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Lic. Carlos Corea Balladares
Durante el año que ha finalizado, las fuerzas progresistas y revolucionarias de nuestro continente avanzaron, profundizando las transformaciones políticas, económico - sociales y espirituales del pueblo pobre , explotado y marginado por la burguesía, la oligarquía y el imperialismo norteamericano durante décadas.

Este último no se quedó de brazos cruzados, sino que el actual inquilino de la Casa Blanca continuó con la estrategia de recuperación hegemónica de su traspatio, diseñada por los estrategas militares y expertos en desestabilización política de la era del criminal Walker Bush. El golpe de estado de Honduras que abrió las jaulas a los gorilas; las bases norteamericanas en Colombia, las contradicciones presentadas entre el FMLN y Fúnez en El Salvador; la victoria de la ultraderecha en Panamá, que asestó inmediatamente un golpe contundente al Parlacén, al retirarse de éste; el riesgo que corre Chile de que la derecha tome el poder en el balotaje próximo, producto del desencanto de la sociedad chilena al agotarse el modelo de la concertación; la desestabilización del presidente Lugo en Paraguay; el avance de la derecha en Argentina, la posible continuidad de la política Arias con Laura Chinchilla en Costa Rica, así como la derechización cada vez más visible del presidente Allan García, del Perú, son, entre otros los fenómenos políticos– sociales que reflejan la injerencia del imperialismo, aliado con la fuerzas derechistas y militares de la región, para detener los avances de los pueblos y las fuerzas progresistas que los conducen.

Ante este panorama que se vislumbra para 2010, la unidad, el consenso entre las fuerzas progresistas así como la continuidad de la profundización de las conquistas económico – sociales alcanzadas, se vuelve una necesidad para combatir, frenar, detener y revertir la amenaza presentada por los intereses hegemónicos- imperialistas y burgueses – oligárquicos del continente.

En Nicaragua, el FSLN, al proponerse el año 2010 como año de la Solidaridad, debe de trabajar en función de la unidad de las fuerzas progresistas y sectores populares: estudiantes, intelectuales, campesinos, obreros, comerciantes, empresarios, patriotas, iglesias, etc. para combatir con energía, decisión, coraje, pero sobre todo, convencidos ideológicamente de que el gobierno del FSLN, aun con todos los errores que se presentan, es la mejor opción para el país, las embestidas de parte del imperio del norte y sus socios en Centroamérica y L.A. ¿Acaso Porfirio Lobo se quedará con los brazos cruzados cuando asuma la presidencia en Honduras?.

Esta unidad está por encima de intereses individuales, politiqueros y revanchistas. Es un compromiso político y elemento consustancial de las fuerzas progresistas y revolucionarias como es el FSLN.

Solidaridad no como dádiva, sino como un principio político – ideológico que pasa por la recomposición de la correlación de fuerzas. El FSLN siendo la opción de los sectores populares y desposeídos del país, así también como opción de la nación en su conjunto, debe dar saltos cualitativos en la conducción, organización y movilización de la sociedad específicamente con aquellos sectores que están convencidos de los avances que se han tenido en estos años de gobierno Sandinista. No puede ocultarse la situación de postración económico – social que enfrentaba el país cuando triunfó el FSLN. Este pasado oscuro, tenebroso y brutal, ha sido superado gradualmente por el trabajo tesonero, sin descanso del gobierno y de los militantes del FSLN en su conjunto. Quedan muchos retos, los que pueden y deben vencerse con mayor unidad y no con una sociedad polarizada, sectaria, revanchista, excluyente, que promueve el odio, la exclusión, el menosprecio y la intolerancia.

La Nicaragua solidaria, socialista y cristiana debe reencontrarse como sociedad. La unidad de la nación es indispensable para avanzar.

Estos tres componentes están íntimamente relacionados. No se puede ser solidario sin ser cristiano. Además, sin ambos términos no se puede construir el socialismo que es sinónimo de revolucionario.

El socialismo no se realiza por decreto ni por consigna. El socialismo, primera etapa del comunismo, es un periodo de construcción largo, de muchos años, de difícil y arduo trabajo. Se trata del desarrollo de las fuerzas productivas; del cambio de las relaciones de producción, la creación de la base técnico – material para forjar las premisas del desarrollo capitalista para que, una vez instaurado el socialismo, fluya toda la riqueza que crean las fuerzas productivas. Esto no puede realizarse si no hay solidaridad en la sociedad, pero, sobre todo, estos tres componentes deben implementarse en la práctica, en las propias filas del sandinismo. No se puede negar que existen en los militantes, funcionarios y dirigentes políticos, una serie de vicios como la prepotencia, la soberbia, altanería y el menosprecio lo cual es un patrón cultural en nuestra sociedad. Pero, sobre todo existe y se practica esa conducta negativa de “serruchadera de piso”; informes falsos, el chismorreo, la parcialización, el tomar como verdadera una información sin análisis riguroso y objetivo y otra cantidad de vicios insensatos que demuestran la falta de preparación ideológica sobre todo de dirigentes y cuadros intermedios. No se puede llamar (o autollamarse) revolucionario aquel que nunca ha leído siquiera “el manifiesto del partido comunista” o el pensamiento de Sandino y Carlos Fonseca. Por lo tanto, la Nicaragua solidaria, cristiana y socialista debe dar un salto cualitativo en el nivel y formación ideológica y política del sandinismo para entender, comprender y analizar los fenómenos políticos – sociales para la transformación científica de la sociedad. De lo contrario todo será consignas, slogans y fetichismo.

Solidaridad es entera comunidad de intereses y responsabilidades, adhesión circunstancial a la causa o empresas de otros. La causa y la empresa es la construcción del socialismo, reto histórico del FSLN. Pero esta causa y empresa pasa, necesariamente por el cambio de los patrones de conducta negativos que se presentan dentro del mismo sandinismo. Es decir, es el FSLN que debe dar pasos prácticos para desterrar los patrones culturales negativos que tenemos los nicaragüenses. De ahí la necesidad de un comportamiento ético, una conducta ejemplar, un dar sin esperar nada a cambio sino la satisfacción del deber cumplido, parámetros otrora olvidados y tirados al cesto del basurero de la historia. Leonel Rugama lo señaló: ¡ahora vamos a vivir como los santos!

*Periodista Graduado en Ciencias Sociales en la ex R.D.A
Docente de la Universidad Paulo Freire, San Carlos, Río San Juan