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El 12 de febrero, según reporte de EL NUEVO DIARIO, la plataforma de Cablenet, una de las compañías más importante de servicios de Internet en nuestro país, fue colapsada, incluyendo casi 200 sitios web de universidades, colegios y empresas nacionales; casi un mes después menos del 80% de los sitios afectados aún continúan pagando las consecuencias del hacker denominado “Pedrón”. No importa cómo le llamemos, la realidad es que lejos de ser hacker o un experto informático, los tipos como “Pedrón” son delincuentes y como tal deberían ser perseguidos por la justicia y castigados con penas severas. Sin embargo, en nuestro país el Código Penal, a pesar de ser de reciente data, se quedó cortó al tipificar algunas conductas de delincuentes cibernéticos, más aún si son tipos especiales de delitos que para ser sancionados se necesita que el personal encargado de la procuración, administración y la impartición de justicia tenga una eficiente preparación en esta disciplina.

Todos hablamos de que el mundo ha entrado a la era de la información, comúnmente nos vemos a diario sumergidos en nuestros quehaceres, dependiendo de actividades informáticas; quién no ha rezado decenas de verbos cuando llega a la ventanilla bancaria y le dicen la frase “no hay sistema” o quién dependiendo de las comunicaciones por Internet o necesitando una información se encuentra con que la red o el sitio web esta caído. Sabemos que está era de la información nos ha vuelto “tecnodependientes”, porque casi todas las actividades de las empresas públicas y privadas basan sus acciones en la nueva ciencia de la información automatizada.

Recordemos que el delito informático es «cualquier comportamiento criminal en que la computadora está involucrada como material, objeto o mero símbolo», generalmente es una conducta criminal de cuello blanco porque el agente o sujeto activo que la realiza es una persona con conocimientos profesionales que abusa de ese poder para delinquir sabiendo de antemano que esta forma delictiva puede quedar impune, por ser un delito complejo, muy sofisticado y con grandes dificultades para su comprobación por su carácter técnico.

Nicaragua es parte de la Estrategia Interamericana para Combatir las Amenazas de la Seguridad Cibernética, de la Convención Interamericana Contra el Terrorismo-CICTE de la OEA. Como parte de esta estrategia desde hace más de 3 años debió crear una “Unidad de Respuesta a Incidentes de Seguridad Cibernética” conformada por especialistas preparados precisamente para la lucha contra el terrorismo informático, sin embargo al menos públicamente jamás se ha escuchado de esto.

Hoy escuchamos de la Unidad Telemática de la Policía Nacional, pero ¿hasta donde están capacitados? el tiempo transcurrido desde que se dieron los sucesos (12-02-2010) hasta que se hicieron públicos nos da la respuesta. Ahora, decir que el Ministerio Público cuenta con algo similar sería una ilusión. Categóricamente, no tenemos especialistas capaces de detectar, perseguir y enjuiciar este tipo de delito, creo que sería una falsedad asumir lo contrario cuando es palpable la falta de recursos en ambas instituciones y el personal técnico calificado para combatir este tipo de delincuencia. Aun considerando que por casualidades de la vida se capturara y procesara a delincuentes como “Pedrón”, la ley no contempla una garantía de la independencia judicial que impida el acceso a la categoría de juzgadores de ciudadanos que no tienen la preparación técnica suficiente para resolver cuestiones de derecho de tal magnitud como sí lo hace con delitos tan complejos y similares al informático como el lavado de dinero y crimen organizado.

Por otra parte, es necesario que los organismos superiores de educación que ni siquiera han contemplado la necesidad de incorporar en sus planes de estudios en las carreras de computación uno o dos módulos relacionados con seguridad informática, reformen sus pensum. Ninguna de las dos mejores universidades del país, UNI y UNAN, contemplan en el pensum académico de la carrera de Ciencias de la Computación esta disciplina tan importante para que los especialistas en informática se doten de herramientas necesarias que al menos traten de impedir la realización de este tipo de delitos.

Colapsar las comunicaciones electrónicas de una sociedad es como realizar un acto de destrucción masiva en contra de las mismas. Dejar que actos como el reciente queden en la impunidad es dejar las puertas abiertas para que otros no solo imiten esta actitud sino que también osen atreverse a ir más lejos, como ejecutar actos de terrorismo electrónico que convulsionen por completo a nuestra sociedad.


*Estudiante de Derecho. Universidad de Ciencias Comerciales.