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Harry L. Stimson es el ejemplo a seguir para muchos diplomáticos norteamericanos y muchos otros funcionarios del gobierno norteamericano, que de una u otra manera participan en las diversas tareas de su política exterior. Sobre todos aquellos que se especializan y posteriormente trabajan en nuestra región.

Stimson estableció un cuadro analítico sobre la dinámica política en Centroamérica y como un círculo vicioso cultural de nuestros políticos no solo posibilitaba y permitía la participación de su gobierno en nuestros asuntos internos, sino que hasta debería ser considerado en la psicología de los nicaragüenses como parte importante para nuestra permanente democratización.

La matriz analítica elaborada por Stimson en 1927, se basaba en que histórica y tradicionalmente en los países centroamericanos, la oposición política a un gobierno de turno iniciaba una campaña de descontento y luego militar, que al final de cuentas generaría el derrocamiento violento de la administración presidencial. A esta forma de cambio de poder en el gobierno Stimson le llamaba “Revoluciones”. Pero el problema principal radicaba, no en el acto de cambiar por la fuerza militar a una administración gubernamental, sino en “la supuesta” falta de cumplimiento en las “promesas democráticas de campaña” en cuanto a no pretender perpetuarse en el poder y de renunciar al continuismo vía elecciones libres y democráticas, que permitieran el desarrollo pacífico de la nación. Una vez incumplida la promesa, los recién destronados se levantaban en “Revolución” hasta alcanzar nuevamente el poder y de igual manera continuar con el círculo vicioso de “quitate tu pa’ ponerme yo”, aferrándose al poder y manteniéndolo aun después de finalizado su periodo constitucional, vía elecciones fraudulentas, hasta que fuese violentamente sustituido por las fuerzas de oposición. Para aquel entonces, cuando Stimpson elaboro su plataforma analítica, la población de Nicaragua era de 700 mil habitantes en Nicaragua.

Es esa situación de permanente confrontación entre los partidos políticos tradicionales, la que permitía por dos vías a los norteamericanos involucrarse de manera activa en nuestra política interna. La primera, a través de la solicitud de ayuda por parte de uno de los partidos en pugna; la segunda vía, por “su propia necesidad de pacificación y establecimiento de un orden democrático en la región”, tomando en cuenta sus intereses geopolíticos y su inversión en el canal de Panamá.

Stimsom fue enviado a Nicaragua por el presidente norteamericano Coollidge , para que en el plazo de un mes levantara este, un cuadro que caracterizara la problemática nicaragüense y elaborara una serie de recomendaciones al mandatario norteamericano en aras de, que este ultimo pudiera decidir qué dirección tomarían los EU en nuestro caso. Lo que sucedió fue que Stimpson no solo levantó el cuadro de la situación conflictiva entre los nicaragüenses, sino que se dio a la tarea de dirigir el proceso de pacificación en el país, el cual se desangraba en una guerra entre liberales y conservadores.

Uno de los métodos más importantes en la primera etapa de su labor para conocer la realidad nacional empleado por Stimson, fue el de mantener entrevistas permanentes con diversos sectores del país y por supuesto con representantes de ambos bandos en conflicto. Rápidamente se dio cuenta del lugar céntrico que lo posicionaba en la política nacional. Tampoco tuvo algún problema de rechazo por parte de los partidos tradicionales, producto del grado de simpatía política de liberales o conservadores hacia los EU. De tal manera que su injerensismo público pasaba por desapercibido por los políticos nacionales de aquel entonces. Al final ese mismo objetivo de convertirse en parte central en la política nacional a través de sus encuentros diversos con las diferentes estructuras políticas y económicas en pro de unir a unos, recomendar a otros, demostrar la fuerza militar y la oportunidades económicas de los EU, tuvo sus resultados positivos para su gestión personal, en Nicaragua, como fue la firma del Pacto del Espino Negro un 4 de mayo.

Para otros con la negativa de A.C. Sandino de no firmar ese pacto, el intento de Stimson de controlar la política nacional, comenzaría a chocar con otro tipo de pensamiento político y simpatía hacia la política norteamericana y su implementación en la región.

Si hacemos un recorrido desde esa fecha hasta hoy día veremos cómo la diplomacia norteamericana bajo la matriz de Harry L. Stimson, ha seguido su modus operandi de en nuestros asuntos internos. Solo que en el 2007 pudimos ver un cambio en materia de disminución por lo menos las declaraciones públicas, que permanente hacia el embajador Trivelli. Las elecciones municipales del 2008 y las acusaciones (como en los viejos tiempos) de los partidos opositores al gobierno, sobre lo dudoso de dicha contienda electoral en el 2008, revivieron el legado analítico de Stimson y lograron abrirle espacio a su modus operandis de presión norteamericana, así los EU anunciaron posteriormente la suspensión de la cooperación en Nicaragua. El pasado año 2009 pudimos observar como el hecho de reunirse con la oposición al gobierno y emitir una declaración a los medios por parte del embajador Callahan, desató una protesta por parte del sector estudiantil, demostrando así la impopularidad del modus operandis tradicional de la diplomacia norteamericana en el país y las posibles futuras manifestaciones de protesta como forma de respuesta nacional cada vez que se perciban dichas actividades diplomáticas.

Con esto prácticamente se mantienen fuera del juego a los norteamericanos, ya que instrumentos de presión como la colaboración a través de proyectos similares como la Cuenta Reto del Milenio han sido suspendidos y las intervenciones públicas de los representantes diplomáticos puede generar mayores protestas y por ende nuevas fisuras en las relaciones actuales entre nuestros Estados. Ya ni se diga la ausencia de representantes diplomáticos nicaragüenses al más alto nivel en Washington o el incremento de los niveles de cooperación y relaciones económicas con otros países. El problema de esto, me decía un colega es que cuando los norteamericanos no actúan abiertamente, como es el caso del modus operandis de Stimson, es porque algo están haciendo muy por debajo de la mesa.

*Presidente Ejecutivo

Centro Regional de Estudios Internacionales (CREI)