Jorge Eduardo Arellano
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Cuando la educación se mueve se nota algo especial en las familias, en la sociedad. Hace saltar en ellas el interés innato, profundo y muy sentido activado por la importancia clave e insustituible de la educación.

Las familias sienten la educación como algo propio, la forma del crecimiento y desarrollo de sus hijos. La sienten incluso como prolongación de ellas. La familia continúa la educación de sus hijos en interacción con la escuela.

La sociedad, en el sentido abarcador del término, siente la educación como la plataforma de su permanente relevo, renovación y desarrollo.

En estos días, próximos al inicio de un nuevo año escolar 2008, uno percibe un movimiento institucional y social muy intenso abriendo espacios estratégicos para dar cabida a la escolarización y a la educación de la población. El Mined, los colegios y escuelas activan todos los resortes para que este año haya una atención amplia, casi total a nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes en la educación básica y secundaria. Pero además este año repunta con fuerza extraordinaria la alfabetización y la educación de adultos.

Es la cara opuesta a las grandes limitaciones y carencias que presentan algunos factores claves para garantizar servicios educativos de calidad, comenzando por la infraestructura lamentable que exhiben muchos centros educativos en la propia Managua.

El Mined ha puesto en acción visible a todos los autores del proceso educativo, a sus funcionarios, a los padres y madres de familia, a los maestros y maestras, a los estudiantes, a organismos de la Sociedad Civil.

Lo está haciendo no sólo mediante orientaciones y normas generales, lo está haciendo a través de procesos de participación y compromisos muy consistentes y puntuales de cada uno de los grupos en sus respectivos lugares y responsabilidades. Se nota una presencia activa del Mined, sus estructuras y actores en todos los procesos conducentes a garantizar un curso escolar 2008 con características y resultados visibles en la cobertura y calidad de los servicios educativos. De ahí el monitoreo diario, del proceso de matrícula generalizado en todo el país.

Por parte de la población se nota una respuesta activa a esta actitud del Mined respaldada por la política explícita del Gobierno de ofrecer una educación verdaderamente gratuita, incluyendo los insumos necesarios para tal fin. Algo muy complicado pero que se está abordando con mucho sentido de planificación y participación local. Sabemos que la gratitud del servicio educativo no basta para ingresar, permanecer y promocionar en el sistema educativo pero es el oxígeno indispensable que necesitan muchas familias para dar vida al derecho y aspiración que les acompaña de educar a sus hijos en una escuela pública.

Lo anterior apunta a hacer efectiva la información suministrada por el Ministro de Educación, Profesor Miguel De Castilla, de atender a dos millones cincuenta mil estudiantes; un millón setecientos mil en educación especial, preescolar, primaria y secundaria; ciento treinta mil en alfabetización; y doscientos veinte mil en educación de adultos.

Si a estos datos sumamos los estudiantes atendidos en educación técnica a cargo de Inatec e Intecna y los atendidos por las universidades, comprobamos que alrededor del 60% de la población joven del país vive actualmente un proceso sistemático de educación.

Este repunte de demanda y oferta educativas arroja un aliento de optimismo en el presente y futuro del país. Es un expediente muy importante que nos obliga a todos, más allá de las cifras, a enfrentar con inteligencia y audacia el problema muy sensible de nuestra educación, su calidad, recientemente zarandeada, a manera de muestra preocupante, por los datos en el rendimiento en matemáticas de los aspirantes a ingresar en la UNAN-Managua.

En este contexto, conviene destacar algo que se va evidenciando en nuestro sistema educativo: un nuevo modo de pensar y hacer educación en el país, haciendo de ella el punto convergente de los distintos vigores y capacidades que tiene el país y la forma paulatina de cambiar la mentalidad nacional respecto a la construcción de una educación pertinente para el país.

En la organización del año escolar 2008 estamos notando una actividad institucional y social con sustento más sólido, mejor planificación y mayor participación. Ojalá todo ello logre los resultados esperados y necesarios porque los obstáculos son enormes así como lo es la voluntad política y ciudadana de alcanzarlos.

*Ideuca