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Uno de los aspectos que condicionan las decisiones de inversión Nacional y Extranjera es el llamado “Clima de Negocios” o “entorno ecológico de negocios”. Según el Doin Business, un informe auspiciado por el Banco Mundial (BM), el entorno ecológico de Negocios se determina a partir de una serie de variables cuantitativas y cualitativas, a través de las cuales se puede facilitar la apertura de nuevas empresas.

Estas variables están relacionadas con la facilidad para gestionar permisos de construcción, movilidad y flexibilidad del mercado de trabajo, seguridad en el sistema de propiedad y facilidad para el registro de propiedades.

Muy importante es la disponibilidad y capacidad del sistema financiero para colocar créditos en los sectores que lo demandan, facilidad para el pago de impuestos y el cumplimiento de los contratos.

La mayoría de los gobiernos en sus políticas de fomento al desarrollo empresarial tratan de mejorar sus “notas” en este grupo de variables a fin de incidir positivamente en la construcción de un “clima de negocios” que suscite la atención de inversionistas nacionales y extranjeros.

En general, en 2009 los países de América Latina que más avanzaron en el desarrollo de reformas para facilitar la apertura de Negocios, fueron Chile y Colombia en Sur América, Antigua y Barbuda, Jamaica y República Dominicana en la región del Caribe y los más reformadores en América Central fueron Belice, El Salvador y Panamá.

Se puede decir que el Salvador lideró en 2009 los esfuerzos de reforma en América Latina y el Caribe, al reformar por tercer año consecutivo.

Un nuevo código de comercio redujo los requisitos de capital mínimo pagado, simplificó la legalización de libros contables y facilitó los requisitos de publicación.

Costa Rica recortó 17 días al digitalizar la inscripción ante la autoridad tributaria. Panamá simplificó la obtención de licencias, mientras que República Dominicana redujo el costo de apertura e introdujo la verificación en línea de la denominación social.

Una primera conclusión que podemos obtener de lo anterior es que América Latina y Centroamérica en particular, están avanzando, pero todavía no lo suficiente para crear un clima de negocios atractivo para facilitar el desarrollo de empresas y atraer Inversiones Extranjeras Directas (IED) en la cantidad y calidad requerida.

La realidad internacional evidencia que mientras las economías avancen en sus procesos de reformas orientadas a facilitar la creación de negocios, mayor será el crecimiento del sector formal de la economía, se atraerá más IED, se recaudarán más impuestos y se crearán más empleos.

La inscripción formal de las empresas proporciona nuevos beneficios, tales como recaudación de más recursos cuando varios individuos se asocian para crear una empresa, las firmas formales tienen acceso a diversos servicios e instituciones, desde tribunales hasta bancos comerciales.

Por ejemplo, el Gobierno de Senegal (Doing Busness 2009 www.doingbusness.org) reformó el registro de sociedades en julio de 2007 y para mayo de 2008 los empresarios habían inscrito 3,060 empresas nuevas, un incremento del 80% con respecto al año anterior.

La reforma más popular en cuarenta y nueve economías fue la de facilitar a través de leyes, la facilidad para la creación de empresas.

Azerbaiyán, por ejemplo, en el año 2004 estableció un límite de tiempo para el procedimiento de inscripción y en 2005 introdujo el principio de “silencio positivo” para autorizaciones ante la administración tributaria. En 2007 se suprimió el requisito de sello o estampilla de la sociedad y en 2008 se estableció una oficina de ventanilla única. El tiempo para crear una empresa pasó de 122 días a sólo 16, y el costo se redujo de 14.4 dólares del ingreso per cápita a tan solo 3.2 dólares.

Nicaragua es uno de los países que menos reformas orientadas a la facilitación de la creación de empresas realiza, la agenda parlamentaria está cubierta de discusiones “politiqueras” enfocadas en el debate de “cualquier cosa”, mientras las acciones para crear leyes que faciliten el desarrollo de las empresas, micro, pequeñas y medianas se siguen postergando.

En 2008 Nicaragua ocupó el lugar número 97 en el ranking que mide la facilidad para hacer negocios, en 2009 pasó al lugar 107, perdiendo 10 puntos de competitividad.

Otro indicador importante y que es tomado muy en cuenta por los inversionistas (sobre todo extranjeros) es el índice de corrupción. Nicaragua en este campo ocupa el lugar 134 de 180 países, siendo el índice de corrupción de 2.5, sólo superado por Haití, que tiene un índice de corrupción de 1.4 (entre más se acerca a cero el país es más corrupto, entre más se aproxima a 10 el país es menos corrupto). Por ejemplo, Costa Rica, Barbados y Santa Lucía presentan índices de 5.7, 7.0 y 7.1, respectivamente.

Sólo basta comparar la dinámica de los negocios y los niveles de atracción de Inversión extranjera Directa (IED) y la evolución del producto interno bruto de estos países(PIB)( Costa Rica, Santa Lucia y Barbados ), con índices de corrupción más bajos en relación con aquellos con mayores índices de corrupción( Haití, Nicaragua y Honduras) para darse cuenta de que la corrupción es altamente perniciosa para el crecimiento económico y los factores que determinan el crecimiento.

*Coordinador de Investigación Empresarial Facultad de Administración Upoli