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El singular y el plural son fenómenos gramaticales que pertenecen a la categoría de número. El singular se refiere a la unidad de los seres de una clase (niño, león, casa, etc.). El plural denota varios seres de una misma clase (niños, leones, casas, etc.).

La pluralidad, como se evidencia en los ejemplos citados, se marca con el morfema -s, cuando el sustantivo termina en vocal átona; por ejemplo: mapamundi - mapamundis, yanqui - yanquis, cálculo - cálculos, etc. Y con el morfema -es, si el sustantivo termina en consonante; por ejemplo: anís - anises, abad - abades, margen - márgenes, etc. Agregamos tres sustantivos que desplazan el acento del singular a otra sílaba en el plural para evitar, como explica Alarcos Llorach, “situación anómala del acento”: carácter - caracteres, régimen - regímenes, espécimen - especímenes.

Sustantivos invariables en el plural

No siempre la terminación -s ó -es marca el plural, pues hay casos en los que la distinción de número se indica mediante el artículo (el o la, los o las), porque el sustantivo permanece invariable. Es el caso de algunos sustantivos graves y esdrújulos en -s:

el éxtasis - los éxtasis;
el atlas - los atlas;
el análisis - los análisis;
el jueves - los jueves;
el virus - los virus;
la caries - las caries;
la crisis - las crisis.

En este grupo se incluyen algunos cultismos (de origen latino y griego) terminados en -x:

el tórax (lat. thorax, pecho): los tórax;
el bíceps (lat. biceps, dos cabezas):
los bíceps;
el ántrax (lat. anthrax, carbunclo):
los ántrax;
el fórceps (lat. forceps, tenaza):
los fórceps.

Singularia tantum y pluralia tantum

Existe en nuestro idioma un grupo determinado de sustantivos que se emplean solamente en la forma de singular y otro grupo, solamente en plural. Son los llamados singularia tantum y pluralia tantum, respectivamente. Veamos.

Singularia tantum - Pluralia tantum
el caos - los víveres
el cariz los - comestibles
la honradez - los enseres
el cenit - las afueras
la niñez - las nupcias
la niñez - las facciones
la juventud - los honorarios
la ancianidad - los anales
la salud - los añicos

Sustantivos en singular y en plural
Hay, igualmente, sustantivos que se refieren a objetos compuestos de dos partes simétricas, los cuales se emplean indistintamente en singular o en plural. He aquí algunos de ellos:

el pantalón - los pantalones
la tijera - las tijeras
la tenaza - las tenazas
la pinza - las pinzas
el alicate - los alicates
el grillo los - grillos
el calzón - los calzones
el calzoncillo - los calzoncillos
la nariz - las narices

Sustantivos con singular y plural equivalentes
A veces, las referencias del singular y del plural son equivalentes, aunque no se trate de objetos pares o de partes simétricas. Veamos:

la muralla - las murallas
la escalera - las escaleras
la entraña - las entrañas
el intestino - los intestinos
el muro - los muros

Sin embargo, hay con frecuencia entre ambas formas diferencias de tipo expresivo, como ocurre con la barba y las barbas, la espalda y las espaldas, el pelo y los pelos.

En ocasiones, puede haber incluso oposición de significado, cuando aluden a una denotación abstracta o concreta. Alarcos explica que no se identifican el interés con los intereses, la imaginación con las imaginaciones, la razón con las razones, el haber y los haberes, la locura y las locuras.

De lo expuesto hasta aquí, nos podemos plantear esta pregunta: ¿el singular se refiere a la unidad de seres y el plural a varios? Esta definición, que se enunció al comienzo, es válida solo parcialmente, porque el singular -como hemos visto- puede referirse a un solo ser o a un conjunto.

La Gramática de la Academia explica que una afirmación como El hombre es mortal, es exactamente igual a Los hombres son mortales. ¿Está incluida la mujer o habrá necesidad de decir, por ejemplo, el hombre y la mujer son mortales? No lo creo necesario, porque el enunciado alude a una circunstancia por la que atraviesa la humanidad. La referencia de “hombre” (“ser animado racional, varón o mujer”) afecta al conjunto de todos los humanos, con lo que el singular alude a una pluralidad de seres, expresada por el sustantivo genérico: el hombre: los hombres (la humanidad). Por eso se dice “el hombre de las cavernas”, “el hombre del Renacimiento”, “el hombre de la Edad Moderna”. Nadie duda de que el hombre y la mujer de Egipto están incluidos en esta expresión: “Los antiguos egipcios habitaban en el valle del Nilo”.

rmatuslazo@cablenet.com.ni