•  |
  •  |
  • END

I
Mientras estas cuatro manos analizaban como el barco de Washington económicamente hace agua y algunos “pasajeros” comienzan a abandonarlo, leímos un interesante articulo del reconocido sociólogo, científico social e historiador estadounidense Immanuel Wallerstein, principal teórico del análisis del “sistema-mundo” (world-system) que publicó en 1974, 1980 y 1989 y quien vaticinó en plena guerra fría, que el bloque soviético se iba a desintegrar.

II
Wallerstein escribe mensualmente un Comentario sobre algún aspecto de la situación mundial. Recién publicó el interesante articulo “Preocupaciones estadounidenses: ¿Primero Alemania, ahora Japón”, en el que afirma que la estrategia política de Estados Unidos se basaba en las graníticas alianzas con estos dos países que derrotó en la Segunda Guerra Mundial y cómo estas sólidas rocas parecen diluirse en la actualidad.

Ambos países fueron gobernados por sendos partidos conservadores “sometidos” a una estrecha alianza con Estados Unidos y mantenían un sumiso respaldo a las posiciones geopolíticas de Washington.

III
Afirma Wallerstein que esta alianza comenzó a resquebrajarse primero en Alemania cuando Willy Brandt, buscó una especie de tregua o pacto con la Unión Soviética. Los vínculos se fueron debilitando paulatinamente entre Alemania y Estados Unidos, resaltando el hito importante del 2003, cuando Alemania se unió a Francia y Rusia en contra de la resolución que justificaba la invasión a Irak.

Japón mantuvo lo que algunos analistas calificaban de una excesiva dependencia de USA, hasta que el Partido Demócrata de Japón (DPJ), encabezado por Yukio Hatoyama, el 31 de agosto de 2009, derrotó al Partido Democrático Liberal (LDP ) con una plataforma que cuestionaba la subordinación del Japón a Washington.

IV
Estados Unidos mantenía una base militar en Okinawa, lo que contrariaba el espíritu japón de “los tres principios de los no nucleares” (no poseer, no producir y no permitir la entrada de armamentos nucleares a Japón). Y estos principios no eran compatibles con la base militar estadounidense.

Hatoyama puso candente la relación USA-Japón con un llamado público para la creación de la Comunidad de Asia Oriental, conformada por China, Corea del Sur y Japón, sin incluir a los Estados Unidos.

Como primera reacción, Estados Unidos calificó estos eventos como “la retórica de un gobierno populista, sin experiencia, y que no debía ser tomada muy en serio”.

V
A finales del año pasado, Hilary Clinton, convocó al embajador de Japón para “advertirle” que Estados Unidos no cambiaría los términos en el nuevo acuerdo propuesto acerca de la base militar.

Politólogos, sociólogos y los medios masivos de comunicación, no han escatimado espacios analizando esta la situación, tanto desde el punto de vista conservador como desde el punto de vista menos temeroso del distanciamiento de Alemania y Japón de los Estados Unidos.

VI
Se considera que el gobierno conservador de Corea del Sur comparte el punto de vista de Estados Unidos hacia el Japón. No obstante desde hace ya algún tiempo, se observa un paulatino distanciamiento de Corea del Sur de los Estados Unidos.

Desde 2003, el gobierno surcoreano reconoció pecados que tendrían que hacer saltar a Estados Unidos hasta el Consejo de Seguridad de la ONU, pues confesó haber enriquecido en secreto uranio y plutonio desde 1990. Esto era más fuerte que toda acusación hecha para validar la invasión a Irak y revela el gran cambio del gobierno surcoreano en su dependencia con Estados Unidos.

VII
Si se analizan los acontecimientos en Japón y Corea del Sur, y se observa la creciente re afirmación geopolítica de China, augura Immanuel Wallerstein, que “parece bastante probable que la siguiente década presenciemos un considerable movimiento encaminado a crear la Comunidad de Asia Oriental propuesta por Hatoyama”.

Y finaliza el citado sociólogo: “mientras Alemania y Francia se acercan a Rusia, y Japón y Corea del Sur se acercan más a China, Estados Unidos ya no puede contar, de ningún modo, con las dos rocas sólidas sobre las cuales construyó su estrategia geopolítica como potencia (alguna vez) hegemónica de su “sistema-mundo” (world-system).

VIII
Este mes, (15 de enero de 2009), Wallerstein se hace y nos hace interesantes preguntas y saca las siguientes conclusiones: Hay tres formas principales de pensar en China: La primera es el debate de si se considera a China como país esencialmente socialista o como básicamente capitalista, a pesar de que se auto llama socialista.

La segunda es fijarse en el funcionamiento real de sus operaciones económicas internas y externas, que sustancialmente siguen los parámetros de economía de mercado. Analistas de izquierda y de derecha mundiales, aún no se han puesto de acuerdo sobre este aspecto. Pero, afirma, “hay muchos analistas de derecha que ven a China como un país en transición hacia una economía de mercado, basados no en su fachada ideológica, sino en sus operaciones de mercado”.

Por último y quizás la opinión más polémica es si se debe o no, continuar pensando en China como una potencia principal del anti-imperialismo, o pensar en China como un poder imperialista.

IX
Queremos darle un énfasis optimista a la frase de Wallerstein: “El cambio es eterno. Nada cambia jamás”. Los dos tópicos son “ciertos”. Las estructuras son los arrecifes de coral de las relaciones humanas, que tienen una existencia estable durante un período relativamente largo de tiempo. Pero las estructuras también nacen, se desarrollan y mueren.

Que cambiemos para mejor, es nuestro profundo deseo.

Managua, mediando enero del 2010

elsavogl@gmail.com
www.acuatromannos.com