas son ya parte de la preparación de cadetes y de oficiales nicaragüenses. Con México hemos establecido relaciones de instrucción de oficiales de aviación y de la fuerza naval. Estas dos últimas, a mi criterio, deberían ser unas simples secciones de la Dirección de Operaciones del Ejército, pues los medios con que cuentan no les dan tal categoría de Fuerzas. Con Centroamérica cada vez más se liman asperezas y ya somos parte de la comunidad militar.

No es necesario reformar las bases jurídicas del Ejército, de la Policía ni de los ministerios respectivos, por cuanto existe suficiente material legal para que dichas instituciones funcionen a la perfección, lo que hace falta es incursionar en los asuntos de liderazgo que he venido planteando. Lo que se debe hacer es estudiar cada uno de los documentos constitutivos de dichas instituciones y ministerios, y no seguir reformando los mismos, puesto que las reformas se dan cuando lo aplicado no funciona, y en estos casos, estos asuntos ni siquiera han sido llevados a la práctica en su totalidad. Más bien, ejercer un tipo de control de dichas instituciones, para valorar sus actuaciones y sus aspectos de interés, para luego, de esta forma, hacer planteamientos concretos, que si no están avaladas por los Políticos, por la Presidencia o por algún país extranjero que tenga capacidad para exigir estos cambios, jamás serán de provecho para el país.

Hay que ser prácticos, el Ejército jamás se va a subordinar al Ministerio de Defensa si no existe el liderazgo correspondiente de parte del Ministro, personas que le digan: lo que vos hacés yo también lo he hecho, así que tenés que cumplir con lo que hayamos acordado. Esto con la Policía es diferente, por cuanto existe verdadera subordinación al poder civil, y la naturaleza civil de esta institución es suficiente motivo para no dudar de ello.

La capacitación de civiles puede hacerse, pero con la anuencia del Gobierno, y para ello hay una vasta cantera de cuadros, oficiales retirados, que pueden aportar en estas capacitaciones. Sólo hay que convocarlos, y estoy seguro de que responderán al llamado. ¿Cuándo se han hecho estas convocatorias? Nunca. No quiero caer en retórica, pero el problema estriba en que los cargos de dichas instituciones son puestos por conveniencias personales, favores, amistades y otros. No se ha hecho con fines realmente militares o policiales.

Las decisiones las toman los líderes, los demás sólo hacen cumplir las orientaciones que les dan sus superiores, sean o no descabelladas. No existe el ánimo de entrar en contradicciones contra quien te empleó. Por ello, todo lo que se menciona de recopilar, analizar, valorar, procesar, relacionar, mentalidad estratégica, estudiar y otros términos ya gastados, son pura retórica. Aquí hay que hablar de aplicar las leyes, los tratados, la Constitución, los reglamentos; todo lo cual ya existe, tanto de carácter organizativo, como funcional, jurisdiccional y estratégico operativo (Ley 181, Ley 228, Reglamento Militar, Código Penal Militar, Libro Blanco de la Defensa Nacional, Tratado Marco de la Seguridad de Centroamérica, Conferencia de Ejércitos Centroamericanos, Sistema de Cooperación entre las Fuerzas Aéreas Americanas, etc.).

Quiero concluir que los expertos civiles en asuntos de Defensa y Seguridad ya existen, convóquense y verán. Organícenlos y hagan el montaje más grande que en estos asuntos se haya dado en Nicaragua. Hay mucho potencial, pero hay que ser prácticos. No gastar esfuerzos en capacitaciones inútiles de carácter teórico, hay que revisar lo hecho y actuar de acuerdo con ello, para que la experiencia nos diga qué camino hay que seguir y qué baches hay que arreglar.

Hay que comenzar por la táctica, cómo estamos de fuerzas y medios. Luego subir los niveles hasta llegar al marco estratégico operativo, del cual estamos lejanos. Ya las prioridades están dadas: seguridad ciudadana, soberanía e integridad territorial, lucha contra los flagelos internacionales (trata de blancas, narcotráfico, tráfico de inmigrantes, mafias internacionales, pandillas regionales), lucha contra desastres naturales y asistencia a la población más pobre. De ahí a lograr los objetivos, solamente existen pasos que el tiempo debe ordenar y corregir. No hay un total desconocimiento de las obligaciones, lo que hay que hacer es ordenarlas, pero sin los políticos no llegamos a ninguna parte. Estado de Derecho.

*Mayor condecorado y retirado Ejército de Nicaragua
Ex Oficial de Información
Ex Miembro del Estado Mayor General del Ejército de Nicaragua.