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Si nos fuera dada la facultad de construir realidades sociales y políticas sobre la base de nuestras opiniones, al margen de, o ignorando, los propios hechos, haríamos realidades virtuales muy a nuestro gusto. Pero como las realidades virtuales no las podemos hacer individualmente, nos las hacen los factores del gran capital, de la política y de todos los demás poderes, en especial el de la información.

Esos medios del gran poder de la información transnacional nos han hecho una Cuba virtual, sobrepuesta a la Cuba real. De esta Cuba real ocultan que no es desde hace 51 años que resiste las agresiones estadounidenses, sino que las ha sorteado, por lo menos, ¡durante 207 años! Parto de la fecha exacta, 1803, cuando el presidente Jefferson, después de comprar el territorio de Lousiana a Napoleón Bonaparte, por sesenta millones de francos, demostró que ya estaba en la mente imperial la conquista de Cuba.

¿Qué cosas no ha hecho desde entonces Estados Unidos contra Cuba, para poseerla? Muchas, entre otras:
* Una guerra prefabricada contra España para frenar la lucha de independencia de los cubanos y quedarse con Cuba (como se quedó con Puerto Rico y otros territorios). Lo logró a medias, imponiéndole en su Constitución de república mediatizada su voluntad de intervenirla cuantas veces lo considerara necesario (Enmienda Platt, 1902). Después de 57 años, la revolución resumió en su victoria sobre la Cuba colonial-virtual, las luchas independentistas iniciadas desde el Siglo XIX.

* De ahí arrancan las agresiones contra Cuba: bloqueo económico y político, agresiones militares y terroristas, campañas diplomáticas y culturales. Con las eficientes tecnologías de la comunicación, la Cuba virtual vive distorsionando la imagen de la Cuba real. No hay periódico, radio ni televisión que no se ocupe diariamente --por encargo, por coincidencia ideológica o por pereza mental-- de cumplir una tarea sencilla y básica: exponer todo lo que se dice de la Cuba virtual y ocultar al máximo lo de la Cuba real. De ello, aquí no cabrían más que unos pocos ejemplos.

* El bloqueo contra la Cuba real –dicen— no persigue violar la soberanía del país, sino rescatar los derechos humanos del pueblo cubano; todo justificado con la intención de “liberarla del comunismo” para “restablecerle la democracia”. Pero, en estricta verdad, en Cuba nunca existió democracia mientras estuvo bajo el imperio gringo a través de sus dictadores y gobiernos títeres, hasta 1959.

* “Cuba se está cayendo a pedazos”, grita cualquier sentado sobre los escombros de su país, para ser puntual en el afán de presentar a la Cuba real en condiciones propicias para ser “rescatada”. Pero la Cuba real, sigue ahí, sin niños pidiendo en los semáforos ni durmiendo en las calles; con más médicos per cápita que muchos de los países latinoamericanos; con una escuela de medicina donde se han graduado de forma gratuita miles de médicos de África, América Latina y estudiantes pobres de los Estados Unidos.

* De la Cuba virtual todo el mundo quiere salir, incluso exponiendo la vida, en busca de “libertad”. De la Cuba real salen miles de médicos, técnicos, artistas y maestros hacia países asiáticos, europeos, africanos, latinoamericanos y muy pocos a Estados Unidos, a trabajar o a colaborar en la eliminación de la ignorancia y las enfermedades, de lo cual se informa, sólo tangencialmente, cuando alguien, de entre miles, decide quedarse o dirigirse a otro país.

* Los ciudadanos estimulados a salir ilegalmente por los promotores de la Cuba virtual, obtienen la categoría de héroes, el trabajo y residencia en Estados Unidos, en tanto este país incumple el acuerdo de otorgar determinada cantidad de visas anuales para quienes deseen salir legalmente. Y en la frontera con el México real, construyen un muro para atajar a miles de latinoamericanos, si antes no mueren de sed en el desierto, baleados por guardias gringos o robados y asesinados por los coyotes.

* En la Cuba virtual, a cualquiera que se va de la Cuba real, se le construye un escenario millonario de máxima estrella. A los aficionados desinformados los llevan al fondo de la ignorancia. Sólo veamos un caso típico: con la Sonora Matancera empezó y terminó la cultura musical cubana. Pero si nuestro país tuviera la cuarta parte de la intensidad y altura de la formación y ejecución musical, del arte y la cultura en general, que existe en la Cuba real, sería de los más cultos del continente. (Varias orquestas sinfónicas, un ballet clásico de los mejores del mundo, innumerable cantidad de orquestas y conjuntos con música de todo género y anuales congresos, conferencias de científicos y festivales internacionales de todo tipo, etcétera, que sin libertad de creación de los artistas ni del pueblo para disfrutarlo, no existirían).

