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Cuerpos que se pierden en las sombras. Canciones que escucha solamente el alma. El camino son los sueños. Enlazar el todo, universal, con lo particular. O quizás lo particular incluye todo lo universal. Es el ser humano, posiblemente, resumen de todo lo universal. La Naturaleza reúne partes dispersas y expuestas, a veces aisladamente, por cada expresión de ella. Así, el pajarito que sabe repetir, con maestría, el canto o el verso humano, recuerda la capacidad de reproducción o repetición, que, en ocasiones, resulta virtud y en otras vicio. Quizá haya un ser, aún no descubierto, que por su tamaño y cualidades sea el que observa a la familia humana. ¿Movió sus dedos en Puerto Príncipe?

Pensándonos observadores, es posible que, al final, seamos los observados --¿es que habrá final?--. El caminante que va por los bosques, puede provocar múltiples conversaciones entre los mismos árboles. El árbol dice a su par: “¡Otra vez, la misma persona, con el mismo semblante y el mismo espíritu!… si fuera capaz de practicar nuestras virtudes, los vientos que soplan en su vida, no quebraría sus sueños. Mira, nosotros, que somos capaces de enfrentar toda clase de ventarrones y otros vientos violentos… hasta la nieve, que nos azota en invierno, nos adorna, en vez de destruirnos”. Qué sabias las palabras de Colin Shiller: “Cada día que pasa es una nueva victoria. Haití recupera sus fuerzas” (END, 22.I.10).

¿Habrá estudios hechos por otra especie o especies, que aborden todo el concierto del drama humano? Es posible que sean tomos gigantes, como suelen armarse en los escritorios de los bendecidos eruditos, o, por el contrario, un breve texto, que cita tres palabras: “Nacen, viven y mueren”, todo en un corto tiempo. O talvez sea de tamaño medio, con cierto mensaje: “Seres de carne y hueso, con un universo espiritual magnífico, que pocas veces, es descubierto por ellos mismos”.

¿Será el antiorden el verdadero orden? ¿Será lo humanamente verdadero la inversa de todo lo que es ahora? ¿Será que la verdadera expresión de riqueza se encuentre en la grandeza de espíritu del pueblo haitiano, y no en el norte? Complicada respuesta. Y lo bello, ya se sabe, es lo más sencillo. Todo es bello; nada es bello; ciertas cosas son bellas; mínimas cosas son bellas… entre los absolutos, y términos medios, se ha movido la especie humana. Y en todo ha encontrado líneas rectas y líneas turbulentas.

Parece que lo más cercano a lo sabio se encuentra en lo que paraliza el alma. En los primeros tiempos, los hombres, en cuevas, oscuras y salvajes, encontraron su felicidad, dibujando sobre piedra, pintando, con elementales medios, las figuras de animales o cosas… descubriendo, lo verdaderamente bello. Humano, humano… desmedidamente humano, es el estado de lo antihumano. Colores, sentidos y olores dispersos, en todas partes en Puerto Príncipe. La primavera se observa en los ojos de los niños y mujeres. Haití tú no estás muerto, estás mas vivo que nunca, tus alas de luz son infinitas y perfectas.


*Consultor en justicia y desarrollo.

ccerdag05@gmail.com