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La libertad es sólo conciencia de la necesidad. Hegel

Excelente artículo el que ha publicado el doctor Hopman en la página de opinión de EL NUEVO DIARIO del 28 de febrero, en el cual aborda un punto muy válido, sobre el conocimiento básico necesario para la asimilación de una teoría científica como el marxismo, que es concebida en consonancia con los últimos avances multidisciplinarios no sólo en la aprehensión de la realidad, sino, también, en el método de investigación de la misma.

No obstante, a pesar de que Hopman comprende perfectamente la interrelación de disciplinas del conocimiento humano en la formación de una teoría científica moderna, se le escapa que Marx consideraba la teoría del materialismo dialéctico e histórico más que como un nuevo sistema filosófico, como una guía metodológica de análisis social e histórico, a partir del cual formula la estrategia política de lucha por el socialismo.

No es el marxismo un cuerpo teórico destinado al mundo académico, cuya comprensión cabal resulte compleja por falta de conocimientos o de capacidad subjetiva para su asimilación en países que, como Nicaragua, enfrentan una deficiente formación científica en sus programas académicos de estudio, tanto en el bachillerato como en la universidad. Que sería la tesis central de Hopman, para explicar la asimilación mediocre del marxismo en Latinoamérica.

Para Marx, su doctrina trata no sólo de interpretar científicamente la realidad social, sino, de transformarla sobre la base de las propias fuerzas internas de la realidad, en cambio constante. Bajo esa visión materialista de la historia, la sociedad está en permanente contradicción dialéctica, que en determinados momentos críticos lleva a un enfrentamiento decisivo entre las fuerzas opuestas. Lo que encierra no sólo la posibilidad, sino la necesidad de su superación hacia un estadio superior, en la medida que existen las condiciones materiales para un orden económico y social más progresivo.

En otros términos, la filosofía de Marx es una filosofía unida a la acción política, que identifica en la realidad económica que da soporte a la sociedad moderna, no sólo las leyes propias de su desarrollo, sino, al sujeto histórico, es decir, a la clase social en grado de transformarla en la dirección prevista científicamente, cuando las condiciones de cambio existen.

De pronto, el marxismo se ha convertido en una doctrina publicitada por sus adversarios, que le atribuyen posiciones equivocadas, fáciles de refutar, con un método polémico falso que en lógica se conoce como argumentum ad logicam. La dimensión subjetiva de la realidad, algún crítico superficial de Marx la interpreta como un consenso ético entre individuos que dé sentido a la transformación de valores en la sociedad, como premisa para el cambio de la realidad social en virtud de dicho consenso que, a su criterio, tanto Marx como sus seguidores latinoamericanos habrían supuestamente olvidado.

La dimensión subjetiva, desde un punto de vista materialista, inmensamente más serio, comprende el proceso de maduración de la conciencia de clase por medio de la praxis política del sujeto histórico progresivo, sobre bases objetivas que la hacen posible, más allá de la voluntad individual. Y no por medio de foros de reflexión ética entre elementos de la pequeña burguesía, o de cantos espirituales de comunidades religiosas.

El elemento subjetivo es un elemento central en la concepción de Marx, en lucha tanto contra el cooperativismo ideal de los socialistas utópicos, como contra el anarquismo voluntarista e ideal de Proudon; o contra el antiautoritarismo de Bakunin; o contra el método de Blanqui, en el cual más que el carácter de clase predomina el terrorismo revolucionario y la dictadura de una pequeña vanguardia, para adelantar un proceso de reforma gradual del modo de producción.

En Marx, el elemento subjetivo implica la transformación consciente de la clase en sí (elemento objetivo de la realidad) en clase para sí (elemento subjetivo, interdependiente con el primero), cuando en condiciones objetivas de crisis la clase explotada se organiza y crea estructuras de movilización, que en ciernes constituyen una estructura de poder alternativo. Con característica de participación y de democracia directa entre luchadores, y de coerción para las clases opuestas que defienden el viejo orden, en el cual fundamentan sus privilegios sociales.

El análisis pesimista del doctor Hopman con relación a la insuficiente formación profesional en Latinoamérica, a partir de su experiencia de 25 años en Nicaragua (el país más pobre del continente por razones, precisamente, subjetivas), llevaría a justificar la incomprensión no sólo del marxismo, sino, también, de cualquier otra teoría científica. Lo cual es mucho decir.

Lo deplorable de la realidad latinoamericana no es tanto la dificultad de adquirir conocimiento científico de primer nivel, para pequeñas elites de intelectuales, sino, la falta de utilidad práctica del mismo ante una realidad económica que no integra la ciencia en el modelo productivo. De manera que científicos y profesionales brillantes que pertenecen a esa elite, con el valor social que implica su formación académica emigran actualmente de Latinoamérica a los países desarrollados (que conscientes del flujo de valor que ello encierra para sus economías, han gestados tarjetas azules de emigración para facilitar su estatus legal y su empleo en universidades y en corporaciones europeas).

La teoría marxista no busca las aulas universitarias como el reducto predilecto para su asimilación formal, como cualquier otra teoría científica; sino que busca premeditadamente, por su propia esencia transformadora, la militancia de partidos políticos con carácter de clase, que integre a trabajadores en grado de asumir posiciones de vanguardia en la lucha de masas. Lo fundamental, para el marxismo, en este caso, no es la capacidad intelectual de sus seguidores, sino, el consecuente carácter de clase del partido en el que ellos militen.

Por esta razón, en momentos de pasividad social, en los partidos obreros de carácter internacional en los que nos ha tocado militar, los intelectuales, propensos a fomentar el individualismo, llegan a obtener su militancia luego de varios años de trabajo disciplinado de masas. Mientras los obreros, en grado de encabezar o de participar en las luchas colectivas de los trabajadores, son admitidos de inmediato. La primer enseñanza fundamental del marxismo, es su vínculo indispensable con el movimiento de masas.

La teoría marxista es, entonces, una herramienta metodológica con la cual la vanguardia de los trabajadores formula las líneas de acción de las masas organizadas, por medio de consignas agitativas que trazan un puente de transición entre el nivel de conciencia reivindicativo de los trabajadores en general y el programa de transformación socialista, que conduce a la toma del poder.

Marx afirma que los fenómenos sociales deben explicarse en la naturaleza del entorno social en que los hombres viven. El doctor Hopman intenta sustentar su tesis sobre el escaso desarrollo del marxismo en Latinoamérica, en la debilidad de la formación intelectual que habría en la región, y en ello hay una visión materialista que se agradece, pero, no alcanza a penetrar en las causas sociales del fenómeno, como aconseja Marx.

En comunidades predominantemente agrarias de Latinoamérica es comprensible que más que las ideas de Marx hayan prevalecido en el inconsciente de sectores de la pequeña burguesía, los postulados esenciales de Bakunin, que consideraba a los campesinos como las masas revolucionarias, y las acciones individuales y los actos espontáneos y aislados como creadores de situaciones revolucionarias. El Che sintetizó oportunamente estas ideas en la teoría del foco.

No obstante, no sólo en Latinoamérica hay una escasa comprensión del marxismo, sino que la situación política mundial se caracteriza por la crisis histórica de la dirección del proletariado, de cuya superación depende de forma cada vez más apremiante el destino de la humanidad (como hemos comprobado, al ver que la prevalencia de intereses privados han llevado al fracaso reciente del foro climático de Copenhague).


*Ingeniero Eléctrico