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¿Se acuerda usted de los famosos “paquines” que leíamos con verdadera fruición cuando niños y aún adolescentes? Aquellas revistas estaban dirigidas al público infantil y contenían historietas importadas y de artistas mexicanos. Su nombre aludía al de su fundador, Francisco (Paco- Paquín) Sayrols. El primer Paquín apareció en 1933, en los puestos de periódicos de México, único lugar del mundo que ha tenido diarios de historietas.

¡Ajá! ¿Y de dónde nos viene la palabra pasquín, el “escrito anónimo en que se censura, satiriza o difama al gobierno, una autoridad o una persona cualquiera”? De la estatua erigida en homenaje al gladiador romano Pasquino. Resulta que por una circunstancia, aún no aclarada, el pueblo romano tomó la costumbre de fijar escritos satíricos en el pedestal de la estatua. El término llegó hasta nosotros como pasquín, que en Nicaragua y otros países pasó a designar el “diario, semanario o revista con artículos e ilustraciones de mala calidad y de carácter sensacionalista y calumnioso”.

Como vemos, detrás de cada palabra hay una historia que contar relacionada con personajes de la ciencia, un pseudónimo, un ministro de Hacienda, un descendiente de reyes, un pueblo, un diplomático, un juez de paz.

Personajes de la ciencia
La “unidad de intensidad de corriente eléctrica” se denomina amperio, término que procede del físico y matemático francés Andrés María Ampere (1775-1836).

Del apellido del físico inglés Jacobo Prescott Joule (1818-1889) se origina julio, un término usado en el Sistema Internacional para designar “el trabajo producido por una fuerza” equivalente a diez millones de ergios.

Al apellido del notable físico escocés James Watt (1736-1849) le debemos el término vatio, unidad de potencia eléctrica equivalente a un julio por segundo.

Voltio, unidad potencial eléctrica y de fuerza electromotriz, deriva del ilustre físico italiano Alessandro Volta (1745-1827).

El macadán, término usado en la construcción de carreteras y caminos, procede del apellido del ingeniero escocés John L. MacAdam, quien concibió en la primera mitad del siglo XIX un sistema para la construcción de caminos con piedra machacada y comprimida con pesados rodillos de hierro.

Un pseudónimo
En 1887, el oftalmólogo polaco L. Zamenhof, después de una década de arduo trabajo, publicó un libro en el que proponía –con toda la teoría necesaria- la posibilidad de utilizar una lengua internacional, fácil de aprender porque no contenía las complicaciones de las gramáticas tradicionales de los idiomas del mundo. El título del libro era justamente La lengua internacional y firmaba como autor el Dr. Esperanto, seudónimo que le dio nombre a la lengua artificial de Zamenhof (el esperanto), considerada como una de las tentativas de idioma universal.

Un ministro de Hacienda del gobierno de Luis XV, tenía como afición recortar retratos de contornos, costumbre que incomodó a los cortesanos. Como la afición del Ministro se popularizó en todo el país, el vocablo se incorporó al Diccionario de la Academia Francesa en 1835, y en 1869 al Diccionario de la Real Academia Española con la grafía silueta y con el significado derivado de aquella afición del funcionario: contorno de una figura.

Un descendiente de reyes
Mecenas, el protector de las letras y las artes, proviene de Cayo Mecenas (s. 70 a. C.), un rico descendiente de reyes etruscos, convertido en consejero del emperador romano Octavio Augusto, que patrocinó a grandes poetas como Virgilio y Horacio. Siglos después, el Papa Sixto IV apoyó a Boticelli, Rafael y otros artistas, y el Papa Julio II lo hizo con Miguel Ángel Buonarrotti, quien concluyó la decoración de la Capilla Sixtina y de la Basílica del Vaticano.

Un pueblo
Bicoca aparece documentado en nuestro idioma desde 1609 con el significado de “fortificación pequeña y de poca defensa”, precisamente porque los españoles se alzaron con el triunfo —relativamente fácil, rápido y de gran importancia— en una batalla librada el 22 de abril de 1522 contra los franceses en Bicocca, población italiana al oeste de Milán. Posteriormente, bicoca se incorporó con dos significados de uso coloquial: “Cosa de poca estimación y aprecio” y “Cosa apreciable que se adquiere a poca costa y con poco trabajo”.

Un diplomático
La mortal nicotina, que se ha llevado a la tumba a muchos fumadores con cáncer en el árbol respiratorio, se debe su nombre al francés Jean Nicot (1530-1600). Efectivamente, cuando Nicot se desempeñaba como embajador de Francia en Lisboa a principios del siglo XVI, tuvo conocimiento de la exótica planta de tabaco (usada por primera vez en América por los mayas) y la llevó a la corte francesa en 1560 para obsequiársela a la Reina de Francia, Catalina de Médicis, quien estaba sufriendo migrañas muy fuertes. Jean Nicot, haciéndola aspirar polvo de tabaco, consiguió curarla. Este hecho fortuito le procuró mucho prestigio al Embajador y bien pronto la planta se la llamó “hierba de la reina”, “nicotiana” o “hierba del embajador”. En 1828 dos científicos que trabajaban en la Universidad de Heilderberg, Posser y Reimann, consiguieron aislar un alcaloide de la planta de tabaco y bautizaron su descubrimiento con el nombre de nicotina en honor del embajador francés Jean Nicot.

Un juez de paz
¿A quién se debe el término linchamiento para designar la ejecución sin proceso y tumultuariamente, a un sospechoso o a un reo? A Charles Linch (1736-1796), un juez de Virginia (EU). Se dice que Lynch, quien heredó de su padre, un colono irlandés, un odio hacia los ingleses, fue nombrado a los treinta años juez de paz en Bedford (Virginia). Durante la guerra de la independencia norteamericana, instituyó un tribunal popular que realizaba las ejecuciones “sin formación de causa”, acción conocida como “Lynch law” o “ley de Lynch”. Los defensores del juez virginiano argumentan que fue un ciudadano de gran espíritu cívico y -salvo un caso de asesinato, por el cual impuso la pena de muerte- las sentencias más graves que pronunció fueron multas y azotes. La supuesta “ley de Lynch” –agregan otros- no es más que una reacción instantánea frente a la agresión, una actitud defensiva e instintiva ante la desconfianza que en los pueblos generan las decisiones de algunos tribunales legalmente constituidos. Lo cierto es que la acción de Lynch ha llegado hasta nosotros como un individuo que ejerció la justicia al margen de la ley y que ha motivado a turbamultas a ejercer la “justicia” por sus propias manos, como las cinco mil ejecuciones ocurridas entre 1882 y 1951 en los Estados Unidos.


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