•  |
  •  |
  • END

Y con éste llegamos al último de los tres artículos prometidos sobre casi todos los totalitarismos que en el mundo ha habido, para ser relacionados por ustedes con el que nos toca padecer. Para facilitarnos esta labor le toca hoy el turno al Dr. Jackes Bourquin, con su libro “Libertad de prensa” , título que, como se verá, a través de la historia significará la promoción y protección de todas las otras libertades del hombre: “La libertad consiste en que nuestra voluntad no sea ni determinada por un encadenamiento fatal de las circunstancias ni sujeta a otras voluntades humanas. Dedicándose como filósofo al análisis de la libertad, Charles Secretan distingue en ella un lado exterior y un lado interior; la libertad de ejecución, de acción, y la libertad de resolución, de voluntad propiamente dicha. La libertad de resolución o de la voluntad es el poder al que se le da también el nombre de libre albedrío. Se trata de la posibilidad de elegir su destino, de dar a su voluntad determinada dirección, con preferencia a cualquier otra. La libertad de ejecución o de acción es la posibilidad de hacer lo que se quiere, lo que se ha decidido. La libertad de ejecución presupone la de resolución. Dicho en otras palabras, quien niega el libre albedrío se ve arrastrado a negar toda libertad.”

“Fue a comienzos del siglo I que apareció, por primera vez, la palabra «libertas» aplicada a la libertad de expresión literaria. ¿La «libertas» era el derecho de decir lo que se pensaba? Plinio y Tácito, lo afirman: «Se escribe más libremente y con tanto más gusto. Yo he reservado el reino de Trajano, que constituye una materia más tranquila para mi vejez; era una época dichosa como ha habido pocas, donde estaba permitido tener la opinión que se quisiera y decir lo que se pensaba.» Por su parte Tiberio, príncipe liberal a comienzos de su reinado, proclamó que «en un Estado libre, la palabra y el pensamiento deben ser libres». Pero la libertad proclamada con tanta sabiduría no fue constante. La Edad Media y el Renacimiento se caracterizan por medidas de represión contra las manifestaciones de opinión por escrito. La noción de la libertad de prensa no fue precisada sino hasta mediados del siglo XVII. En 1644 Milton escribió el primer alegato a su favor: «Quien mata a un hombre, mata un ser viviente, imagen de Dios, pero quien destruye un buen libro, mata la razón misma, destruye la quintaesencia espiritual de la existencia. Por encima de todas las otras libertades, dadme la de conocer, la de decir y de discutir libremente, según mi conciencia.»” Pero los asesinos de la razón no se hicieron esperar, representados por las formas más abyectas de totalitarismos.

“El 10 de octubre de 1928, Mussolini definió la posición del periodismo frente al Estado fascista: «En un régimen totalitario…la prensa es un elemento de ese régimen y una fuerza al servicio de ese régimen…Es por eso que la prensa italiana entera es fascista…Partiendo de esta indiscutible realidad, se tiene inmediatamente una brújula de orientación para lo que concierne a la acción práctica del periodismo fascista: se evita lo que es dañoso para el régimen: se hace lo que es útil al régimen.» En Mi lucha Hitler escribió: «El estado no debe dejarse engañar por el fanfarroneo de una tal llamada libertad de prensa. No debe descuidar su obligación de proveer a la nación de lo que necesita para su bienestar; para la seguridad del pueblo, el Estado debe asegurarse con decisión inescrupulosa este método para la educación del pueblo, poniéndolo al servicio del Estado y de la nación.» El 5 de noviembre de 1927, Stalin, celebrando el jubileo de la Unión Soviética, expresa así su opinión sobre la libertad de prensa: «Nosotros no tenemos libertad de prensa para la burguesía, para los mencheviques y para los socialistas. Nosotros no nos hemos comprometido nunca a dar libertad de prensa a todas las clases.»

Francisco Franco o Daniel Ortega, caudillos por la gracia de Dios. Nuestro monarca, tiene al Cardenal Obando, así como Franco tuvo el catecismo del R.P.Ripalda, utilizado como manual en las escuelas españolas, y de posible aplicación en las nuestras. Terminamos con esta obra maestra de la intolerancia del totalitarismo español de aquellos tiempos, inventado contra las llamadas “libertades funestas” en una serie de preguntas y respuestas: “Pregunta: ¿El Estado debe tolerar la libertad de prensa? Respuesta: No, ya que la libertad de prensa daría la posibilidad de imprimir y de publicar sin censura previa, todas las opiniones. Pregunta: ¿El Gobierno debe limitar esta libertad de prensa con una censura previa? Respuesta: Sí, por supuesto. Pregunta: ¿Por qué? Respuesta: Porque se debe de evitar la difamación, la calumnia, la corrupción, cosas todas que perjudican el bien público. Pregunta: ¿Hay otras libertades funestas? Respuesta: Sí, además de la libertad de prensa, la libertad de propaganda y la libertad de reunión.”


luisrochaurtecho@yahoo.com
“Extremadura”,25 de febrero de 2010.