•  |
  •  |
  • END

La participación ciudadana en las elecciones de autoridades regionales ha ido decreciendo de un 78% en las primeras votaciones de 1990 al 38% en 2002 y al 45% en las últimas elecciones realizadas en 2006. Es decir que más de la mitad de los ciudadanos no han participado en las últimas elecciones de sus gobiernos autónomos, en parte ha sido por factores objetivos como la carencia de cédula, la distancia a la junta de votación, la migración a otras regiones o países, o dificultades en la lista del padrón electoral que estaba desactualizado.

Un estudio realizado ese año 2006 sobre el padrón electoral concluye que “un 24% de los inscritos del padrón, equivalente a unos 86,174 electores, estarían en riesgo de no votar ya sea porque no viven en la dirección en que el padrón los tiene ubicados o porque no aparecen en el padrón” (Ipade, “Elecciones regionales y padrón electoral”, 2006)
Sin embargo, el nivel de ausentismo ha sido menor en las elecciones municipales del 2004 y en las nacionales de 2006, por tanto han intervenido factores subjetivos que inciden en esa baja participación electoral regional como los que señala Miguel González: “1) El desencanto de los costeños con las autoridades regionales por su corrupción y por haberse alejado de las comunidades y la población, y 2) la percepción de los costeños que los consejos regionales…no son autoridades de gran poder e importancia directa careciendo además de los recursos..”(González, Frühling y Buvollen, El desarrollo de la autonomía de la Costa Atlántica de Nicaragua, 2007, p.260)
La forma de selección de los candidatos para las elecciones de autoridades regionales es otro factor que influye en el ausentismo electoral, como expresaba una lideresa local de Kukra Hill: “Cada partido elige a sus concejales, ellos lo eligen de forma dedocrática no democrática, uno desconoce quiénes son, ni siquiera los vemos, ni siquiera nos apoyan en nada.” Siendo los partidos políticos nacionales estructuras verticales y centralizadas de organización, los criterios predominantes de selección de candidatos se basan en la lealtad al líder y la obediencia disciplinada a sus orientaciones. Como lo expresó un líder Mayangna: “Los gobiernos regionales están respondiendo a un sistema que ya viene formulado desde arriba, tienen que responder a las comunidades pero también tiene que responder al partido político que lo nombró.” En este sentido, varios costeños han propuesto retomar las Asociaciones de Suscripción Popular (abolidas por las reformas electorales del 2000 como parte del pacto FSLN-PLC) como vías para que la ciudadanía y sus organizaciones puedan proponer sus candidatos a cargos de elección municipal y también regional.

Los resultados de las últimas elecciones en la RAAS (2006) muestran un predominio del Partido Liberal Constitucionalista (22 concejales) sobre el Frente Sandinista (11), el Partido Yatama (6) y la Alianza Liberal Nicaragüense (6). De los 45 concejales solo 13 son mujeres, en la composición étnica, 26 concejales son mestizos y 19 de los grupos étnicos creole, rama, garífuna y miskito. Hay que señalar que los municipios de El Rama, Nueva Guinea, Muelle de los Bueyes y el Ayote no han participado hasta la fecha en las elecciones para el Consejo Regional, lo cual contribuye a su débil identificación con la autonomía y sus autoridades regionales.

En la RAAN el triunfo electoral fue para la alianza política FSLN-Yatama que logró superar en conjunto y por escaso margen los votos recogidos por el PLC (47.8%) que suman casi la mitad de la población votante, ya que el FSLN ganó un 30.2% y Yatama un 19.4% de los votos, mientras que otros partidos (ALN, PAMU) lograron un 13% de la votación. La distribución de concejales fue de 17 cargos al FSLN, 13 a Yatama y 15 al PLC, sólo 5 son mujeres en el Craan.

La constante migración mestiza a las regiones autónomas lo ha convertido en el grupo social mayoritario, y por tanto, promueve sus preferencias políticas traídas de las regiones del Centro-Pacífico del país. Más aun, el peso de los concejales mestizos ha aumentado sensiblemente en las dos regiones ya que la Ley 28 permite que a los cinco años de residencia en la región, cualquiera pueda presentarse a las elecciones. Esto acarrea una pérdida de importancia del voto y de los representantes de las comunidades indígenas y afro descendientes quienes han sido protagonistas históricos del proceso autonómico y su razón de ser, según muestra el reciente estudio “La participación ciudadana en las Regiones del Caribe” de la Red Nicaragüense por la Democracia y el Desarrollo Local (www.redlocalnicaragua.org)

*Sociólogo