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En América Latina y el Caribe existen alrededor de 5.1 millones de niñas y niños en situación de trabajo. Aunque en Nicaragua no hay datos exactos, se estima que alrededor de 253,057 niñas, niños y adolescentes en edades de seis a 15 años trabajan, de ellos 197,232 se ubican en el sector informal, según la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil y Adolescencia, realizada por el Ministerio del Trabajo y la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de 2005.

Suprimir el trabajo infantil no es responsabilidad de un solo sector, sino de toda la sociedad. Se requiere de acciones concertadas en el marco de una responsabilidad social compartida, donde el Estado, que es el principal garante de los derechos humanos, establezca y ejecute políticas sociales que permitan el desarrollo de las niñas, niños y adolescentes en situación de trabajo.

Lo anterior es parte también de muchas medidas que organizaciones de la sociedad civil han presentado ante el Estado, para erradicar de manera progresiva el trabajo infantil, tomando en cuenta que la educación es una de las principales herramientas para desvincular a más del 76 por ciento de niñas, niños y adolescentes que trabajan de manera informal y a un 24 por ciento que labora formalmente, según datos de la ENTIA, realizado por el Ministerio del Trabajo y la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de 2005.

“El punto dominante debe ser una política de cero tolerancia a la violencia contra los niños y niñas que están trabajando, ya sea dentro de la ley o fuera de ella, en lugares de trabajo organizados o en la economía informal”, recomienda el informe sobre violencia contra la niñez, realizado por Naciones Unidas.

Además es importante que el Ministerio de Educación cumpla con sus políticas y metas establecidas para la inserción de más chavalas y chavalos en clases, desde Preescolar hasta Secundaria, garantizando la calidad educativa. La mayoría de niñas, niños y adolescentes trabajadores, están en edades de escolaridad.

Según datos del Informe de Monitoreo de Medios 2006, de Dos Generaciones, de cada 10 niñas y niños en edad Preescolar, 7 están fuera de esta modalidad. Mientras que de cada 10 chavalas y chavalos que entran a primer grado de Primaria, sólo 4 terminan el sexto grado y cuatro de cada 10 niñas y niños menores de 10 años no saben leer, particularmente los que viven en el área rural y la Costa Caribe.

Urge entonces en el marco de los derechos del niño y la niña, que el Estado y la institución correspondiente (Mined) implementen acciones concretas que permitan no sólo el acceso escolar, sino un salario digno para las y los maestros, que sean formados y capacitados profesionalmente, que las escuelas sean construidas y equipadas debidamente, para que la función enseñanza-aprendizaje, sea de mejor calidada, como lo establece esta institución en su “Política Educativa sobre Mejor Educación, Mejor Currículum, Mejores Maestros, Mejores Estudiantes y Mejores Escuelas 2007-2011”.

Por eso es primordial que en los centros educativos las y los docentes aporten y motiven desde Preescolar a las niñas y niños a tener proyectos de vida, escuchar sus opiniones sobre qué quieren ser cuando sean grandes. Hacerles ver el significado de la educación para sus vidas, a través de métodos creativos, combinando la lectura con dinámicas que permitan el intercambio entre sus pares (chavalas y chavalos) y por ende promover la participación de los mismos. La aplicación de éste y otros procesos contribuirá a que la niñez y la adolescencia reciban una educación de calidad, recordemos que ellos y ellas son el presente y futuro de este país.


*Comunicadora Social