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El presidente Obama prometió un nuevo sistema de sanidad en los EU y ha cumplido su promesa. No ha podido instaurar un sistema sanitario al estilo del Estado de bienestar europeo, un modelo de seguridad social pública, pero ha conseguido, qué duda cabe, mejorar sustancialmente la situación de más de treinta millones de ciudadanos, hasta ahora sin posibilidad de suscribir un seguro médico digno y a la altura del tiempo en que estamos. Lo más relevante es que el Gobierno se convierte en un intermediario fundamental entre la ciudadanía y las aseguradoras, y a partir de ahora deberá responsabilizarse de que la cobertura sanitaria sea adecuada y lo más universal posible.

El sistema será el mismo que hasta ahora pero con una variante esencial: el gobierno subvencionará a las familias con más dificultades económicas para que puedan hacer frente al seguro médico. Aunque se calcula que la reforma costará cerca de 700.00 millones de dólares en los próximos diez años, más de veinte millones de norteamericanos podrán ver realizado el sueño de disponer de un seguro médico digno, si bien todavía quedarán fuera de juego cerca de veinte millones de ciudadanos, en su mayoría del colectivo “sin papeles”, inmigrantes en situación irregular.

La reforma que Obama acaba de firmar, en nombre de su difunta madre, mejorará las condiciones de las pólizas de las aseguradoras, de manera que a partir de este momento en que se ha rubricado la ley, estas compañías ya no podrán excluir del seguro pacientes en función de sus condiciones médicas preexistentes ni a pacientes que contraigan enfermedades de larga duración. Ni podrán expulsar del sistema a menores de diecinueve años con enfermedades preexistentes, ni tampoco podrán impedir que los hijos de los beneficiarios puedan permanecer en el seguro de sus padres hasta los veintiséis años. Es decir, se somete a las aseguradoras a un régimen más humano y acorde con las más elementales exigencias de la función sanitaria.

En fin, en los Estados Unidos se acaba de coronar una reforma que había fracasado en los últimos años. No se ha podido implementar un sistema de sanidad pública al estilo europeo pero se ha dado un paso de gigante en una materia en la que, aunque parezca mentira, estaba pendiente nada menos que en la primera potencia mundial. Al menos por el momento.


*Catedrático de Derecho Administrativo