Jorge Eduardo Arellano
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Casi cien años después de la llegada del General Tachirense Cipriano Castro al poder (1899), llegó el comandante (Crnl. Ej.) Hugo Chávez a la presidencia de la República por votación popular. Y aunque 100 años es mucho tiempo, no lo ha sido para el crecimiento y desarrollo del poder imperial y global de los EU.

Para entonces, finales del siglo XIX, eran algunos países europeos, como Inglaterra, Francia, Italia y Alemania, las potencias dominantes. Los países y pueblos de América Latina, África y Asia eran ya víctimas de aquel joven capitalismo colonizador y salvaje.

Los países pobres, llamados después subdesarrollados, incurrían en amplias deudas con casas comerciales europeas, para cubrir sus desastrosos deficis financieros, producto del mal manejo de la cosa pública, de sus guerras civiles y de la corrupción de sus funcionarios.

Cuando el General Cipriano Castro, que había salido de Cúcuta –Colombia, cinco meses antes, con 60 guerreros, llega triunfante a Caracas el 22 de octubre de 1899, el país estaba sumido en una profunda crisis económica, política y militar. Basta ver el informe al Congreso del presidente Andrade el 27 de febrero de 1899 (8 meses antes de la llegada del Gral. Castro) para entender el desastre comatoso en que se encontraba la República. Enumera, Andrade, así la situación: 1) guerra civil; 2) epidemia de viruela; 3) restricción del crédito exterior; 4) estancamiento mercantil y reducción de las importaciones; 5) puertos en cuarentena; 6) reducción drástica de los precios internacionales del café, primer producto de exportación.

De allí que mientras los ingresos del país en 1888 sumaron 40.563.000,00 Bs., pero en el periodo 1899-1900 los ingresos fueron de apenas 27.296000,00 Bs. Para enero de 1899 las deudas de la República llegaban a 490 millones de Bs al año. El Gral. Castro asumía así la conducción de un país desordenado, hipotecado y lleno de esperanzas con el inicio del nuevo siglo XX y las promesas del verbo encendido del líder de la triunfante “Revolución Restauradora”.

Con este panorama de fondo se presenta un conflicto de intereses entre el Estado venezolano y dos compañas norteamericanas que tenían y disfrutaban del monopolio de explotación de riquezas venezolanas. Ellas eran: la “New York & Bermúdez Company” y la “Orinoco Shipping Company”.Empresas éstas que habían apoyando con dinero y abiertamente un fracasado movimiento militar contra el gobierno de Castro, llamado “la revolución Libertadora”.

En noviembre de 1902 comenzaron a avanzar hacia las costas venezolanas barcos de guerra de los países acreedores, a saber: 3 Alemanes, 3 Ingleses, 3 Italianos y otros más. Los pequeños barcos de la Armada venezolana fueron abordados y hundidos, además fueron bombardeados los puertos de La Guaira, Pto Cabello y Maracaibo.

Este criminal atentado contra la soberanía de un pequeño país produjo la solidaridad de varios países Latinoamericanos, como: El Salvador, Ecuador, Bolivia, México y especialmente el apoyo solidario, abierto y decidido de la República Argentina, desde donde se le ofrecieron fondos a Venezuela para enfrentar el ataque, además de que un brillante jurisconsulto argentino desarrolló una tesis contra los cobros compulsivos de deudas públicas, conocida más tarde como “La Doctrina Drago”.

En la propia Europa sectores liberales y socialistas condenaron abiertamente el bloqueo. En Inglaterra, el Primer Ministro Belfour hablaba en la Cámara de los Comunes de “un estado de guerra entre el Imperio Británico y Venezuela”.

Pasarían unos 80 años para que se produjera otra declaración de guerra entre el Imperio Británico y un país Latinoamericano, con la llamada “Guerra de las Malvinas”, en 1982.

El enfrentamiento del Presidente Cipriano Castro con los EU fue creciendo y la gran prensa americana se dedicó a ofender a Castro con caricaturas de monitos y palabras ofensivas.

Según Jesús Sanoja Hernández, en aquellos tiempos, pasó por la mente de los estrategas norteamericanos la idea de la intervención armada en Venezuela. De hecho, pocos años antes del bloqueo, Mr. Pile propuso “que los EU se encargaran de las aduanas venezolanas (para hacer ellos los pagos) y que una flota yanki patrullara nuestra aguas territoriales”.

Asimismo la “American Annexation League” y la “Monroe Doctrine League” abogaron por la ocupación militar norteamericana de nuestra Guayana, además el ministro Partidge “aconsejo la invasión de Venezuela por una escuadra acompañada por una esfuerza de desembarco”. Con estos antecedentes históricos es comprensible la profunda preocupación del Presidente Chávez ante un eventual ataque de EU a la Venezuela revolucionaria y socialista de estos tiempos actuales que corren a paso de gigantes. Recordemos el viejo dicho:”Quien no aprende de su historia está condenado a repetirla”

*Abogado Mérida
dimitriduarte@hotmail.com