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Durante los últimos quince años la Casa Blanca perdió su interés hacia Latinoamérica. Sus objetivos estratégicos estaban enfrascados hacia la guerra de los Balcanes, la destrucción de Yugoslavia, Irak, Afganistán.

Mientras el imperio se entretiene asesinando y masacrando a la población de estos países, en nuestro continente surgen gobiernos revolucionarios y democráticos-burgueses: Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, todos bajo el faro luminoso de la heroica, combativa e indomable Cuba.

La era de los militares gorilas pasaba a la historia. El crimen, la tortura, el terrorismo de Estado, la doctrina de Seguridad Nacional, el Plan de Cóndor, etcétera, quedaban atrás, como una pesadilla en nuestra sociedades, laceradas por todos estos estragos impulsados por la CIA, el Departamento de Estado y el respectivo inquilino de la oficina oval.

Esta realidad promueve la búsqueda de la unidad política-económica de nuestros pueblos. Líderes revolucionarios latinoamericanos como Fidel y Hugo Chávez, conciben, organizan y ponen en práctica la alianza denominada ALBA, para el desarrollo de los pueblos que la conforman, así como la integración gradual de otros basados en principios como la solidaridad, el mercado justo, el intercambio científico-técnico, la opción por los pobres, la soberanía, independencia y autodeterminación. Con el transcurrir del tiempo, la visión de Fidel y Hugo Chávez está siendo efectiva y dando sus frutos.

La “operación milagro” ha devuelto la visión a miles de seres humanos sumidos en la pobreza extrema, desposeídos y excluidos, la graduación de centenares de médicos en la Escuela Latinoamericana de Medicina ha elevado la atención en la salud de nuestros pueblos; la campaña de alfabetización “Yo sí Puedo” ha dado como resultado que centenares de miles de personas hayan salido de la oscurana, empezando por primera vez a leer y escribir, derecho humano conculcado a nuestros pueblos. La creación del banco del ALBA constituye un eslabón fundamental para el desarrollo socio-económico de nuestros pueblos, lo cual se complementa con las facilidades de pago de la cuota petrolera venezolana que contribuye al financiamiento de obras sociales y procesos productivos. El Sucre facilitará aún más los recursos económicos y el intercambio comercial.

Los resultados a estas alturas son sumamente positivos, evaluación realizada recientemente en la Cumbre del ALBA en La Habana. La integración y desarrollo de los países latinoamericanos en Mercosur y últimamente en el ALBA y Unasur no es aceptada por los imperialistas norteamericanos. La llegada de Obama a la presidencia de USA, apuntala y profundiza los planes de recuperación hegemónica del continente, entre los que sobresalen las estrategias político-militares elaboradas por la administración Bush.

Nadie que se llame sensato, puede pasar por alto los intereses que persigue USA: tomar para sí, no importan los medios, el petróleo venezolano y ecuatoriano, gas, agua y demás riquezas naturales que tenemos en el continente.

La puesta en marcha de este plan de desestabilización de nuestros pueblos, comenzó con el intento de balcanización de Bolivia, cuando la oligarquía pro-imperial, atrincherada en la media luna que aglutina los departamentos más ricos de Bolivia, como Santa Cruz, intentan desconocer al ejecutivo boliviano. Continuó con el golpe de Estado en Honduras, montando una farsa político-diplomática para concluir en el reconocimiento del gobierno electo bajo la ilegalidad constitucional. Paralelamente, se instalan las bases militares norteamericanas en Colombia, preparando las condiciones para la guerra contra la Venezuela. El narcotráfico, impulsado por el presidente Uribe, los militares colombianos y la CIA, arman y reparten droga y dinero a los habitantes de la costa Atlántica de Nicaragua, presionando con la autonomía total respecto del resto del país, para desestabilizar al gobierno y la Nación. Estos son los escenarios que se presentan al finalizar el año 2009.

Los pueblos pobres, explotados, marginados, excluidos de la riqueza social, han sido protagonistas de los beneficios del ALBA .La defensa de estas conquistas y logros sociales es una necesidad. No podemos ser actores pasivos cuando en nuestras narices se están creando las condiciones para quebrar de una vez por todas nuestros sueños y esperanzas de que un mundo mejor es posible.

En nuestro país, el FSLN debe hacer mayores esfuerzos en la divulgación y propagandización de los logros económico-sociales producto del ALBA. No sólo los sectores pobres, excluidos y marginados han cosechado logros. También productores agrícolas, ganaderos y empresarios han obtenido beneficios de la alianza bolivariana. La crisis económica en el país, no ha sido tan aguda y catastrófica por el ALBA.

La organización, movilización y denuncia del pueblo sobre los peligros y amenazas de destrucción que se está tejiendo alrededor de nuestros pueblos para frenar este gran esfuerzo de unidad, para lograr gradualmente la independencia económica como bloque de países ante las embestidas de los bárbaros del norte, no admiten discusión.

Independientemente de que haya grupos de poder a lo interno del FSLN que se están aprovechando de la alianza bolivariana, según señalan algunos entendidos en la materia, la verdad es que la nación, la patria, nuestro país también obtiene logros, réditos, beneficios. No se trata de atacar el ALBA por atacarlo. También hay que dar al César lo que es del César. Nicaragua ha avanzado y continuará avanzando. Cerrar filas contra Obama y Uribe es una cuestión de honor, de principios. DOS señaló hace algún tiempo, en una cumbre del ALBA: “No se trata de ser dependiente de la ayuda Venezolana, sino de trabajar en función de nuestro desarrollo”.

La conquista de la independencia, la soberanía política y económica es una misión histórica. Estos elementos constituyen el ALBA. Su defensa es imprescindible para alcanzarla en corto, mediano y largo plazo. Elaborar una estrategia única para su defensa es de vida o muerte. Nicaragua y el FSLN pueden dar este paso adelante.

*Periodista Graduado en Ciencias Sociales en la ex RDA

Docente de la Universidad Paulo Freire San Carlos Río San Juan