* Los Estados Unidos y sus aliados europeos casi llenan el Océano Atlántico con sus lágrimas de cocodrilo por los derechos humanos en la Cuba real, pero, para los medios de comunicación, sus asesinatos cotidianos de niños, mujeres y ancianos “sólo” son actos de guerra, y no violación de los derechos humanos en Irak, Afganistán y Palestina. Los gobiernos europeos prestan su espacio aéreo para el vuelo de aviones estadounidenses con prisioneros ilegales, y con eso, tampoco violan los derechos humanos.

* A la Cuba real la acusan de ser nido de “terroristas”, y bajo esa acusación, además de espionaje, mantienen en la cárcel a cinco cubanos, algunos condenados a cadena perpetua; a unas esposas les niega visas Estados Unidos para visitar a sus esposos en la cárcel. Su “delito”: haberse infiltrado en grupos de contrarrevolucionarios, para evitar sus acciones terroristas contra su patria, sin causarle ningún daño a la seguridad de Estados Unidos. O sea, que USA les castiga por evitar el “trabajo” de sus terroristas. Consecuentes con esta hipocresía, al ultra terrorista Luis Posada Carriles, autor intelectual de la voladura de un avión cubano con decenas de jóvenes deportistas, sólo lo “juzgaron” por haber entrado ilegalmente a los Estados. Este asesino es tratado como un héroe, y se pasea libremente por Miami.

Con estos y otros casos de hipocresía –imposibles de detallar aquí— sería un hecho insólito que en la Cuba real, el gobierno no tomara medidas para su defensa y control sobre los enemigos internos, quienes no sólo demuestran sus simpatías por el país agresor, sino que con el disfraz de meros simpatizantes de la “democracia” efectúan actos contra la seguridad de la Cuba real, como agentes orientados y pagados por la Oficina de Intereses de los Estados en La Habana.

También sería un fenómeno que en medio de las deformaciones y las confusiones creadas por la propaganda contra la Cuba real, millones de mujeres y hombres honestos, luchadores por los derechos humanos en sus respectivos países, no reaccionaran contra algunas violaciones de los derechos y las libertades en la Cuba real, denunciadas con mayor énfasis a partir de la muerte de Orlando Zapata y la huelga de hambre de Francisco Fariñas.

No todo el mundo cae en la trampa de los hipócritas. Pero los luchadores por los derechos humanos y las libertades políticas en nuestro país, y amigos de Cuba real, no deben ser ingenuos como para negar las violaciones de algunos derechos en Cuba. Sería tan ingenuo, como quien piensa que todo “disidente” cubano es una mansa paloma de la paz. Fuera de estos extremos, se advierte la intolerancia del gobierno cubano hacia la minoría que reclama su derecho de expresión. No importa que dentro de esta minoría haya agentes pro gringos, como en efecto los hay, pero ningún ser humano pierde sus derechos fundamentales si no cuando comete un delito, y no es delito pensar diferente.

Conociendo lo que conozco sobre la Cuba real, pienso que no se justifica la represión contra las mujeres que se movilizan a favor de sus maridos o familiares presos por cualquier motivo. La revolución cubana no es algo artificial, sino la voluntad expresa y concreta de la mayoría de los cubanos. ¿Por qué temerle a la movilización de tan pocas personas en medio de una absoluta mayoría de un pueblo políticamente formado –la mejor defensa de su patria durante 200 años—, y que no va a cambiar sus opiniones por lo que expresen libremente los adversarios de la revolución? Sería lo contrario, los verdaderos agentes contrarrevolucionarios se verían en una situación incómoda, porque habiendo libertad de expresión, movilización y de organización, no podrían tener pretextos ni podrían ocultar sus verdaderas intenciones de facilitar el éxito de los agresores seculares del imperio vecino. Les denunciaría su propia farsa a los ojos de sus compatriotas.

En cambio, con las prácticas represivas y la intolerancia, el gobierno cubano colabora de hecho con los fabricantes de la Cuba virtual.