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Cuando analizamos la historia respecto a la relación y vínculos entre los países, pueblos y sociedades, encontramos situaciones anómalas, negativas, positivas y enseñanzas que nos inducen, que enseñan el camino a seguir para fortalecer los lazos de cooperación, hermandad, camaradería, desarrollo y modernización.

Respecto a nosotros, los vínculos históricos con la hermana del sur, Costa Rica, han sido independientemente de los avatares políticos, de las pretensiones de dominación e imposición de sectores poderosos de la oligarquía y burguesía costarricense, sobre el Río San Juan, más positivos que negativos.

Producto de la historia de luchas fraticidas entre los nicaragüenses, debido a las intervenciones y ocupación económica, política y militar de la bota yankee imperialista, que ha deformado nuestra cultura, que ha impedido el fortalecimiento de la paz, el trabajo, la armonía y desarrollo espiritual de la sociedad y la familia nicaragüense, nuestro país se ha hundido en la mendicidad nacional e internacional, la pobreza, la marginación, la angustia, la tristeza, la desolación, la desesperanza. Ha sido Costa Rica la que ha abierto sus brazos, su sistema de salud y educativo para brindar solidaridad a los miles y miles de nicaragüenses que han buscado el Sur para encontrar mejores alternativas de vida.

El ex mandatario Rodrigo Carazo (q.e.p.d) es uno de esos personajes costarricenses que demostró amor, cariño y fraternidad a los nicaragüenses, sobre todo, en los tiempos más duros del FSLN contra la dictadura. Igual lo hizo el siempre y recordado José Figueres Ferrer (don Pepe).

Aún con toda su egolatría, narcisismo y chovinismo, el presidente Arias, cuando Centroamérica era un campo de batalla entre los oligarcas burgueses y dictadores de turno, aliados y lacayos incondicionales del norte y las fuerzas revolucionarias populares por la liberación nacional, soberanía e independencia, mal que bien, Esquipulas I y II, dio sus resultados pacificando la subregión. Hay que recordar que fue el gobierno revolucionario vanguardizado por el FSLN, quien cumplió a cabalidad con los preceptos estipulados en dicho plan, para finalizar el conflicto armado. Cuando se adelantan las elecciones en el 89, las fuerzas mercenarias y contrarrevolucionarias estaban ubicadas en los enclaves militares, listos para su desmovilización e inserción en la sociedad revolucionaria que se estaba forjando. La derrota del FSLN facilitó el Nóbel de la Paz a don Oscar.

A raíz de la restauración oligárquico-libero-conservadora, Costa Rica ha brindado oportunidad a miles de compatriotas expulsados por el sistema neoliberal, como mano de obra barata. Por lo tanto, Costa Rica ha necesitado de Nicaragua y ésta de aquella. Costa Rica debe su desarrollo y pujanza económica a la mano de obra barata migrante, maltratada, ultrajada y menospreciada por los patronos y los chovinistas reaccionarios y ultra conservadores costarricenses. Costa Rica se beneficia de la última sentencia de La Haya respecto al diferendo en el Río San Juan, ya que se le permite la explotación del territorio, llenando solamente requisitos, mínimos que demandan la soberanía de Nicaragua. Costa Rica se beneficia con las facilidades que da el gobierno actual, para la instalación de empresas de todo tipo. En fin, los beneficios que tiene Costa Rica por su relación con Nicaragua son mayores que los de ésta, para con aquella. Es la realidad y el resultado de los vínculos que han existido a lo largo de la historia.

De ahí que se hace sumamente difícil comprender la posición del presidente Arias y de la clase política costarricense, respecto al proyecto de minería de oro a cielo abierto ubicado en Cutris de San Carlos (Costa Rica) cuya concesión se le ha otorgado a la solidaria canadiense Industrias Infinito. Otorgado a la subsidiaria canadiense Industrias Infinito S.A. Digo se le ha otorgado por que, si bien es cierto, hay un recurso en la Sala Constitucional (sala 4ª.) costarricense, el presidente Arias declaró el proyecto como de “interés nacional” lo cual debe considerarse como un desfachatez, irresponsabilidad y menos precio del mandatario hacia los recursos naturales.

La iglesia católica costarricense se pronunció sobre dicho proyecto por la magnitud de los daños para ambos países, siendo Nicaragua, la mayor perjudicada, ya que al contaminarse y cianuros con arsénico las aguas del río Infiernito, en Costa Rica, contaminarán las aguas del Río San Juan. Además el impacto en la biodiversidad de la reserva de biosfera Indio Maíz (pulmón verde), será de impredecibles consecuencias ya que la población que habita a la orilla del río, así como su fauna acuática, se envenenarán.

Lo lamentable del caso es que durante tantos años que han durado esta amenazas, las instituciones y pobladores riosanjuaneños no hemos realizado acciones movilizativas, organizativas y de denuncias de manera conjunta, binacional (Costa Rica-Nicaragua), interrelacionada entre todos los componentes (procuraría de derechos humanos, ONG, organismos, instituciones) para desaparecer de una vez por todas la presencia de la subsidiaria Infinito como se hizo años atrás con la Placer Down. No se trata de pronunciamientos. Se trata de acción. Plantones fronterizos, posiciones firmes de alcaldes de ambos países.

De realizarse esta explotación, como parece ser, los perdedores seremos ambas sociedades. Mientras los millonarios canadienses estarán disfrutando de sus pingues ganancias, la flora, fauna, la Reserva Biosfera Indio Maíz, el turismo, las bellezas naturales del Río San Juan, desaparecerán inevitable e irremediablemente. No se trata de romper relaciones diplomáticos como demandan Los Hijos del Río porque atenta contra la unidad Centro y Latinoamérica. Se trata de organizar todo un movimiento binacional que defiendan los intereses de la población de ambos lados del río. Se trata de la defensa inquebrantable del ambiente y los Recursos Naturales. Desterrar de una vez y para siempre a las empresas depredadoras, contaminantes y destructivas del planeta, sobre todo, ante la emergencia del calentamiento global. De ahí la necesidad de fortalecer y estrechar los lazos de hermandad, fraternidad y cooperación entre ambos pueblos para hacer frente a los retos históricos, socio económico y, sobre todo lo relacionado al cambio climático.

La decisión soberana es de Costa Rica. Estoy seguro que prevalecerá la cordura y la sensatez en los magistrados de la Sala Cuarta. Prevalecerá el conocimiento del vínculo histórico que ha existido entre nues-tros pueblos, los cuales deben desarrollarse y consolidarse. Las instancias y autoridades costarricenses, hermanadas con los nicaragüenses, alcaldías, asociaciones, medios de comunicación televisivos, radiales y escritos, las iglesias católicas y evangélicas deben de rechazar de una vez por todas, las amenazas, los peligros que acechan y atentan contra todo vestigio de vida y, lo cual constituyen crímenes de lesa humanidad.


*Periodista, docente UPF San Carlos
Graduado en ciencia sociales en la ex RDA