Jorge Eduardo Arellano
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El 2 febrero es el Día Mundial de los Humedales, en conmemoración de la firma de la Convención Internacional para la Conservación de Humedales, en 1971, en la ciudad de Ramsar, Irán; razón por la cual los espacios naturales declarados conforme la Convención, son denominados Sitios Ramsar.

Los humedales son áreas superficiales que dependen del agua, como los pantanos, manglares, zonas de las riberas y costas, islas; extensiones marinas cuya profundidad de marea baja no exceda a los seis metros.

Cada año la Convención sugiere un tema para la celebración de este día. Para 2008, el tema es “Humedales sanos, gente sana”. El objetivo es destacar la relación entre los ecosistemas de humedales sanos y la salud humana, lo que pone de relieve la importancia de contar con estrategias de manejo adecuadas. Esto implica evitar la contaminación con aguas residuales industriales, agroquímicos y de la ganadería; principalmente. Lo mismo que evitar la desecación debida al exceso de extracción de agua para regadíos y represas.

Un requisito para la vida y la salud es contar con alimentos, que además sean sanos. La contribución de los humedales es fundamental, pues son ricos en flora y fauna alimenticia, como pescados, frutas, tubérculos, etc. Constituyen tierras fértiles, propicias para el cultivo de hortalizas, arroz, etc., que contribuyen a la economía local y nacional. Son filtros depuradores de agua. También retienen los sedimentos y el agua de lluvia, por lo que contribuyen a mitigar las inundaciones y las sequías. Son de gran importancia para el mantenimiento de la diversidad biológica, ya que son hábitat de gran cantidad de plantas y animales. Por esta variedad ecológica y belleza escénica atraen el turismo y son fuente de salud mental. Pero si las actividades productivas no son bien gestionadas, son en un peligro.

Cuando estos sitios están contaminados, contaminan los alimentos y afectan la salud de animales y plantas alimenticias, y por lo tanto, la salud de las personas, que inclusive toman de sus aguas; pues a pesar de que los humedales tienen capacidad para purificarlas, esta capacidad es limitada, cuando la cantidad de residuos que reciben es mayor que su poder de purificación, y se convierten en fuente de enfermedades y en productores de alimentos contaminados, como pasa a veces con los peces y las hortalizas. Si se manejan adecuadamente, estos ecosistemas pueden ser una verdadera fuente de vida para los pobres, sobre todo de las zonas rurales y costeras.

Para la protección y uso sostenible de los humedales, Nicaragua cuenta con la Política Nacional de Humedales y la Política Centroamericana para la Conservación y Uso Racional de los Humedales, cuyo objetivo es promover mecanismos nacionales, locales y regionales para conservarlos y usarlos sosteniblemente, con equidad social y de género, respetando y potenciando los valores y prácticas culturales, contribuyendo a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones aledañas. También existen varios programas que tienen que ver con toxicología, calidad ambiental, áreas protegidas, biodiversidad, etc. Se puede actuar por varias vías.

La Ley General de Aguas Nacionales no contempla nada específico sobre los humedales, pero se puede aplicar lo estipulado para la protección del agua. Quizás se vaya a incluir en uno de los reglamentos especiales que menciona la Ley.

La Convención Ramsar fue ratificada por Nicaragua en 1996. Tenemos ocho Sitios Ramsar: Los Guatuzos, Lago de Apanás, Sistema de Humedales de la Bahía de Bluefields, Cayos Miskitos y franja costera; deltas del Estero Real y llanos de Apacunca, Refugio de Vida Silvestre Río San Juan, San Miguelito y sistema lagunar de Tisma.

Contamos con instrumentos jurídicos y administrativos. Hay que analizar qué pasa en la realidad con los humedales, para exigir su conservación y saneamiento. Y contribuir, pues no sólo es tarea del Estado. Nuestra salud depende de la salud del ambiente y sus recursos. Y el desarrollo no sólo depende de la explotación de los recursos naturales y de la inversión para aumentar la exportación. Implica respeto a la Naturaleza y producción suficiente y sana para el consumo interno; y disminuir el desempleo y el hambre, de lo contrario podrá ser cualquier cosa, pero no desarrollo humano.