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Soy la profesora Elba Rivera Urbina de Nueva Guinea, en la Región Autónoma del Atlántico Sur. Las matrículas ya están en su apogeo y es la hora de comenzar el año 2010 con el pie derecho.

Para la niñez y la juventud el ir a la escuela es la actividad terrenal más importante en esta vida. ¿Por qué es tan importante ir a la escuela? Mire usted a su alrededor cómo viven las y los adultos que no que fueron a la escuela, cuando eran niños o cuando eran jóvenes. ¿Qué vida lleva una persona adulta que no logró bachillerarse o adquirir una profesión?

En un país empobrecido como el nuestro hasta las personas estudiadas sufren desempleo, pero no son tan desafortunadas como las que no han estudiado, pues tienen más oportunidades y pueden ganar un sueldo más ajustado a sus necesidades.

Dios es piadoso, y nadie muere de hambre porque no sepa leer, o porque no tenga un grado alto en la secundaria o porque no haya alcanzado una profesión, pero el trabajo es mucho más rudo y lo que gana es mucho menos; el mundo actual es cruel porque las leyes del mercado rigen la convivencia entre las personas.

Estimado campesino, estimada campesina, estimadas y estimados nicaragüenses, los tiempos han cambiado, estamos en el siglo XXI, son tiempos duros y son tiempos de dolor en la tierra. Hemos destruido los suelos, las fuentes de agua, y nuestra madre tierra ya no da sus frutos con tanta voluntad como lo hacía antes. Por lo tanto el trabajo de mozo y de servicio ha perdido su hermoso valor. Los hogares ya no se mantienen solamente con las entradas económicas adquiridas por el hombre. Hoy en día hasta los suspiros se pagan, por eso las niñas y las jóvenes deben estudiar para poder ayudar en el hogar o para mantenerlo en el peor de los casos. Todos y todas debemos estudiar y no solamente estudiar sino aprender o adquirir diferentes profesiones y capacidades para tener más oportunidades de encontrar empleo o una ocupación decente para no verse obligado a trabajar tan rudamente por poco dinero o a realizar actividades deshonestas.

Usted madre y usted padre, ¿cómo quiere que vivan sus hijas e hijos, cuando sean adultos? ¿Quiere usted ver a sus hijos trabajando duro y ganando poco o viviendo bajo condiciones de calamidad? ¿Quiere que sus hijos, cuando sean adultos, vivan sufriendo para conseguir el pan de cada día? Como ya dije antes, las y los estudiados también sufren, pero ya no es por falta de preparación, sino porque históricamente la política y la economía --nacionales e internacionales-- han llevado al país a la pobreza. Le quiero decir esto abiertamente y públicamente: de usted depende la vida que llevarán sus hijas e hijos cuando sean adultos. Si usted no pone a la escuela a sus hijas e hijos y no les anima ni obliga a mantenerse en la escuela con éxito, cuando están pequeños y bajo su dominio, usted llevará en su conciencia la vida dura que su hijo o su hija tenga que llevar cuando sea adulta. Hoy en día hay escuelas hasta en los últimos rincones de Nicaragua; es cierto que todavía faltan escuelas, pero también es cierto que muchos padres y madres no luchan para que sus hijos se mantengan en las escuelas existentes.

Igualmente debemos luchar en el 2010 para que no se sigan dando recortes en el presupuesto de educación, pues se trata de la vida y futuro de nuestras hijas e hijos, y para que Nicaragua cumpla con su deber de invertir el 7% del producto interno bruto en la educación. ¡Ningún gobierno del mundo tiene el derecho de limitar el presupuesto de educación!
Con la educación pasa como cuando uno le enseña a las hijas y a los hijos el camino del Señor, pero cuando están grandes, estos se desvían. Si el hijo se desvía del camino recto, ¡por lo menos no puede culpar ni al padre ni a la madre! Y así es con la educación: si su hijo o hija siendo grande no quiere continuar con sus estudios, que no lo haga, pero que se culpe a si mismo cuando se vea en dificultades, y que no culpe ni a su padre ni a su madre.

Y ustedes niños, niñas, adolescentes y jóvenes, si ustedes no estudian, les espera una vida adulta dura en el futuro. Cuando yo era joven, yo quería estudiar, pero no habían escuelas a mi alrededor en la montaña del sureste. Mi deseo y la falta de escuela en mi comunidad era para mí un tormento, un callejón sin salida, y me condenaba a vivir una vida que no quería vivir. Pero cuando Dios me dio la oportunidad por medio de la Gran Cruzada de Alfabetización, tomé esa oportunidad e hice toda clase de esfuerzos para aprovecharla. También yo soñaba con casarme con un hombre estudiado, pues yo pensaba que un hombre estudiado podía comprender mis deseos de bachillerarme y de ir a la universidad, pero al mismo tiempo sabía que yo debía estudiar porque yo sé que un hombre estudiado no quiere una mujer que no ha estudiado, ya que sería un “yugo” desigual, donde se podría ver que después de los primeros meses de enamoramiento ya no tienen nada de que hablar.

Nicaragüenses, ¡aprovechemos ahora que hay más escuelas que hace 30 años! Vayan a la escuela y terminen el año escolar con éxito, saquemos a Nicaragua del lugar donde está, siendo el país más pobre de América después de Haití. Sacar a Nicaragua adelante podrán solamente líderes responsables, educados y bien formados en conocimientos y valores; y ellos serán ustedes, las niñas, los niños, las y los adolescentes y jóvenes de hoy.

Tenemos que mostrarle a los y las gobernantes, a las y los diputados y al gobierno que luchamos por nosotros mismos para luego exigirles ese derecho humano a la educación, y no solamente exigir más escuelas sino más calidad, porque una escuela sin calidad es como recibir una media cosa. Escuelas de baja calidad garantizan que uno aprenda a leer y tenga un bachillerato mediocre, pero escuelas con calidad crean seres humanos autónomos, críticos, auto-críticos, éticos, justos y dignos.

Nicaragua vivirá y se desarrollará solamente si su gente crece en conocimientos.

La Biblia cita a Dios diciendo “Mi pueblo muere por falta de conocimientos.”

¡Que nuestra lucha como pobres sea por la educación! Esa es una lucha que la debemos dar porque se trata de nuestro futuro personal y de nuestro futuro como país.

Vamos a la escuela y a la universidad para que alcancemos inteligencia y leamos la Palabra para que adquiramos sabiduría.


*Ambientalista y fundadora y directora de la Escuela Montessori Jan Amos Comenius en Nueva Guinea, RAAS