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Para quienes creyeron que el derecho no evolucionaba, pues en Nicaragua han encontrado una evidencia rotunda de que las ciencias jurídicas son más dinámicas de lo que se pensaba. La sociedad va evolucionando de acuerdo con sus propios intereses o con los de sus gobernantes, la historia ha demostrado que los cambios en el mundo del derecho han sido producto de todo un tránsito hacia la modernidad, el derecho nace de una necesidad fundamental para justificar el Estado y su poder, la esencia del Estado es precisamente su legitimidad, es el sometimiento de los gobernantes a la Ley, este tipo de axiomas se consolidaron con las revoluciones americana y francesas, con los elementos que caracterizaron el tránsito hacia la modernidad como la secularización, o sea la separación de lo divino con lo terrenal en los asuntos de Estado, el naturalismo que era el entendimiento de que los fenómenos naturales eran producto de la propia naturaleza y no de unas fuerzas divinas y ocultas, el racionalismo que era en sí mismo lo que marcaba la diferencia entre nosotros y los animales, pero aún más; la capacidad de analizar y entender esos fenómenos y poder utilizarlos en beneficio de la propia humanidad, finalmente como último elemento el individualismo, el ser humano es capaz de valerse por sí mismo y con ello saltar la teoría del contrato social en cuanto a la cesión de derechos individuales para garantizar la seguridad de los individuos a través del sumergimiento de esa figura llamada Estado, todos estos elementos traen como consecuencia el nacimiento de una nueva ciencia, la que hace posible el siglo de las luces y las invenciones que hasta la fecha han trasformado la humanidad, pero también otra consecuencia fue el surgimiento de un nuevo derecho.

Todos estos fenómenos sociales han sido hasta la fecha los aspectos motivadores que nos demandan la regulación de esas mismas relaciones sociales, y en aras de establecer las condiciones mínimas de convivencia es que la justicia se erige a través de la norma para darle a cada quien lo suyo, como lo demandó el filósofo y jurista de la edad media Ulpiano.

La teoría del derecho fue adoptada en Nicaragua de la mano de la corriente Napoleónica, el derecho continental no fue influenciado por el Common Law anglosajón que tiene basada su historia en las costumbres, de ahí que el modelo inglés se denomina el modelo historicista, por nuestra parte asumimos el modelo individualista, que es el surgido tras la Revolución Francesa de 1789. Este modelo rompe con toda la tradición y se elabora un nuevo derecho de acuerdo con la coyuntura, algo similar ocurrió en Nicaragua tras la Revolución de 1979, sin embargo, a diferencia del modelo Francés en este país de adoptó un esquema parecido a lo que hizo la Revolución americana con su modelo Estatalista, trabajaron en sus propios modelos normativos, pero conservaron algo de la tradición inglesa, por ello es un modelo combinado jurídicamente, digo que es un poco parecido ya que tras el triunfo revolucionario se abolieron muchas leyes, se derogó la Constitución Política Somocista, surge el Estatuto Fundamental, un Concejo de Estado y finalmente la transición hacia una nueva Constitución promulgada en 1987, sin embargo, se mantuvieron la mayoría de los Códigos surgidos en otras épocas y otros modelos de Estado, tan así que hasta la fecha todavía conservamos las normativas de derecho civil de hace más de dos siglos y que conviven al filo de la navaja con la nueva dinámica social y a veces hasta con preceptos inconstitucionales como la de diferenciar la categoría de los hijos en esencia discriminatorio en relación con aquellos nacidos fuera de la figura (hasta a veces hipócrita) del matrimonio.

