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Desde hace mucho tiempo se escuchan voces de autoridades y dirigentes del departamento, expresando que la carretera Acoyapa-San Carlos, junto a la implementación del elemento turístico, producto del proyecto Ruta del Agua, constituyen la panacea para el desarrollo de nuestro departamento.

Si bien es cierto su importancia es estratégica, lo cual no se discute, estos dos componentes se quedan cortos dentro del contexto de una propuesta o plan de desarrollo socio-económico que impulse el combate contra la pobreza, la marginación la explotación, la miseria y desesperanza que priva en la sociedad ríosanjuaneña.

En otras palabras, se necesita incorporar otros componentes de desarrollo para que, de forma armónica y coherente, junto al gobierno central, alcaldías, ONG y la población organizada en sus diferentes expresiones político-sociales, conducidos por el FSLN, los esfuerzos, energías, recursos, etcétera, se dirijan hacia un objetivo estratégico de corto, mediano y largo plazo para sacar del letargo en que ha permanecido Río San Juan, desde que existe como departamento, hace ya 60 años.

Es tiempo de dejar atrás la improvisación, los buenos deseos, la falta de visión y desconocimiento de la realidad, la retórica y la emotividad, por la cientificidad, la objetividad y la voluntad política del potencial económico que encierra el departamento.

El marco de referencia, junto a los nuevos componentes, debe ser el Sí a la Paz de los años 80, proyecto que constituyó (y constituye en alguna medida) la estrategia de desarrollo económico social del sureste de Nicaragua. Se trata de ubicarlo en el contexto actual, en el tiempo y espacio requerido.

Un extenso territorio, donde se ubican los municipios Morrito, San Miguelito y actualmente El Almendro, denominado zona de vida y desarrollo, es apto para la ganadería. No se trata de ganadería extensiva, sino intensiva. El objetivo económico estratégico debe ser la industrialización de nuestras materias primas para el consumo interno, nacional e internacional. Carne, leche y sus derivados, deben ser procesados para la obtención de valor agregado. La ganadería intensiva se llevará a efecto mediante la recuperación de tierras y fincas otrora del APP, a través de compras masivas del Estado, para formar grandes empresas productivas, o asociativas, estatales, así como el apoyo crediticio y tecnológico a pequeños y medianos productores y campesinos individuales que tienen sus pequeñas fincas casi improductivas por la recesión económica y las políticas neoliberales de los últimos 16 años.

Fincas como “San Bartolo”, “La Flor” y otras ubicadas en Morrito, así como “La Loma”, “Santa Fe”, en San Carlos, son obsoletas, atrasadas, sin tecnología, con ganadería extensiva y malos pastos. Técnicamente constituyen grandes latifundios ociosos.

Paralelamente al desarrollo del proyecto de la ganadería intensiva industrializada, debe implementarse el cultivo de granos básicos y tubérculos. Por el régimen de lluvias, ya que producto del despale éstas se alejan cada año, así como por sus suelos, el cultivo de frijol, de ambas variedades (rojo y negro), el arroz y un poco el maíz pueden desarrollarse en determinados espacios físicos. El quequisque y la yuca complementan la producción integral de este proyecto macro de la zona de vida y desarrollo del Sí-a-Paz.

Así como el presidente Ortega expuso ante los países del Alba la necesidad de implementar el proyecto de cultivo de granos básicos en la franja del Pacífico con sistema de riego todo el año, utilizando las aguas del gran lago de Nicaragua, proyecto que pertenece a la década de los 80, el cual no se implementó producto de la guerra mercenaria-imperialista, así se debe proceder con el Sí-a-Paz y su primer componente: la zona de vida y desarrollo. Actualizar los estudios, analizar la factibilidad, tomar la decisión política y buscar los recursos, se vuelve insoslayable para la implementación del desarrollo socio–económico, industrial–agropecuario del sureste de Nicaragua como un primer eje o polo de desarrollo, como se denominó en la era de la restauración conservadora con doña Violeta y el yernísimo a la cabeza.

El banco del Alba constituye la fuente de financiamiento adonde puede recurrir el gobierno. Igualmente, puede implementarse desde el punto de vista de la economía mixta, donde participe el Estado, empresarios nacionales, extranjeros y los mismos dueños de fincas y tierras.

Complementariamente a esta inversión, debe construirse una gran escuela técnica-agropecuaria e industrial que atienda a los jóvenes estudiantes de esta importante zona de nuestro país. Hablamos de una Esbec de Cuba, cuya experiencia debe adecuarse a nuestra realidad. De esta manera, se prepara la mano de obra calificada y técnica para llevar adelante dicho proyecto.

La sequía que acaba de azotar al país, producto del fenómeno del niño, que se origina y se profundizara más por el cambio climático, obliga al Ejecutivo a volver la vista y el interés hacia Río San Juan. Más aún cuando los expertos señalan que producto del recalentamiento del planeta, Centroamérica se verá afectada por grandes sequías y desertización. Volver el interés a este departamento, significa tener en cuenta los intereses y necesidades de los otros departamentos, donde los estragos económicos-sociales ocasionados por el capitalismo salvaje o el neoliberalismo, son irreversibles. Ahí están como petrificados por el tiempo los resultados del Nemagón, el envenenamiento de manto friático de Occidente, la desertización y desaparición de ríos, riachuelos y quebradas en Chontales, sólo para citar unos cuantos.

Invertir y desarrollar a Río San Juan es forjar una retaguardia que apoye al Pacífico y resto del país. Es organizar, construir y desarrollar una grannacional que conlleve al desarrollo agroindustrial, paralelo a la inversión de 25 millones de dólares de la carretera y 15 millones de dólares de la Ruta del Agua, componente fundamentales para hacer de Rio San Juan la retaguardia productiva de nuestro país.


*Periodista, docente UPF graduado en ciencias sociales en la ex – RDA.