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Amalia, una mujer como cualquier otra de Nicaragua, desconocida por el país y de repente entre tanto alboroto, circo político, desgracias, desempleo y hambre, su situación actual es como una luz en la oscuridad, que nos obliga a volverla a ver, por mucho que nos hagamos los tontos, esa luz nos llega y cada vez cerrar los ojos a la realidad se está volviendo más difícil.

Ella, con corta edad presenta una lesión en un dedo, un mal diagnóstico la lleva a perder tiempo precioso, hasta que a sus 19 años, producto de una biopsia se le encuentra un cáncer de piel y le es amputado su dedo sin seguimiento posterior, reflejándose la baja calidad médica de nuestro país. Ocho años después con un embarazo reciente y un diagnóstico de metástasis a sus pulmones, ganglios axilares y mamas, que posiblemente se derive del cáncer de piel, se encuentra con una barrera adicional, la injusta eliminación del aborto terapéutico por parte del Ejecutivo, de la Asamblea y del poder Judicial quienes no cumplen su papel de hacer justicia.

Posiblemente a Amalia, si los médicos en León no hubieran actuado como lo hicieron poniendo sus conceptos religiosos en vez de los profesionales, científicos y éticos, y si el caso no fuera público, se le hubiera resuelto rápida y silenciosamente para no comprometerle su vida, sin embargo, tuvo la suerte o la mala suerte que el reclamo de su derecho como ser humano, fuese oído y acompañado por actores que luchan porque se haga justicia y se restituyan los derechos humanos de las mujeres tanto a nivel nacional como internacional.

Pero aquí no acaba el problema, existirá manipulación aún mayor que la que ya se está haciendo?, por ejemplo tiene 10 semanas de embarazo, apenas se están formando los órganos del embrión, será que están retrasando la decisión para que llegue a las 18 semanas y decir que ya los órganos están formados o continuarán diciendo que el tratamiento con Quimioterapia afectará al embrión en apenas un ínfimo porcentaje, cuando este tratamiento es para detener la reproducción celular o eliminar células de rápido crecimiento que surgen del cáncer, también afectaría al embrión en formación, ya que no puede diferenciarlas. O dirán que de todas maneras como se puede morir pues que siga con el embarazo, a pesar de que la ciencia claramente señala que el tratamiento del cáncer y la vida en formación no pueden ir juntos.

Seguiremos los médicos negligentes, volviendo a ver al otro lado, o las autoridades queriendo convertir un problema de derechos humanos en un asunto partidario, dejemos el circo y atendamos como debemos, realizándole el aborto terapéutico a una mujer cuyo sufrimiento y deterioro de calidad de vida será cada vez mayor en la medida que aumente su embarazo, el cual le disminuye sus defensas inmunológicas, no dejemos correr el tiempo, pues el riesgo será mayor. La posibilidad además de que sobreviva el embrión en este momento o el feto en unas semanas es mínima y tenemos en nuestras manos la posibilidad de prolongarle y mejorarle a Amalia su calidad de vida. Todo esto es responsabilidad del Estado.

Pero además, pensemos que Amalia es nuestra madre, hermana o esposa y estoy seguro que la mayoría que se opone al aborto terapéutico para salvar la vida de la mujer, como se ha demostrado a nivel mundial, estarían de acuerdo, lo que pasa es que ni es su madre, ni es su hermana ni es su esposa, que suerte la que tienen ustedes, pero Amalia tiene un derecho humano violado que debe ser respetado. Dejémonos de doble moral y actuemos como la ciencia indica y la paciente decida.


*Presidente Sociedad Nicaragüense de Medicina General.