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Primera Parte
Por: *Msc. Carlos Cárdenas Zepeda
“…Estudia y no serás cuando crecido
ni el juguete vulgar de las pasiones
ni el esclavo servil de los tiranos”.

Elías Calixto Pompa (Venezuela 1836)

Con esta estrofa he querido iniciar este artículo, como efecto de una profunda reflexión acerca de los últimos acontecimientos políticos, económicos y sociales que han venido afectando a nuestro país a partir del mes de enero del año 2007.

Precisamente, elegí la referida estrofa, porque es un hecho indubitable e indiscutible el que hoy por hoy nos encontramos regidos por la más nefasta y oprobiosa de las dictaduras que en toda su historia ha padecido nuestra patria. Pero el lector se preguntará: ¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro? Y más aún, ¿qué tiene que ver el hecho de que la democracia esté agonizando, con el poema de Pompa y el tema referido al “pueblo presidente”?
Resulta pues, que para poder responder a esta pregunta, es necesario que escudriñemos un poco de la historia sociopolítica del siglo XX, a fin de que nos demos cuenta y reconozcamos los demócratas una triste y dolorosa verdad: Tiene que ver mucho, y no solo eso, sino que el Tirano que nos gobierna es completamente inocente de lo que ocurre, por cuanto él es un Dictador y esa es su inmutable naturaleza, a la que siempre ha sido fiel y nunca ha renunciado a ella; de manera que la culpa no es del indio, sino de quien lo hizo compadre. Siendo así las cosas, los culpables, los verdaderos culpables, somos nosotros, el pueblo que no es Presidente, los partidos democráticos, las iglesias, la burguesía industrial, comercial y financiera, los medios de comunicación… todos.

Munich, Alemania 1934.

“ Adolf Hitler ist Deutscheland, Deutscheland ist Adolf Hitler… Das volks ist mein Fuhrer...Seig Heil!!!“
Esta frase fue pronunciada en Munich por el segundo al mando en la jerarquía del partido Nazi Rudolph Hess un año después de que Hitler asumiera el poder político del país.

Tomé el cuidado de seleccionar la frase, de los múltiples discursos que los jerarcas fascistas pronunciaban ante las masas de ciudadanos alemanes hastiadas de tanto fracaso e ineficiencia de los gobiernos democráticos liberales de la República de Weimar, a partir de la capitulación de Alemania en 1918 y la firma del duro y gravoso Tratado de Versalles. Le aclaro al lector que esta frase dice más o menos así: “Adolfo Hitler es Alemania, Alemania es Adolfo Hitler… El Pueblo es mi Lider…Salve “
La coincidencia de la frase, lamento decirlo, no es mera coincidencia, sino que los acontecimientos históricos que precedieron el ascenso al poder del nazismo son muy semejantes a los acontecimientos que precedieron en nuestro país el ascenso del Orteguismo. Si no me creen revisemos un poco de historia:
Después de la derrota de Alemania en la primera guerra mundial, la situación era sumamente caótica para el pueblo alemán. La masiva desmovilización de las tropas alemanas incrementó en gran manera el índice de desempleo, aunado esto a las reparaciones de guerra que el Tratado de Versalles impuso a esa nación, lo cual ocasionó una galopante inflación, escasez de alimentos, incremento de la delincuencia, desórdenes, huelgas y descomposición social. Los gobiernos liberales no atinaban a solventar la desastrosa crisis que agobiaba a la población alemana, por cuanto la Administración Pública además de ineficiente, era altamente burocrática y corrupta, en virtud de consumir la mayor parte de los pocos recursos con que el país contaba, sin que se conociera de programas sociales que coadyuven en el alivio de la pobreza que aquejaba al pueblo.

A partir de la gran recesión de 1929, el panorama no podía ser más desolador: Desempleo, miseria, corrupción gubernamental, falta de acceso a la educación, etc. Pero a su vez, éste era el momento que Adolfo Hitler estaba esperando para hacerse con el poder y por medio de su demagogia populista apoderarse del país con el apoyo del pueblo alemán.

Este apoyo Hitler lo fue cultivando por medio de pomposas promesas de programas sociales que a partir del año 1934 comenzó a implementar tales como la “autobahn volks” (autopistas o calles para el pueblo), volkswaggen (autos para el pueblo) etc., lo que a su vez le permitió organizar el control de la sociedad a través de Consejos Ciudadanos regidos por jefes distritales del partido Nazi o Blockleiters; sin omitir manifestar la megalomanía del caudillo nazi, expresada en gigantescos rótulos con su imagen, estandartes y banderas nazis en todos los edificios públicos, escuelas y hospitales, además de las concentraciones obligatorias de empleados públicos en plazas y avenidas para escuchar las diatribas de Goebbels, Goering y del propio Hitler.

El resto es historia. Hitler arrastró a su país a la segunda guerra mundial y lo dejó sumido en un montón de ruinas construidas sobre los cadáveres de millones de personas que realmente creyeron que ellos eran Presidentes.


*Abogado y Máster en Administración Pública