•  |
  •  |
  • END

Una vez escribí un cuento en el cual una liberación súbita de dióxido de carbono, proveniente del cráter Tiscapa, mataba a miles de managuas. En esta tragedia ficticia, la nube de gas tóxico se propagaba sorpresivamente acabando con la vida de todos los diputados y principales funcionarios de gobierno, incluyendo al presidente.

De pronto Nicaragua debía refundar su escenario político. El horror de estas muertes ponía frente a nosotros, los sobrevivientes, una página en blanco para escribir una nueva historia. Pero como todos ustedes imaginarán (oh sagaces lectores) en poco tiempo todo el orden se reestableció con los mismos vicios y las mismas carencias.

Sí, mi cuento fracasó por predecible. Parece que de manera instintiva los nicas sabemos que los verdaderos cambios no pueden ocurrir al margen de un cambio general de mentalidad. Todo el desastre que vivimos hoy día no se basa en unos pocos individuos, se basa en el colectivo.

El panorama es complicado, no solo se trata de deshacerse de los abominables personajes que componen la política local, se trata de modificar la matriz de donde surgen sus relevos. Esa matriz es la cultura nicaragüense.

Por tanto, nos enfrentamos al más difícil de los enemigos: nosotros mismos. Inicio el debate sugiriendo tres actitudes perniciosas en las que podemos enfocar nuestros esfuerzos:

1. Viscelaridad
2. Apatía
3. Incongruencia

Visceralidad (que se deja llevar por reacciones emocionales)
Constituye un problema que no se pueda mantener un diálogo sin caer en la ofensa y la descalificación personal. Sin intercambio de ideas el intelecto se estanca.

Acción para contrarrestar la visceralidad:

Platique con gente de otras afiliaciones políticas. Debata sin enojarse y apunte los buenos argumentos de su adversario. Posteriormente investigue sobre la veracidad de dichos argumentos y, si es posible, rebátalos con datos.

Apatía (dejadez, indolencia, falto de vigor o energía)

Nos gusta echarnos a morir sobre el sofá y frente al televisor (¡Qué conveniente!).

La acción, cualquiera que sea, contrarresta la apatía, aquí algunas sugerencias:

a) Siembre árboles.
b) Con un rótulo que diga “No tirar basura” y una papelera vaya a las paradas de buses a conversar con la gente.
c) No regale dinero a los niños. Seleccione un niño y regálele un libro de ciencias o matemática acorde a su nivel. Al menos dos veces a la semana tómese el tiempo para conversar y hágale preguntas al niño sobre el libro, por cada pregunta que responda acertadamente retribúyalo.
d) Quéjese cuando reciba un mal servicio. Esto incluye servicios del gobierno por los cuales todos pagamos: es nuestro deber exigir calidad. (Es importante hacer reclamos en voz alta cuando coincida en un lugar público con un funcionario cuya labor usted considere insatisfactoria).
e) No pague sobornos.
f) Manténgase informado y comente con otra gente las noticias.
g) Invente qué hacer pero haga algo.
h) Escriba a israel_lewites@hotmail.com si le interesa ser parte de una red para efectuar acciones constructivas.

Nota: Sea humilde con los resultados que espera de sus acciones o se va a frustrar.

Incongruencia (falta coherencia con principios y valores)

Siempre he creído que el camino de la ética es recto, sin embargo somos creativos para inventarle desvíos, curvas y bifurcaciones. La incongruencia es la constante del quehacer político nicaragüense, sin embargo ésta se extiende a la vida laboral y familiar.

Nuestros reclamos como ciudadanos se vuelven una farsa cuando nosotros somos los cimientos del sistema corrupto:

Se queja de la represión quien en su casa golpea a su mujer.
Se queja de la corrupción el ingeniero coimero.
Se queja de la mediocridad de los funcionarios el que nunca ha ido a una marcha.

Cristianos, sandinistas, liberales y revolucionarios, todos con planteamientos similares, profundamente humanos. Sin embargo en la práctica la hipocresía parece prevalecer sobre los valores.

Tres simples acciones propongo, pero deben ser tomadas en serio, aplicadas sin miramientos en todos los casos:

a) No robar.
b) No mentir.
c) No matar.

*El autor es ing. ambiental, videasta y político fallido.