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Desde luego que el encabezado del artículo no sugiere, que en los años 80, que fueron difíciles y críticos para Nicaragua, la URSS basó su cooperación y asistencia hacia nuestro país únicamente en las armas. Simplemente ese gigantesco apoyo militar fue vistoso tanto para los sandinistas, como para aquellos que intentaron militarmente destruir a la revolución nicaragüense y por eso, esa cooperación militar resalta mucho hasta hoy día. Fue uno de los factores decisivos para que Nicaragua pudiera defender su soberanía, integridad territorial y su decoro nacional. De otra manera, Nicaragua se hubiese convertido en la Grenada del 83 o el Panamá del 89, donde las tropas norteamericanas fueron a “pasear” sin encontrar ninguna resistencia, más que la de unos cuantos patriotas.

La enorme lista de rubros en el campo económico, social y cultural con que la Unión Soviética cooperó con la Revolución Popular Sandinista, no tiene parangón en la historia de cooperación externa de nuestro país. Por eso es que la URSS se volvió nuestro aliado estratégico desde esa década, y de ahí que la Revolución Sandinista sufrió un golpe mortal cuando el derrumbe del bloque socialista era inminente.

Posteriormente, la Federación Rusa se unió al conjunto de naciones que condonaron las deudas externas remanentes de la década de los 80, como una forma de seguir asistiéndonos a mitigar nuestra ultra pobreza e incapacidad de hacerle frente a dichas obligaciones. Esto se dio aun con el gobierno de corte capitalista salvaje de Boris Yeltsin.

En los años 90 y principios del 2000, me comentaba uno de los pocos comerciantes rusos que se quedaron en el país, sobre su pesar de ver a Rusia abandonar los espacios económicos de mercado, que se habían logrado en Nicaragua. “¿Pero que te puedo decir más? –me decía ese amigo—, si nosotros mismos nos hemos convertido en el mercado suculento de las transnacionales”?

Otros, rusos e inclusive varios nicaragüenses, opinan que Rusia no tiene nada que ofrecerle a Nicaragua; además, es un país muy distante y por eso toda actividad comercial se torna más cara. De tal manera que a cualquiera que desconozca a ciencia cierta la trayectoria de las relaciones bilaterales con Rusia, les resulta asombroso ver que los tanques T-55 y los AK-47, son sustituidos por fábricas de chocolate y telefonía celular en relaciones de mutuo interés. Y más asombro les causaría, si se llegaran a concluir mayores mega proyectos con la Federación Rusa, que le permitan a Nicaragua enrumbarse hacia un camino de desarrollo auto sostenible, como lo es la construcción del canal seco y otros muchos más ¿Y por qué no?

¿Acaso no era esa la intención en los planes de desarrollo a futuro de la Revolución Sandinista en conjunto con el bloque socialista, cuando fueron enviados miles de nicaragüenses a prepararse de manera técnico científica a estos países?.

Ahora, cuando la guerra de desgaste que sufrió Nicaragua en los 80 parece ser asunto del pasado, hay que retomar ese rumbo de desarrollo nacional basado en relaciones fructíferas con aquellos países, que han demostrado estar a nuestro lado. ¿Si estuvimos en la guerra juntos, por qué no estarlo en tiempo de paz? Y es que el subdesarrollo, la pobreza, el atraso tecnológico, la incapacidad de ser auto sostenibles es el peor enemigo actual para nuestro país. Es el enemigo inminente que nos asecha a diario y que nos limita a ver horizontes más claros. Ahora es cuando necesitamos de nuevo a ese aliado estratégico, para el desarrollo.

“Con Rusia se puede contar”, me decía un amigo de ese país hace un mes. “Lo que pasa es que no sólo hay que definirse en esta dirección, sino hacer todo lo posible para que las cosas caminen, y para esto se requiere de preparación y de profesionalismo”.

Como se dice en mundo del negocio: hay mil oportunidades para hacer bussiness, pero sólo una te asegura su éxito, y esta es el profesionalismo, que está de fondo.

Claro está, que lo mejor para Nicaragua sería tener varios aliados estratégicos para el desarrollo, pero ante la posibilidad de mayores relaciones con Rusia, me llama la atención el grado de competitividad actual de ciertos actores internacionales en el plano de las relaciones económicas, de asistencia y cooperación para con Nicaragua. Mientras unos se van otros vienen y hasta posiblemente para quedarse. Esta dinámica y grado de competitividad internacional, que siempre ha existido y existirá en las relaciones internacionales, solo me recuerda una caricatura, que vi en un diario norteamericano en los años de la guerra fría cuando la lucha por el cosmos era parte del escenario de la confrontación bipolar. La caricatura describía a dos científicos de la NASA hablando sobre la conquista del planeta Marte. Y un le decía al otro:

-¿Será cierto que algún día llegaremos a Marte?

- ¡Sí!, le respondió el otro… cuando los marcianos ya hablen ruso.

Para aquellos que usan la cooperación como instrumento de chantaje y dominio, si se van, de repente podrían descubrir que compraron un ticket sin retorno en nuestras relaciones de inversión y cooperación para el desarrollo. Si logran regresar, podrían encontrar, que su silla ya esté ocupada. En todo caso, le corresponderá a nuestros intereses nacionales, nuestra razón de Estado y la razón de mercado abrir nuevas posibilidades con los ausentes extranjeros en materia de inversión, cooperación y asistencia externa.

*Presidente Ejecutivo CREI.
Centro Regional de Estudios Internacionales.