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En cualquier momento o en los próximos años, la ciudad de Managua se verá estremecida por un terremoto de gran magnitud semejante al de Haití. Este fenómeno es un evento recurrente debido a las fallas sísmicas que subyacen en la región del pacifico, especialmente en Managua. Nos deberíamos preguntar cómo poder evitar los escenarios macabros que algunos capitalinos ya vivimos y que hoy vive el pueblo antillano.

En ese terremoto del año 1972, conocimos en carne propia, además del sufrimiento y la tristeza, las penurias por la carencia de agua, alimentos y energía. Nuestra cuidad era mucho más pequeña con unos 400,000 habitantes y las distancias mucho más cortas, además de tener en los alrededores suficientes espacios, donde acampar en las tiendas de campaña donadas a los damnificados. Recuerdo que la gente tenía miedo de pasar la noche en casas de un solo piso que quedaron en pie, ante posibles réplicas de sismos fuertes.

Ese sismo telúrico cobró la vida de aproximadamente 10,000 personas que nunca se imaginaron tal desastre. Algo en menor proporción sucedió en el terremoto de 1931 en el mercado, pero Managua era mucho más pequeña. De suceder el próximo terremoto en pleno día, el número de víctimas sería mayor.

En Haití ya existe bastante ayuda internacional en el aeropuerto, pero la gente ya está comenzando a morir de hambre y de sed. No hay carreteras o calles para poder transportar la ayuda debido a la destrucción casi total de la infraestructura. Lamentablemente, las consecuencias de los terremotos cobran un mayor número de víctimas debido a la falta de previsión y prevención en países como Haití y Nicaragua. Al colapsar los edificios, rótulos, postes de luz, árboles y otros se corta la comunicación, lo cual hace difícil llegar a socorrer a los afectados.

Exhorto a las autoridades correspondientes para que apliquen rigurosos requerimientos en la construcción y que los edificios sean verdaderamente antisísmicos. Se debe controlar el número de rótulos que obstaculizarían las vías. Es necesario colocar en los sitios concurridos, especialmente edificios, avisos en lugares visibles, en cuanto a los pasos a seguir para que este tipo de fenómenos naturales no se conviertan en grandes desastres.

Por otra parte, hago un llamado a las personas que construyen un segundo piso en los barrios, colonias y asentamientos, para que cumplan los estándares correspondientes. Quizás esto salve sus propias vidas y las de sus familiares. Igualmente, no colocar objetos pesados, vidrios y espejos cerca o encima de las camas para dormir. Si su casa es totalmente cerrada, los miembros de su familia ya deben saber cual es el lugar más seguro de la vivienda y la importancia de apagar los cilindros de gas y los ´breakers´ en caso no se interrumpa el servicio eléctrico, de esa forma se evitaría una gran cantidad de incendios. Con la saturación de llamadas, no habría forma de llamar por celular a los bomberos o la Cruz Roja.

Es importante almacenar agua y alimentos secos en la medida posible, así como un pequeño botiquín. Si tomamos las precauciones debidas tal vez el desastre no sea tan grande. Los más jóvenes no se imaginan lo que significa un terremoto, pero albergo la esperanza, que este artículo les pueda dar una idea.


*Traductor
e_tellez2@hotmail.com