•  |
  •  |
  • END

Con mucha frecuencia, y con razón, los expertos en el desarrollo prestan atención a los índices de pobreza y pobreza extrema, para evaluar el grado de desarrollo de los países.

Menos atención se presta a otra categoría socioeconómica: los empobrecidos. Son personas cuyo nivel de vida se deteriora, aunque no caigan hasta los niveles de pobreza según los estándares técnicos internacionales (la medida más común es un ingreso diario inferior a los dos dólares).

Cuando una persona pierde el empleo, y solamente consigue otro con menor salario, siente que se empobrece.

Cuando un comerciante vende menos, y por tanto gana menos, siente que se empobrece. Cuando un productor, por incremento de costos, o menores precios, o menor producción por cualquier razón, tiene menos ingresos que el año anterior, siente que se empobrece. Cuando un médico, o la dueña de un salón de belleza, tienen menos clientes, sienten que se empobrecen.

Cuando en una familia un miembro pierde el empleo, aunque los otros miembros lo conserven, todos sienten que se empobrecen.

Los anteriores ejemplos por el lado del ingreso. Lo mismo ocurre por el lado del gasto o del consumo. Se come menos, o con menos calidad. El viaje que se hacía al mar, ya no se hace. El restaurante que se visitaba, ya no se visita. La medicina que se compraba, ya no se puede pagar, y ya no se puede enviar a los niños a la escuela, o a la escuela a la que quisieran enviarlos. El cumpleaños de la hija o el hijo, que antes se esperaba con gozosa expectativa, ahora es un aprieto angustioso porque no se puede regalar lo que se espera, o hacer la celebración que se quisiera.

¿Cuántos nicaragüenses se pueden ver en la situación que he descrito? Difícil saberlo, pero cuando en los últimos tres años la economía ha crecido muy poco, o casi nada, o ha decrecido como el año pasado, y en todo caso el ingreso per cápita es hoy menor que hace tres años, deben ser un montón de nicaragüenses los que sin haber llegado al nivel de pobreza o pobreza extrema, se sienten empobrecidos.

Después de tres años de gobierno de Ortega hay más pobres, y los empobrecidos no son pocos. ¡Qué triste balance!