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“Es un hecho indubitable e indiscutible el que hoy por hoy nos encontramos regidos por la más nefasta y oprobiosa de las dictaduras que en toda su historia ha padecido nuestra patria”.

MSC. Carlos Cárdenas Zepeda

Tal frase no fue formulada --aunque así lo parezca-- durante la tiranía somocista. Con inaudita frescura la escribió este señor máster hace apenas unos días, refiriéndose a la “nefasta y oprobiosa dictadura” de Daniel Ortega.

Desconozco le edad del máster, tan solo supongo que fue somocista o es hijo de somocista para absorber de un mágico golpe al autor de más de doscientos mil asesinatos y condenar a quien, durante su gobierno, no ha ocupado de sus insignificantes recursos policiacos, una sola bomba lacrimógena, no ha tenido ni tendrá, un solo preso político, a quien permite y permitirá se escriban --y se publiquen-- con entera licencia, salvajismo como los expresados por semejante “MSC”. Según este lunático, el Presidente nicaragüense es, por lo menos, igual a Adolfo Hitler. Somoza asesinó a decenas de miles, Hitler inmoló a millones pero el actual gobierno es más peor --horrible pleonasmo-- que Somoza y que
Hitler. Hago estos énfasis para medir el grado de desequilibrio emocional de algunos de nuestros adversarios. Quien es capaz de llevar el odio y la alteración a la cúspide del absurdo, lo es de cualquier cosa. A partir de pronunciamientos como estos es necesario protegerse con mayor diligencia. Lo preocupante de este zafarrancho de aparentes idioteces es que no son expresiones de un engreído llanero solitario, también es el discurso de atracadores de bancos y cuatreros ideológicos, poseídos por la violencia y el rencor.

Durante “la nefasta dictadura” de Daniel Ortega se construirán viviendas en proporciones alentadoras, se han levantado decenas de centros de salud y hospitales (sobre los cuales escribiré en fechas cercanas), se logro el prodigio de convertir a Nicaragua en uno de los países con menos H1N1 y dengue en el mundo, (no es de ninguna manera casual), se han abierto caminos y carreteras, con kilometraje tan largo como la conocida eficiencia de los tocayos, ministro y vice ministro de trasporte, (sobre los cuales también haré referencia), se liquidó el analfabetismo (alrededor de este milagro no es necesario insistir), y hay un etcétera de una longitud y envergadura superior al odio de cuanto MSC, o ratones o ratas bancarias refunfuñen en esta tierra de Dios.