•  |
  •  |
  • END

Es inevitable la pregunta cuando escuchamos conceptos que manosean los principios en los cuales se basó la lucha del Frente Sandinista de Liberación Nacional y vemos el comportamiento de directivos que contradicen los cimientos ideológicos.

La reiteración de la interrogante es necesaria, para auscultar cada día los discursos y actos, y valoremos constante cómo actúan y hacia dónde nos conducen los directivos del FSLN manipulando razones y sentimientos de la militancia histórica.

Habría que sufrir un estadio fundamentalista, oportunista, ignorante, o de beneficencia para justificar, aceptar o reproducir, la manipulación de la simbología del sandinismo y la demagogia, pues apelando al sentido crítico es reprochable la diferencia entre lo que dicen y hacen los directivos para transformar el país y que la mayoría de los pobres superen sustancialmente.

Por ejemplo, el servilismo se manifiesta en el comportamiento oficial, es una orden repetir y remachar que por el comandante Ortega y la compañera Rosario el país marcha de maravilla en la segunda etapa de la revolución, gracias a Dios que los ilumina y la virgen que los protege, con la bendición del cardenal Obando.

Dudo de la efectividad del mensaje centrado en el culto a la personalidad divina de Daniel y Rosario; puede generar burla, falsa reverencia, hastío y alguna verdadera adoración. Creo que el pueblo nicaragüense es rebelde, digno, por las circunstancias se ve obligado a sobrevivir respetando al rico poderoso, pero en la primera oportunidad se libera de la opresión.

Directivos también exigen reverencia

Esa orden reverencial se reproduce con los alcaldes a quienes su séquito les obedece como omnímodos salvadores de los pobres y además se les considera infalibles, tanto como el comandante y la compañera, pues el alcalde, en la mayoría de casos, es además el jefe departamental del partido, nombrado por la pareja presidencial.

Igual vemos a los ministros (más cercanos a la pareja) acompañados de cortesanos, contratan a periodistas, seudocomunicadores o locutores, para que les enaltezcan y reafirmen que ellos cumplen al pie de la letra las órdenes del comandante y la compañera, por el bien de los pobres.

Por supuesto, los funcionarios ganan miles de dólares por su bondad revolucionaria y eficiente consciencia. Se autodenominan revolucionarios sandinistas los magistrados, ministros, alcaldes, diputados, dirigentes gremiales o del partido, y para ayudar a los pobres asumen las convicciones del rico entregando dádivas con dinero del país, ni siquiera de sus bolsillos.

Además, estos supuestos sandinistas consumen ansiosos, hambrientos, en las tiendas de lujo; algunos viajan de pláceme al extranjero a disfrutar con su familia de un merecido descanso por su sacrificio en bien del país. Los vimos el fin de año. Para alcanzar capital usan los mecanismos del somocismo.

Se justifican argumentando que un dirigente debe vivir en excelentes condiciones, mejor si es en lo que aquí le llaman mansión, y si tiene el vehículo del año para más comodidad, seguro será más eficaz, y si también los lucen su mujer, sus hijos y la amante, pues más estimulado estará para dedicarse a la revolución.

También son oligarcas

Estos que se dicen revolucionarios condenan a los oligarcas, pero los remedan, sus hijos gozan becas estatales y promueven la servidumbre en las bases sandinistas regalando lámina de zinc, beca barata, vaca, chancho, gallina, alentando la pérdida de dignidad o capacidad de la persona para abastecerse por sí mismo acorde con su trabajo.

Para nadie es secreto que les imponen abnegaciones a los empleados públicos, quienes no ganan salario digno, muchos de ellos ni horas extras, y a otros los presionan para que, contra su voluntad, glorifiquen a los directivos del partido.

La combinación de servilismo y enriquecimiento es imposible llamarla revolucionaria. ¿Cómo va a ser revolucionaria una persona que reparte migajas a los pobres y los somete a la ignominia de la servidumbre? ¿Cómo va a serlo quien piensa, vive, consume y anhela igual que el mezquino capitalista? ¿Lo será quien invoca la mitología como sustento dizque para promover cambios?

La degradación del ser humano es en parte producto de la imposibilidad de valerse por sí mismo, no lograr proveerse con su trabajo, transitar limitado en la utilidad de sus neuronas para crear y transformar.

Pierde o no alcanza la libertad quien está sometido a los mandatos del superior, sujeto a ser un autómata que ejecuta las órdenes sin ejercitar su pensamiento y acción sicomotora.

Promueven la mendicidad

Los poderosos sin escrúpulos se han valido, han utilizado o promovido la mendicidad, la falta de autoestima e independencia de los subalternos o pobres, para acumular capital y ejercer poder humillando.

Un sandinista no piensa en marcas, lujos y explotar al trabajador, sino en vivir modesto y potenciar sus conocimientos para acompañar o conducir los actos reivindicativos fundamentales y la sociedad adquiera un concepto científico para el análisis de los fenómenos y la superación del atraso y la opresión.

El ideal sandinista es que las personas crezcan, adquieran sus derechos, se expresen y desempeñen con libertad creadora y responsabilidad, que el ser humano confíe en su capacidad de transformarse y establecer relaciones de poder en equidad.

Es contradictorio que alguien que se dice sandinista institucionalice la divinidad como fuerza motriz de cambio, y se muestre semejante, continuador o representante de una figura mitológica. Las creencias religiosas se aceptan, pero promover un culto oficial con los recursos del Estado es una aberración, falta de consideración, y anacronismo.

No sólo a la pareja presidencial, semejante a Dios, hay que rendirle pleitesía, para colmo también a su familia, especialmente a sus hijos que administran los bienes que fueron del partido y pasaron a ser patrimonio personal de ellos.

Danielistas millonarios y combatientes pobres

El enriquecimiento de la familia Ortega Murillo y sus allegados ofende cuando miles de militantes combatientes viven en pobreza, sin posibilidades de capitalizarse o dejar a sus hijos una base económica para progresar.

No es cierto que la ayudita que entregan por medio de los programas sociales construyan las bases para el crecimiento educativo y económico de la militancia sandinista, ni de la sociedad, máxime cuando está condicionada a no cuestionar los desaciertos, la corrupción, el nepotismo, la desigualdad.

Quien tiene formación política sandinista se rebela contra prácticas discriminadoras, tráfico de influencias, nepotismo, abuso de poder, enriquecimiento ilícito, desprecio a los derechos laborales, ineficiencia, y todos los vicios y prácticas políticas por los cuales combatió al somocismo.

Por eso, entre los sandinistas empobrecidos, los desempleados, existe desencanto y esperan el momento de expresarse, están creando las condiciones para demostrarle a los usurpadores del FSLN que los militantes con trayectoria no son tontos, ni marionetas manipulables.

Como la mayoría de los actos de los directivos no son propios del sandinismo, el descontento prevalece, la conspiración crece en silencio, acumulando fuerza, para recobrar los principios por los cuales miles de compañeros y compañeras entregaron su vida, o dedicaron parte de su vida a arriesgarla por una sociedad justa, con igualdad de oportunidades y derechos.

*Director Centro de comunicación y estudios sociales (CESOS)
Managua y Matagalpa, Nicaragua. http://sergiosimpson.ysublog.com