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Comenzamos un nuevo año escolar y la calidad continua en la agenda educativa. Las transformaciones curriculares y del aparato educativo han de tener como objetivo final, lograr que el alumnado aprenda con significado y utilidad, y que la calidad de todos los procesos desemboque en la mejora sistemática de los aprendizajes escolares.

Llama la atención que los cambios que están en proceso, si bien resaltan los contenidos y competencias que los estudiantes deben alcanzar, no se refieren a la importancia de que el alumnado aprenda a estudiar, aprenda a aprender, ni se brindan orientaciones al profesorado para que les enseñen estrategias y técnicas de aprendizaje. Al parecer se daría por sabido que ya saben estudiar, lo que por regla general no es cierto. No es de extrañar este fenómeno, si tomamos en cuenta que tampoco al profesorado se le prepara para que aprenda a aprender y enseñe a aprender a sus alumnos. Tanto en pregrado como en postgrado, hemos identificado profundos déficits en cuanto a las estrategias de aprendizaje, prevaleciendo, por lo general, el aprendizaje memorístico y formal.

Algunas de las estrategias superiores de aprendizaje que el profesorado debería incorporar en su práctica docente son, entre otras muchas, la metacognición y la autorregulación. Estas preparan al estudiante para ser protagonista de su aprendizaje, reflexionando sobre qué aprende, cómo lo aprende, qué no ha logrado aprender, qué le falta por aprender, qué ha aprendido erróneamente, qué debe desaprender, qué estrategias debe utilizar para aprender bien, etc. En tanto el profesorado aprenda a desarrollar en el aula actividades de enseñanza-aprendizaje-evaluación que contribuyan a que los estudiantes sean quienes aprendan a cuestionar y dirijan su aprendizaje, contarán con estrategias superiores que les habiliten para que, de forma independiente mientras estudian, puedan aplicar las mismas.

La metacognición y la autorregulación debieran invadir tres campos sustantivos del aprendizaje de los estudiantes: a) El Conocimiento del Conocimiento: Conocer qué saben, como lo saben y qué les falta aprender. b) El Conocimiento de la Tarea: Representar, anticipar, planificar, controlar, revisar y auto-regular las actividades o tareas que realizan y, c) El Conocimiento de Estrategias Eficaces: Examinar qué estrategias son más efectivas en el aprendizaje. La forma exitosa con que el alumnado ponga en acción estos tres niveles metacognitivos, determina que actúe como experto y no como alumno novato.

Ciertamente que, desde un enfoque tradicional, se han escrito múltiples libros de técnicas de estudio. Estos suelen responder a un enfoque conductista y no constructivista, centrándose en un aprendizaje mecánico, reproductivo, formal, poco significativo y nada funcional. Hay claras evidencias que los estudiantes (y muchos profesores) no conocen ni aplican sus potencialidades superiores, quedando limitadas sus capacidades de aprendizaje, razón por la cual, invierten más tiempo en estudiar obteniendo resultados sumamente pobres. Esta actitud se ve reforzada cuando el profesorado no se ocupa de orientar y revisar tareas para el estudio en casa, lo que suele ser muy frecuente.

Señalemos brevemente algunas estrategias que los profesores deberían aplicar con sus alumnos para motivarles a que aprendan a aprender por sí mismos y logren un elevado nivel de desempeño:

-Compartir con los alumnos los objetivos que pretenden alcanzar en sus clases, de manera que los representen mentalmente y luchen por lograrlos.

-Desarrollar actividades de aprendizaje que les demanden esfuerzo mental, iniciativa, creatividad para desarrollar ideas novedosas.

-Utilizar recursos didácticos como mapas conceptuales, redes semánticas, heurísticos, mapas mentales, etc, como instrumentos poderosos para desarrollar actividad metacognitiva y auto-reguladora.

-Concertar las tareas, indagaciones y demás actividades que orientan para el estudio independiente, de manera que todos los alumnos comprender su significado auténtico.

-Poner en práctica actividades didácticas individuales y de grupo que desarrollen capacidad metacognitiva, para que examinen lo que han aprendido, lo que aún no han aprendido, lo que han aprendido mal; incentivándoles a tomar decisiones para mejorar su aprendizaje y a autorregular sus propios procesos mentales.

-Desarrollar una evaluación de procesos formativa y situada en el contexto, ayudándoles a valorar sus procesos, a mejorar constantemente lo que hacen revisándolo críticamente. En definitiva, utilizando la evaluación no para sancionar, sino para mejorar constantemente.

-Poner en acción una pedagogía de los errores, ayudándoles a reflexionar sobre los errores y desaciertos, asumiéndolos como oportunidades para construir nuevos saberes.

Todo lo anterior parte de tres presupuestos fundamentales: a) El profesorado pone en práctica estas estrategias metacognitivas y auto-reguladoras para superarse profesionalmente. b) Los estudiantes asumen responsablemente tareas de estudio independiente con la orientación estratégica de sus profesores. c) Los profesores revisan el nivel de independencia con que realizan las tareas y proporcionan andamiajes para que las mejoren sistemáticamente.

IDEUCA