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Primer mandamiento: Cumple tus promesas sobre todas las cosas. Durante la primera mitad de la administración del presidente Daniel Ortega, se optó oficialmente por “desistir de reformas tributarias en aras de garantizar la estabilidad macroeconómica de la nación”, desperdiciándose de esta manera la magnífica oportunidad de realizar ajustes tributarios que incidieran en la recaudación y moderasen la inequidad. Las ofertas electorales por “transformar desde sus raíces el injusto sistema fiscal que agobia a los nicaragüenses” pasaron al congelador neoliberal tantas veces criticado desde la otrora oposición, hoy en el poder. Caso único en los gobiernos latinoamericanos de las últimas dos décadas.

Segundo mandamiento: Cometes pecado si descuidas el capital humano. La clave de toda reforma tributaria no la busquemos en la letra de la ley ni en el frío tecnicismo. Reside en la gente que la hace viable, en el servidor público que la aplica, la explica, la administra y “traduce” al contribuyente. Luego de transcurridos más de 100 días desde que la Ley 712, Reforma a la Ley de Equidad Fiscal, fue aprobada en la Asamblea Nacional el 3 de diciembre 2009, un Fisco técnicamente diezmado se evidencia, por ejemplo, en algo tan sencillo como no haber podido aún definir el mecanismo de retención IR del 1% de los ingresos originados en pagos a través de tarjetas de crédito y débito, o cuando por falta de elemental organización técnica no se recaudaron dos millones de dólares en enero y febrero 2010 del nuevo tributo por la circulación interna del transporte de carga internacional.

Tercer mandamiento: No santifiques la mediocridad. Frente a la grave caída de los ingresos públicos en la región a lo largo del 2009, cada país realizó cambios por el lado de los ingresos (impuestos) y del gasto (control presupuestario). Nicaragua no fue la excepción aunque su reforma tributaria –la más conservadora y tardía de Centroamérica– aspira a una recaudación extra en 2010 equivalente a 45 millones de dólares, mientras que la reforma de El Salvador estima un ingreso adicional equivalente a más de cinco veces la meta de nuestro país. ¿Será posible incrementar la recaudación con calidad, sin menoscabo de la equidad?

Cuarto mandamiento: ¡Ay de ti si manoseas la Constitución! Toda reforma fiscal está obligada a honrar los mínimos básicos de calidad técnica y respeto a los cánones esenciales del Estado de Derecho. No tiene justificación alguna, por ejemplo, que la reforma tributaria 2010 se haya publicado en contra del artículo 141 de de la Carta Magna. ¿Sabía usted que la Ley 712 fue divulgada en La Gaceta No. 241 del 21 de diciembre 2009 sin la firma del Presidente de la República, y es por tanto inexistente?

Quinto mandamiento: Nunca abras hoyos para tapar otros. El artículo 3 del Código Tributario es categórico en advertir que las exoneraciones sólo pueden otorgarse mediante ley, jamás por decretos presidenciales. Pero la sorprendente realidad dice lo contrario cuando constatamos que el presidente Ortega ha concedido 59 dispensas de pago de impuestos, a la vista y paciencia de la Asamblea Nacional. El mismo Código Tributario preceptúa en su artículo 61 que a raíz de toda nueva exoneración debe calcularse el respectivo gasto tributario ocasionado. ¿Cuánto le cuesta a Nicaragua esta “concertación” fiscal?, ¿quiénes son los beneficiados?, ¿cuántas escuelas se hubieran construido con esos fondos no captados? ¿Por qué en este bingo de la alegría no juega el asalariado?

Sexto mandamiento: Tu horizonte impositivo debe trascender. La Organización Mundial de Comercio (OMC) afectará en el año 2015 el régimen de zonas francas en el mundo. La mayoría de países de la región desde ahora se apresta a sustituirlo gradualmente por planes integrales de incentivos que salgan al paso de esta inminente transformación global. Se espera que las tradicionales exoneraciones sean reemplazadas por beneficios tributarios convenientes a la inversión que a la vez no socaven la hacienda pública. ¿Cómo se insertará Nicaragua y sus 75 mil empleos en zonas francas ante la nueva ola de cambios en Centroamérica? Si nuestros vecinos impulsan con decisión estos procesos, ¿qué hará Nicaragua? En el caso que el país avance en la dirección correcta, ¿cuándo lo conocerá la sociedad civil?

Séptimo mandamiento: Cuidado utilizas el diálogo en vano. Ante la inexcusable pasividad de la población contribuyente, el COSEP viene funcionando de hecho como el interlocutor exclusivo del Gobierno de la República en materia económica, en particular tributaria. Esta cúpula empresarial tiene la obligación de transformar el diálogo en búsquedas permanentes de unidad en la diversidad, previa renuncia a intereses mezquinos de negociaciones con “dedicatoria” que agreden el interés nacional.

Octavo mandamiento: No abuses de tu credibilidad. Una fórmula ideal para debilitar la confianza y degradar instituciones, se obtiene alentando la inestabilidad. Cambios frecuentes en lo fiscal constituyen maneras perfectas de hipotecar la credibilidad y espantar la inversión. Un dato curioso: después de la Ley 712, vigente a partir del 1 de enero 2010, fueron publicados en el lapso de 35 días tres decretos ejecutivos reformatorios de la controversial reforma tributaria que apenas balbucea. ¿No es esto falta de seriedad?

Noveno mandamiento: Tienes prohibida la improvisación. Un sistema tributario que respira desde coyunturas y temerarias ocurrencias de última hora, está condenado al fracaso o, en el mejor de los casos, a la inevitable improductividad. Sin mayores comentarios…

Décimo mandamiento: Haz la tarea en casa y déjate de excusas. La Ley y Reglamento de la Reforma Tributaria 2010 ordenan emitir cuando menos cinco normativas técnicas, imprescindibles para orientar al contribuyente y facilitar su cumplimiento voluntario. ¿Cuándo será?