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Ph.D. / IDEUCA

La educación es un reclamo inherente al ser humano, un derecho fundamental. Al aproximarse un nuevo curso escolar ese derecho y reclamo afloran creando una ambiente especial. Se trata de una sensible expectativa que llena el espíritu de la gente y sacude la interacción social, como lo hace, por ejemplo en mayores proporciones, la Navidad ¿por qué ese ambiente especial? A la par de la feria escolar, a la par de las ofertas de Commema en el Mercado Oriental, a la par del empuje del Mined “Todos a la escuela”, existen en las entraña de la propia educación múltiples factores y ventajas que generan desde ella una atracción natural y profunda, una alegría silenciosa y contagiosa, en el interior de nuestro espíritu.

Es que la educación, en su recorrido en el país y en cada persona, familia, maestros, estudiantes, al fin, todo lo llena de vida y alegría.

Es una alegría que se identifica con la vida del país y con vivencias, experiencias y novedades que armonizan nuestro ser dejando un sedimento de gozo interno. En beneficio del presente y futuro de Nicaragua y de cada persona educada, la educación causa alegría a través de nuevos conocimientos, fundamentar los valores humanos, sociales y éticos, compartir con compañeros y compañeras vivencias y acciones comunes de crecimiento y desarrollo personales, sentir la dicha de estar en una escuela, comunicarse e interactuar con distintos maestros o maestras, dar un empujón más a la autoafirmación y autoestima de cada uno, construir poco a poco la libertad, compartir alegrías y tristezas que se reparten entre los días, ampliar la imaginación y la creatividad, entender y practicar la amistad y la solidaridad, interiorizar el compromiso incipiente respecto a nuestro papel en el desarrollo del país, en fin, de constatar que se va creciendo como persona y como ciudadano, etc., son factores que se despliegan en la vida cotidiana de un Instituto, Colegio, Escuela, Aula o incluso en la vida de una actividad educativa no sistemática y formal. Todos recordamos al colegio, a la escuela como un espacio humano inolvidable, lleno de asignaturas, lecciones, estudios, tareas, exámenes; de maestros, maestras, compañeros, compañeras, de vivencias, anécdotas, hechos, triunfos, tristezas… La educación se hace vida y da vida a nuestra personalidad e historia individuales. La vida en la escuela es un vivero permanente de recuerdos y estos se hacen parte de la vida de cada persona.

Este pequeño mundo personal y emocional está referido y conectado con algún profesor o profesora que nos deja algo importante y extraordinario de su vocación y labor, algo que se pudiera definir como que su labor en el fondo no consiste en dar (conocimientos, comprensión, ejemplos positivos, etc.) consiste más bien en darse entero sin pedir a cambio reintegro alguno.

Por experiencia podemos asegurar que esa actitud es con frecuencia real en muchos de nuestros educadores. De esta forma la gran mayoría de los maestros(as) son fuente de admiración y de una alegría profunda y duradera.

Desde otra perspectiva más institucional, el nuevo curso activará el proceso enseñanza-aprendizaje haciendo de cada aula el laboratorio innovador donde adquieren vida y fuerza las profundas transformaciones educativas que está impulsando el Ministerio de Educación, en la dinámica de un nuevo modelo educativo centrado en el desarrollo humano con participación de todos.

La escuela es el lugar donde adquieren vida la equidad, la calidad y la pertinencia en cada tramo, nivel y modalidad del proceso educativo. El maestro y el alumno son los verdaderos autores de los cambios positivos que está concretando el Ministerio de Educación con mucha visión, con una nueva política emanada de la educación como derecho humano fundamental y con un soporte técnico-pedagógico y metodológico científicamente actualizados.

Esta perspectiva de la educación como sistema también contiene grandes cuotas de alegría al aproximarse un nuevo curso escolar. En él se irán profundizando, mejorando y consolidando los componentes y factores que harán de nuestra educación, un andar permanente de mejoramiento cuyo efecto último será el desarrollo del país y el bienestar de toda la gente. Un nuevo curso escolar es un paso más para construir el sentido y desarrollo de nuestra gente, es decir de nuestro país. En fin, la educación de una u otra forma, todo lo llena de vida y alegría.