Entonces, ese derecho que hasta la fecha se estaba enseñando en las Facultades de Derecho desde su fundación en 1812, con el surgimiento de la Universidad de León y que en realidad comienza a funcionar en 1816 con la primera Facultad de Derecho, pues este derecho se vino modificando hasta después de la independencia y el surgimiento del primer Estado propiamente nicaragüense, hasta la promulgación de la primera Constitución Política como Estado libre en 1838, todavía desde esa época y hasta hace unos tres años habíamos creído fielmente en la Tesis de Hans Kelsen en relación con la supremacía de la propia Constitución y el sometimiento de todo el ordenamiento jurídico a esta norma suprema, han sido muchos los teóricos del Derecho quienes sostienen y defienden esta jerarquía normativa, pero como todo evoluciona y cambie, como el derecho se encuentra en constante movimientos y a veces pasa tan rápido y de manera vertiginosa que ni cuenta nos damos como tan de repente ya el derecho que conocíamos ha quedado definitivamente obsoleto, y esta evolución es casi tan imperceptible que ni los propios legisladores se percatan que ya es tiempo de formalizar estos cambios, estas nuevas doctrinas y trabajar en el establecimiento de la nueva jerarquía impuesta por el nuevo derecho, este gobierno no lo dijo en su campaña, pero con el “poder ciudadano” que tiene ha sido capaz de darle vuelta a la pirámide de Kelsen y como ellos dicen que el pueblo es soberano y el poder precisamente radica en él, entonces como el pueblo es Presidente, el mismo mandatario encontró una manera de evolucionar las ciencias jurídicas, ha puesto encima de la cúspide de la jerarquía jurídica el Decreto Presidencial, por eso a veces vemos grandes discusiones de eminentes juristas de este país, pero que fueron brillantes en su tiempo, hace unos pocos años, y dejaron de serlo porque sus análisis los están haciendo a la oscuridad del viejo derecho, aquel que hasta hace poco los profesores de las ciencias jurídicas estábamos enseñando, pero nos rebasaron los acontecimientos, por eso hemos quedado arcaicos jurídicamente, sé que es difícil este tipo de transiciones, pero estoy seguro que al final vamos a entender que con el nuevo derecho del “poder ciudadano” reconoceremos que la Constitución Política está ahora en el fondo de la jerarquía, por no decir en el fondo del barril; la jerarquía tradicional ya desapareció, es en vano que busquemos explicaciones en otras teorías que no sean las del propio Presidente y sus funcionarios, Diputados, Magistrados, Contralores, Procuradores y todos aquellos y aquellas que han adoptado como un dogma de fe el nuevo derecho nicaragüense, la ventaja de esta nueva normativa es que no solo va revestida de poder doctrinario, sino que tiene la fuerza de la turbulencia emanada de las propias turbas divinas del Embajador exiliado, tiene el poder jurídico de las piedras, los garrotes y los morteros que son ahora los nuevos instrumentos que hacen posible las voluntades de todos los miembros de la familia presidencial y principales funcionarios allegados.

Los legisladores están perdiendo el tiempo en querer anular el Decreto 3-2010, eso es un atentado a la carta magna, porque de ahora en adelante la nueva carta magna serán por siempre los Decretos Presidenciales, la norma inferior llamada Constitución Política es ahora vulnerable y susceptible de cualquier tipo de reforma o adición emanada del Poder Ejecutivo, la inexistencia de la separación de Poderes es una enorme ventaja para que el mismo Estado Presidencial Soberano y Bolivariano funcione, el llamado es también para las Universidades, deben hacer un mandato urgente al Consejo Nacional de Facultades de Derecho, Conader, para que de manera urgente y a la mayor brevedad posible sean reformados los componentes curriculares que sustentan la enseñanza del derecho en Nicaragua, debe comenzar a implementarse la nueva ciencia jurídica del poder ciudadano, ya los profesores estamos quedando en ridículo al decirles a los alumnos que la Constitución debe respetarse, eso ya fue superado por la nueva realidad social, cada día debemos convencernos de que la Alianza Bolivariana de las Américas es una fuente inagotable de Derecho. ¡Bienaventurados sean aquellos jueces que adopten, apliquen y defiendan a capa y espada el nuevo Derecho! ¡Benditos sean aquellos Magistrados que a costa de su propia dignidad y vergüenza inexistente se mantienen en sus puestos defendiendo el sagrado decreto presidencial, porque de todos ellos será el reino de las más absolutas y absurdas ficciones jurídicas ¡Ejecútese y cúmplase!