•  |
  •  |
  • END

La globalización de las tecnologías de la comunicación y la información es la que más impacto tiene sobre la educación superior contemporánea. Pero también, genera riesgos. Sin duda, cada vez es más frecuente el uso en la educación superior de las videoconferencias, libros, revistas y hasta bibliotecas electrónicas. Las comunidades académicas se intercomunican instantáneamente a través de las redes cibernéticas. La educación a distancia es ya una modalidad cada vez más frecuente en los currículos universitarios y las “universidades virtuales” se instalan incluso en el seno de universidades tradicionales.

La Unesco presentó en el año 2005 un informe mundial titulado “Hacia las Sociedades del Conocimiento”, en el que se muestra un panorama prospectivo de los cambios que estamos presenciando a nivel global. En este informe se dice que: “la tercera revolución industrial ha ido acompañada de un cambio de régimen de los conocimientos. A este respecto, cabe señalar el advenimiento de un doble paradigma: el de lo inmaterial y el de las redes”.

La universidad del futuro necesariamente tendrá que integrarse a las redes académicas y de cooperación y participar activamente en el mundo universitario internacional y regional. La integración de todas estas redes de investigadores y académicos en una “red de redes”, conducirá a crear, paulatinamente, una verdadera comunidad universitaria mundial.

El tema de las redes académicas y de cooperación estuvo presente en las deliberaciones de la “Conferencia Regional sobre Educación Superior” (CRES – 2008), celebrada en Cartagena, Colombia, y en la “Segunda Conferencia Mundial sobre Educación Superior” CMES-2009, celebrada en París, ambas bajo los auspicios de la Unesco.

La Declaración final de la CRES-2008, dedicó una sección especial a las Redes Académicas, que textualmente dice: “La historia y los avances construidos desde el ámbito de la cooperación han hecho a nuestras instituciones de Educación Superior actores con vocación de integración regional. Es mediante la constitución de redes que las instituciones de Educación Superior de la región pueden unir y compartir el potencial científico y cultural que poseen para el análisis y propuesta de solución a problemas estratégicos.

Dichos problemas no reconocen fronteras y su solución depende de la realización de esfuerzos mancomunados entre las instituciones de Educación Superior y los Estados”. “Las redes académicas a escala nacional y regional son interlocutores estratégicos ante los gobiernos. Son, asimismo, los protagonistas indicados para articular de manera significativa identidades locales y regionales, y colaborar activamente en la superación de las fuertes asimetrías que prevalecen en la región y en el mundo frente al fenómeno global de la internacionalización de la Educación Superior”.

A su vez, el Comunicado de la Conferencia Mundial sobre Educación Superior 2009, destacó la enorme importancia de las redes en el campo de la cooperación internacional en educación superior y en los esfuerzos conducentes a reducir la brecha entre los países más desarrollados y en vías de desarrollo.

La conclusión general que cabe extraer de lo antes expuesto es que las redes académicas y de cooperación científica son una realidad producto de la globalización del conocimiento y del extraordinario desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación. Ellas representan un instrumento muy valioso para el enriquecimiento de la vida académica en nuestras universidades. Además, son una herramienta sumamente útil para el avance del conocimiento tanto disciplinario como inter y transdisciplinario. Hoy día es muy difícil que un especialista pueda aislarse de la comunidad de investigadores que trabajan su misma disciplina. Por lo tanto, las universidades deben estimular y facilitar que sus docentes e investigadores se vinculen a las redes académicas. La misma institución debería incorporarse a las redes de cooperación interuniversitaria. Sin embargo, debe tenerse presente el riesgo de la introducción, en el trabajo de las redes, de consideraciones mercantiles que puedan desvirtuar el espíritu de solidaridad que debe inspirar su trabajo.